Mario Vargas Llosa celebró sus 76 años donando su biblioteca personal a Arequipa, su ciudad natal. Son 30,000 ejemplares repartidos entre Lima, Madrid y París. Me pregunto: ¿cuántos GB de memoria serán suficientes para almacenar esa cantidad de información? ¿Entrarían todos en un solo aparato que no ocupa ni 10 cms? Estoy seguro de que la respuesta me sorprendería. Y también a Vargas Llosa. El día de la donación declaró: "Una biblioteca es más que una acumulación de libros, es un acto de amor que se va construyendo en el tiempo y el que la reúne va volcando sus afectos, experiencias, estableciendo una relación de amistad y cariño con los libros, como la que tiene uno con sus hijos y nietos". Luego, bromeó diciendo: “Algunos secretos míos muy profundos se revelarán”. Pero no es una broma. Lo cierto es que esos libros, adquiridos desde épocas universitarias, están llenos de anotaciones e incluso han sido calificados del 0 al 20, según el sistema de evaluación...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción