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Mostrando las entradas etiquetadas como Thomas Mann

Tristan

Título original:  Tristan Autor:  Thomas Mann Traducción: Edgar Pedro Bruck Año de publicación:1902 Año de edición :2007 Número de página:52 Genero: Novela, Ficción, Historia corta,    La insatisfacción de lo breve es sabor agridulce a la hora de una lectura. Sabemos que el autor es un prolífico creativo de personajes y escenas, pero al llegar a la última página, nos sentimos desarmado, contrariado, nos cuestionamos, nos hacemos una y otra vez la pregunta, porqué terminó, sabiendo que de esta se podría hacer una novela aun mayor, y creo que con esta Thomas Mann ha coloca a muchos lectores en esa posición, de esperar más, hasta que finalizó en un punto final, y ya.    Tristán, una obra que alude al mito de Tristán e Isolda, aquella leyenda originaria de la poesía medieval del siglo XII, y que se hizo popular en el siglo del romanticismo, recrea la trágica historia de amor adultero entre un caballero de Cornaulles, Tritam y la princesa irlandesa Isolda, Yseul...

Confesiones del estafador Félix Krull

Título original: Confesiones del estafador F é lix Krull Autor: Thomas Mann Traducción: Isabel García Adánez Editorial: Edhasa Año de publicación: 1954 Año de edición : 2009 Numero de pagina: 512 Genero: Novela, ficción    Indiscutiblemente, cuando se habla de los clásicos de la literatura, y muchas mas, de los clásicos recientes, sin ninguna duda, rebatirle ese puesto a Thomas Mann, es ir contracorriente, pues sus aportes a la literatura, y mucho mas, aquella que viene de las tierras alemanas, sin dejar a un lado, la literatura del pensamiento filosófico, es crearnos un fuerte argumento para decir que no pertenece a los clásicos, cuando este ha dejando a posteridad tremendas obras, donde hizo del ser humano, sin importar de su condicionamiento en términos político y social, y los demás hechos colaterales entre la vida, el arte o la inteligencia, el centro de su extensa obra narrativa.    Confesiones del estafador Félix Krull, una novela basada en...

Llega la hora de leer sin reloj

Las lecturas de verano son diferentes de las lecturas de invierno, como las de día lo son de las que hacemos por la noche. Algo en el aire y la luz que nos rodea afecta al texto y su comprehensión, y todo lector sabe que no es lo mismo leer una novela que nos deleita tendido en el pasto, al sol, que leerla acurrucado bajo una manta en la penumbra de un cuarto invernal. En verano, la relación con un libro se hace íntima, táctil, cariñosa, las páginas se contagian de la humedad de los dedos, adquieren el olor de un cuerpo, la textura de la piel humana. En cambio, bajo un cielo gris, un lector es más severo, recatado: la lectura se hace lenta, respetuosa, reflexiva. Hasta la mala literatura cambia con las estaciones: en verano, somos más indulgentes, menos atentos, y, mientras que en invierno nos mostraríamos implacables con  un libro que comienza  “Jacques Saunière, el famoso conservador, caminaba con dificultad por los pasillos del Museo del Louvre”, embobados por el calor y...

La domesticación del Romanticismo. El relato del siglo: ‘Tonio Kröger’

1  En 1930, solo unos meses después de habérsele concedido el  Premio Nobel de Literatura ,  Thomas Mann (1875-1955) publica en la revista  Die Neue Rundschau  un breve texto autobiográfico. Se le había otorgado el premio, así lo declara el diploma entregado en el solemne acto, como autor de su primera novela,  Los Buddenbrook,  con la que había ganado muy joven celebridad mundial, y ello pese a que para entonces ya habían aparecido títulos posteriores a ese primero como  Muerte en Venecia  o La montaña   mágica,  hoy considerados clásicos de la literatura universal. Por eso sorprende tanto más la confidencia que el novelista desliza en su autobiografía. Se está refiriendo a su obra teatral  Fiorenza  y de pronto leemos: “Le había precedido un volumen de novelas cortas, en donde iba la narración que todavía hoy es acaso, entre todo lo que yo he escrito, la más próxima a mi corazón y la que aún hoy gusta a los jóvenes:...

Freud y la literatura

Tal vez exista un punto de encuentro,  un puente entre la literatura y el psicoanálisis , una genealogía que no ha sido reconocida públicamente (sobre todo el método, hay que “narrarse” durante la cura), y que sin embargo está implícita en la simbología del psicoanálisis. A lo mejor también  la literatura como el psicoanálisis se encuentran en pleno retroceso frente a las teorías “cientistas, positivistas, concretas” . Lo que hasta ahora hemos llamado “inconsciente” han sido las marcas, heridas, “traumas” que muchas veces impiden vivir aunque no sea imposible darles la espalda y seguir viviendo como si nada, Nabokov nunca ocultó su fobia hacia el psicoanálisis, él veía en la escritura una forma de verdad irrevocable, concreta, completa. Cierto, el psicoanálisis y la literatura han heredado valores de la Ilustración y no han abandonado sus ganas de luchar contra una forma de “oscurantismo” del pensamiento, tanto el psicoanálisis como la literatura han tratado de iluminar l...

Ochenta años de la quema nazi de libros, símbolo de la persecución cultural

Berlín, 9 may (EFE).- La quema de libros por los nazis, de la que mañana se cumplen 80 años, se ha convertido en un símbolo de la persecución cultural y es recordada en Alemania como un acto de barbarie que presagiaba los hornos crematorios del Tercer Reich. "Donde se queman libros se terminan quemando también personas", es la frase del poeta Heinrich Heine que siempre se repite para recordar los acontecimientos del 10 de mayo de 1933, cuando universitarios quemaron en Berlín y en otras ciudades del país libros de espíritu "no germánico". Aquellos actos, que congregaron a miles de espectadores en las calles y en los que participaron profesores y miembros de las SS, marcaron el inicio de la censura y la persecución de intelectuales que caracterizaron al régimen nazi. La frase de Heine, muerto en 1856 en su exilio parisino, resultó profética y casi que parece pronunciada después de 1933 e, incluso, después de 1945, cuando se llegó a conocer...

¿Dónde está la gran filosofía?

Este artículo no es un artículo sino un telegrama que mando a los lectores. No caeré en la tentación de agotar el limitado espacio disponible con nombres de filósofos y títulos de libros. Citaré sólo unos pocos para ilustrar la tesis principal. Y no mencionaré a los españoles porque a todos me los encuentro en el ascensor. Y no porque hubiera decir de ellos cosas poco amables. Todo lo contrario: es una desconcertante paradoja que la ausencia de gran filosofía coincida en el tiempo con la generación de profesores de filosofía más competente, culta y cosmopolita que ha existido nunca, al menos en España, y yo ante ellos, de los que tanto he aprendido, me descubro con admiración. En todo caso temería encontrarme en el ascensor sólo a los no citados. 1 La misión de la filosofía desde sus orígenes ha sido proponer un ideal. La gran filosofía es ciencia del ideal: ideal de conocimiento exacto de la realidad, de sociedad justa, de belleza, de individuo. En lo que se re...

Y Mann peleó con Schoenberg

Fue un duelo entre dos caballeros y tuvo de paisaje de fondo la siempre espinosa cuestión del plagio artístico. Lo protagonizaron, espadas en alto, dos monstruos de la gran literatura y de la gran música de todos los tiempos, Thomas Mann y Arnold Schoenberg. Supe por primera vez de esa disputa hace ya muchos años cuando el profesor Jordi Llovet regresó de una larga estancia en Alemania y me contó que había estudiado en Frankfurt am Main y allí había conocido, a través de unos amigos comunes, a Gretel, la viuda de Theodor Adorno. Evité preguntarle si había alguna vez conseguido entender de qué hablaba en sus escritos Adorno, pues ya sabía lo que respondía en estos casos: "Bueno, pero a Góngora tampoco se le entendía nada". Gretel le había enseñado a mi amigo Llovet las cartas que su marido le había enviado a Thomas Mann cuando éste redactaba su Doktor Faustus . Y por lo visto, la viuda no paró ese día de señalarle con toda malicia, encrespada de hecho, la forma ta...

La muerte en Venecia

“Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos y más intensos que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello, la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado.” Thomas Mann Muerte en Venecia