La amplia visión recurrente en el objetivo de querer armonizar lo leído con lo recomendable, es un juego que nos acosa en cada pisotón que le demos a unas de las teclas que conforma ese tablero de palabras, porque el querer práctico de sacar conclusiones concretas para el presente es lo fundamental a la hora de dar una opinión. Quien lee se adentra en mundos distintos a su entorno inmediato y dispone tiempo para meditar y reflexionar; antes la cantidad exploratoria de argumentaciones a favor de un escrito. La literatura, y más que la literatura de por sí, ha de ser un juego donde el mayor disfrute sea entre escritor y lector, el lazo cognitivo para una posible comunicación entre ese escritor, que con toda la buena fe nos hace introducir en sus mundos, nos hace ver sus demonios, y del cual en sus adentros, él espera que nos conectemos, nos enlacemos a sus laberintos. Este engranaje no mucha veces se da, por la poca mente acuciosa en el aspecto narrativo q...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción