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Mostrando las entradas etiquetadas como Eventos

Emilio Lledó y su trilogía de premios

Algunos rasgos delatan a los filósofos. Se presentan con preguntas. Hablan de los griegos de la Antigüedad como si se tratase de su panda de barrio. Distinguen el grano (la cultura) de la paja (la tecnología). A menudo, para tener libertad, no llevan móvil.  Emilio Lledó (Sevilla, 1927)  logró ayer el  Premio Nacional de las Letras  por su dilatada trayectoria literaria como referente intelectual y ético, aunque no recibió la noticia desde la Secretaría de Estado de Cultura sino durante una entrevista con este diario porque Lledó, filósofo donde los haya, no lleva móvil: “Tengo más libertad”. Entre abrumado y feliz,  el académico  echó mano del humor: “Eso quiere decir que ya estás tan viejo que están diciendo ‘vamos a despedir simpáticamente a este señor”. El reconocimiento institucional —que él acepta agradecido— le llegaba en la sede de la Asociación de Editores de Madrid, que le ha otorgado este año el premio Antonio de Sancha por su compromiso con...

Franco contra Faulkner

Hace unos años, James Franco advirtió que, pese a tenerlo todo en la vida, sentía un vacío interior. “Había actuado en los mayores superéxitos y me habían nominado al Oscar, pero necesitaba algo más. Quería expresarme de otra manera cosa”, explicó ayer al presentar su nueva película como director, una adaptación de El ruido y la furia de William Faulkner, que presentó fuera de competición en la Mostra de Venecia. “Por ejemplo, mi sueño era interpretar a un poeta, pero un día entendí que nadie me propondría esos papeles. Comprendí que tendría que hacerlo yo mismo”, añadió. La novela escogida por el actor, hijo de una profesora de literatura y autora de libros infantiles, no era la más sencilla que podía adaptar. Sin ir más lejos, El ruido y la furia es célebre por su dificultad entre los estudiantes estadounidenses, que se rompen la cabeza para entender su primer capítulo, narrado en estilo indirecto libre por Benjy, el hijo discapacitado de los Compson, famili...

Lee Child gana el RBA de novela negra

El autor británico  Lee Child  (Conventry, 1954) ha ganado el VIII Premio RBA de novela negra fallado este jueves en Barcelona con su novela  Personal , parte de la  saga de Jack Reacher . El jurado, formado por Soledad Puertolás, Lorezo Silva, Antonio Lozano, Paco Camarasa y Joaquim Palau, ha valorado "su pulso narrativo y el conocimiento del trasfondo real de los servicios de inteligencia". Child, cuyo verdadero nombre es Jim Grant, empezó a escribir a los 40 años, cuando perdió su puesto de trabajo en el mundo de la televisión, donde era directivo. El autor debutó con  Killing Floor  (1997) galardonada con los premios Barry Award y Anthony Award al mejor debutante. La serie de Jack Reacher, ese ex policía militar, hijo de militares, vagabundo superdotado, adicto al café desde los cuatro años, mercenario de cuerpo imponente y amante de la violencia como medio de venganza se compone de 19 libros y ha vendido cerca de 60 millones de copias en todo el m...

El tren que paró la matanza

Los trenes tuvieron su parte de responsabilidad en la I Guerra Mundial: fueron fundamentales en la movilización de tropas —uno de los factores que hizo imparable la contienda— y luego continuaron llevando carne de cañón fresca hasta las trincheras. Es curioso, por tanto, que fuera en un tren donde acabó la guerra. Son muchos los trenes famosos, el Transiberiano, el Orient Express, el de Pancho Villa o el que atravesaba el puente sobre el río Kwai. Pero seguramente ninguno de sus vagones ha sido tan importante en la historia como el del tren del mariscal Foch utilizado para la firma del armisticio que puso fin a la gran carnicería de la Gran Guerra. En ese vagón desde luego no se gritó la mítica “¡Más madera que es la guerra!” como en el tren de los Hermanos Marx (donde tampoco se hacía), sino muy al contrario. Era el 11 de noviembre de 1918 y a las 5 horas y 12 minutos de la mañana los plenipotenciarios aliados y alemanes acordaban en el vagón el silencio de las a...

“Yo leí a Einstein en chino. Toda esa física era trasladable a la filosofía”

Gao Xingjian   es un entusiasta de la vida que ama el absurdo. A los 17 años había devorado muchos mundos dentro de lo que después sería el suyo: la literatura. Era la forma más práctica de escapar al entorno de la Revolución Cultural en que fue criado. La China de los años cuarenta  no debía de ser amable para un niño . Pero si éste contaba con una rica imaginación, podía arreglárselas para evadirse, formarse y soñar con un universo que le arrebataba con la fuerza de lo real y el elixir de lo imaginado. Con el tiempo, en el año 2000, ganó el Premio Nobel,  algo que ni se comentó en China . Los compromisos  casi le llevan a la muerte  por pura presión. Pero se salvó, y desde entonces tuvo tiempo para disfrutar el hecho de haber sido traducido a 40 lenguas o representado en más de cien ocasiones en todo el mundo. En la Alhóndiga de Bilbao, donde mantenemos un encuentro cálido, se le nota feliz y satisfecho con su cosecha. Me contaron que después de habe...

John Banville, Príncipe de Asturias de las Letras

Tres escritores en uno. Tres mundos con claroscuros: dos salidos de su cabeza y otro ajeno ensanchado por él. Eso es  John Banville (Wexford, Irlanda, 1945) . Y eso ha distinguido el 34º  Premio Príncipe Asturias de las Letras  2014. Porque el novelista irlandés es el creador de exquisitos e inquietantes universos privados y emocionales en obras como  El mar (Anagrama) o  Antigua luz ( Alfaguara); también el creador de zonas más oscuras con su  álter ego  Benjamin Black en la novela policíaca; y no contento con eso, y bajo el nombre de Black se atrevió a revivir a Philip Marlowe, el célebre detective creado por  Raymond Chandler.  Banville se ha impuesto a candidaturas como las de Ian McEwan, James Salter y Haruki Murakami. Silencioso, cauto, prudente, pausado, incisivo, elegante... Banville es un narrador que no solo cree en el hechizo de contar una historia, sino que también, y de manera crucial, considera que la belleza de lo escrito ...

Las lecciones de 1914

Pocas veces un libro de historia consigue un éxito global tan contundente como el que ha logrado el catedrático de Cambridge  Christopher Clark (Sidney, 1960) con  Sonámbulos,  un ensayo de 800 páginas (más de 100 son notas) sobre el principio de la I Guerra Mundial.  Harold Evans  lo calificó en  The New York Times  de “brillante” y “fascinante”, mientras que el historiador R.J.W. Evans  escribió en  The New York Review of Books que era el “más consistente, sutil, perspicaz y provocador” de todos los libros publicados con motivo  del centenario del principio del conflicto,  que se conmemora este verano. El volumen, publicado en castellano por Galaxia Gutenberg,  ha sido un  best seller  en el Reino Unido, Alemania y acaba de ganar en Francia el premio Aujourd’hui a la mejor investigación histórica. “Los protagonistas de 1914 eran como sonámbulos, vigilantes pero ciegos, angustiados por los sueños, pero inconscient...

Ahora vivimos la perversión del arte. Pero es sinónimo de progreso

“Ed è subito sera”. “Y de repente, la noche”. La oscuridad. Lo negro. El verso del poeta y Nobel italiano Salvatore Quasimodo atraviesa como un rayo de luz la conversación con  Carlos Cruz-Diez  (Caracas, Venezuela, 1923), un mago del color. Presencia central de la historia del arte del siglo XX, fue uno de los creadores del Op Art allá por los años sesenta. Consiguió que su trabajo tuviera visibilidad cuando los grandes muralistas mexicanos, como Diego Rivera, lo ocupaban todo y no se entendía un arte que no fuera social. A contra corriente persiguió la raya, el color, lo lúdico; la luz frente al negro. El gozo de vivir. Durante un cierto tiempo algo postergado, coleccionistas imprescindibles, como  Patricia Phelps de Cisneros , reivindicaron su trabajo, y lo óptico ganó una segunda vida. Ahora tiene 90 años y sabe que el barquero aguarda para cruzar la laguna. Da igual. Activo, afable y muy lúcido (cita la teoría de cuerdas en la entrevista) no cesa de hacerse fotos,...

Vila-Matas, en un chino

Luego dicen que  Enrique Vila-Matas  escribe cosas raras. Pero es que la vida le provoca. Por ejemplo, hace dos años le propusieron que participara como artista en la vanguardista Documenta de Kassel con el siguiente formato: escribir en un restaurante chino de las afueras de la ciudad ante la mirada de los posibles comensales y visitantes (o no). Bueno, era una nueva posibilidad de mezclar perplejidad y vida suspendida. El resultado, en forma de libro, es  Kassel no invita a la lógica (Seix Barral), un “reportaje novelado o un ensayo novelado o una novela, pero no una autoficción, porque eso está desfasado y ya no lo hago”, asegura. El autor de  Exploradores del abismo  tenía motivos para el terror, y más cuando vio ya en el restaurante de marras la especie de mesa-camilla, el horrendo florero y el cartón amarillo gastado que rezaba: “ Writer in residence ” que conformaría su hábitat artístico. Y luego estaba el pavor íntimo a ser espiado mientras confecci...