Antonio Rodríguez Almodóvar, relevante estudioso del cuento oral en España, dona 17 años de grabaciones a un museo de Sevilla. 7 de agosto de 1983 en Galaroza, en plena sierra de Aracena y Picos de Aroche (Huelva). Catalina Tejera Cobo, entonces de 70 años, había ido a la escuela “mu poco”, pero era una excelente narradora. “Era una mujer muy considerada en el pueblo por su carácter afable y sus dotes comunicativas”, recuerda Antonio Rodríguez Almodóvar , académico correspondiente de la RAE y catedrático de instituto de Lengua jubilado. Aquel día, el estudioso sevillano, magnetófono en mano, descubrió en Catalina a una de sus mejores “informantes”, como denomina en términos académicos a los contadores de historias que han mantenido viva la tradición oral del cuento, tradición a la que él ha dedicado más de 40 años de trabajo. La anciana narró una versión del cuento La niña que regaba las albahacas . Su relato se incluye entre las más de 67 horas de grabación —”audibles y apr...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción