Si se mira bien, no hay otro poeta, de entre todos los clásicos castellanos, que haya influido tanto en la literatura contemporánea como san Juan de la Cruz. Pero aún se necesitan más estudios sobre la huella del autor de Noche oscura en obras tan importantes como las de T. S. Eliot , Paul Valéry, Juan Ramón Jiménez, José Ángel A. Valente o Juan Goytisolo, entre otros. Quizá, Ernesto Cardenal es quien encarna mejor las dos naturalezas de san Juan de la Cruz: la de poeta, y la de religioso y místico. Pero también la del enamorado, la del sensual, y la del perseguido político-religioso. La vertiente mística de Cardenal, mucho menos investigada que la de su compromiso religioso y revolucionario, resulta tan excitante e intensa como las imágenes de un encuentro erótico con Dios. Después de haber recorrido a pie muchas leguas entre Castilla y Andalucía, cimentando la reforma carmelita, san Juan de la Cruz solicitó permiso para emprender el que con toda probabilidad se...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción