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Mostrando las entradas etiquetadas como Jonathan Franzer

Libertad

La amplia visión recurrente en el objetivo de querer armonizar lo leído con lo recomendable, es un juego que nos acosa en cada pisotón que le demos a unas de las teclas que conforma ese tablero de palabras, porque el querer práctico de  sacar conclusiones concretas para el presente es lo fundamental a la hora de dar una opinión. Quien lee se adentra en mundos distintos a su entorno inmediato y dispone tiempo para meditar y reflexionar;  antes la cantidad exploratoria de argumentaciones a favor de un escrito. La literatura, y más que la literatura de por sí, ha de ser un juego donde el mayor disfrute sea entre escritor y lector, el lazo cognitivo para una posible comunicación entre ese escritor, que con toda la buena fe nos hace introducir en sus mundos, nos hace ver sus demonios, y del cual en sus adentros, él espera que nos conectemos, nos enlacemos a sus laberintos. Este engranaje no mucha veces se da, por la poca mente acuciosa en el aspecto narrativo q...

Franzen: la novela contra Twitter

El novelista Jonathan Franzen (Chicago, 1959) dejó el domingo en Guadalajara una estela de simpatía y modestia desde el momento en el que arrodillándose teatralmente ante Silvia Lemus, la viuda de Carlos Fuentes , recibió la medalla que lleva el nombre del escritor mexicano en la inauguración del Salón Literario de la 26 edición de la Feria Internacional del Libro . El autor de Las Correcciones (2001),libro del que se han vendido 2,8 millones de ejemplares en todo el mundo, Libertad (2011) y el reciente volumen de ensayos, Más afuera (Salamandra, 2012) declinó asumir el papel del escritor que mejor encarna el “espíritu de los tiempos”, con mayúsculas, y orientó su charla con su colega mexicano Jorge Volpi hacia la construcción de la novela, la creación de personajes, los efectos de las nuevas tecnologías, la política de EE UU y las relaciones entre el escritor y sus lectores. Tras hacer una advertencia -”cuanto más hable de cómo se escribe una novela menos respe...

Las oscuras razones de Franzen

Más afuera, ensayo híbrido que da nombre a la última colección de textos de no ficción de Jonathan Franzen (Chicago, 1959), bien podría contemplarse como el alumbramiento (o cuando menos, una de las cumbres) de un nuevo género. Mezcla de relato, escrito autobiográfico y reportaje de viajes, trata sobre la excursión del autor estadounidense a una isla volcánica del Pacífico Sur a “800 kilómetros de la franja costera central de Chile”, llamada Alejando Selkirk. Hasta hace no tanto se la conocía como Masafuera, topónimo aún preferido por sus escasos habitantes, pues ofrece una buena idea de su radical aislamiento. El escritor buscaba ir “muy lejos” para escapar del estado mental inducido por la frenética promoción de su influyente novela Libertad y del nervioso consumo de café, copas, tabaco, información basura y correos electrónicos derivado de esta. El escritor buscaba escapar del frenesí de la promoción de su anterior novela Karen, viuda de su amigo David Foste...

Los dos polos de la novela norteamericana

Algunos novelistas norteamericanos de relieve nacidos a lo largo de la década de los setenta: Nicole Krauss, Dave Eggers, Nathan Englander, Gary Shteyngart, Teju Cole, Jonathan Safran Foer. Década de los sesenta (el cómputo se amplía considerablemente): Jeffrey Eugenides, A. M. Homes, Rick Moody, Chuck Palahniuk, David Foster Wallace, Jennifer Egan, Michael Chabon, Jonathan Lethem, Joseph O’Neill, Aleksandar Hemon, Colum McCann, Chang Rae Lee, Sherman Alexie, Junot Díaz, Colson Whitehead. Si queremos entender bien el estado de la cuestión en el panorama novelístico actual de los Estados Unidos conviene añadir los nombres de William Vollmann y Jonathan Franzen, ambos nacidos en 1959. La lista entera gravita alrededor de dos polos antagónicos, ocupados por David Foster Wallace y Jonathan Franzen. El primero representa una indagación rigurosa en torno al arte de novelar. En cuanto a Franzen, simboliza el triunfo de un modelo convencional de narrar. Su mérito, extraordina...

La Humanidad rusa

Recientemente Jonathan Franzen ha tenido que matizar el sentido de las alusiones a Guerra y paz que aparecen en su última novela, Libertad: "Parece que estuviera comparándome con Tolstói", ha declarado. "Y eso me hace parecer un idiota". Bueno, un escritor puede ser ambicioso, ¿no? Ya con Las correcciones, Occidente se volcó no sólo en su envergadura novelística, sino en su rescate -digámoslo así- de la Humanidad, una cualidad al parecer perdida en los marasmos de la novela del siglo XX. Estos marasmos son una patología muy poco científica, pues no hay pruebas firmes de que la Humanidad sea una criatura extinguida ni de que los esfuerzos por resucitarla sean necesarios. La Humanidad, como bien nos dice la historia de las ideas, es una creación de la burguesía europea del siglo XVIII, la cual, atenazada entre una aristocracia a la que no podía acceder y un populacho con el que no quería relacionarse, instauró buena parte de su identidad en la universa...