Con motivo de la llegada a librerías de Los fuegos de otoño recordamos su fascinante y triste vida. La vida le alcanzó justo a la genial Irène Némirovsy para terminar su novela Los fuegos de otoño, que cabe tomar como una coda de Suite francesa, o acaso como un movimiento más de la suite. Solo unos días separaron la terminación del manuscrito de la muerte de la autora por cuenta de los nazis. La detuvieron un fatídico 13 de julio de 1942 y fue integrada a un convoy despachado para Auschwitz , cuatro días después, junto con otras ciento diecinueve mujeres y ochocientos nueve hombres, en vagones para ganado. Antes de llegar al campo de exterminio (no de concentración, como equivocadamente se los llama), la sed, el hambre y la falta de aire dieron cuenta de varias decenas. De aquel convoy regresaron vivas a su país, tres años después, apenas dieciocho personas, entre quienes no estaba Írochka (como la llamaba su padre), porque había muerto de tifus un mes de...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción