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Mostrando las entradas etiquetadas como albert Camus

El hombre sigue siendo rebelde

Albert Camus publicó hace 70 años una obra que supuso un terremoto en la izquierda y cuyas réplicas se sienten todavía hoy en día. Para el escritor, hay cosas inaceptables independientemente del objetivo. Hace exactamente 70 años, el 18 de octubre de 1951, apareció en las librerías de Francia un ensayo que fue como un terremoto: un terremoto cuyas réplicas seguimos recibiendo. Yo he vuelto a leerlo por estos días, en parte por mi vieja vulnerabilidad a los aniversarios, en parte por la intuición molesta de que este libro venido de otros tiempos no ha agotado todavía lo que tiene que decirnos. Cuando publicó  El hombre rebelde,  Albert Camus  no había cumplido todavía los 38 años, pero ya tenía un lugar de privilegio en la izquierda intelectual francesa. Había militado en la Resistencia desde las páginas de  Combat,  una publicación clandestina que salió durante 18 meses, cambiando de formato según lo permitían las existencias de papel, y en la cual escribió edit...

El deseo de revolución

Título original: El deseo de revolución Autor: Tomás Abraham Editorial: Tusquets Año de publicación: 2017 Año de edición :2017 Número de página: 497 Genero: Ensayo, filosofía, historia   “La palabra ‘revolución’ insiste. Como decía Kant de la Revolución francesa, no se mide por sus éxitos o fracasos; es una virtualidad permanente. La revolución es un acto sublime, despierta entusiasmo. Es un deseo y, como tal, no tiene fecha de vencimiento. Un deseo que insiste a pesar de la decepción crea un problema que no se resuelve con la facilidad con la que Freud conjugó el principio de placer con el principio de realidad. Por eso este libro es una paradoja: pretende trazar el obituario de una insistencia deseante.”   A propósito de Kant, quien veía la revolución con un acto sublime, que despierta entusiasmo, y todo eso a raíz de su mirada en la Revolución Francesa, esta no se mide por sus éxitos o fracaso, sino por su virtualidad permanente. Siendo un acto permanente, no tien...

Marguerite Duras, año 100

Le Square  es una novelita corta y una función de teatro, o más bien un diálogo largo, de una sola escena. Duras la escribió en 1955. Trata sobre la gente corriente. Una señora de mediana edad, que cuida a un niño en una de esas maravillosas plazas con jardín de París, se encuentra con un viajante de comercio. Los dos parecen grises, perdidos, sin atributos. Hablan de esto y aquello con palabras sencillas. De la soledad y el desamor, de los viajes hechos y no hechos, de la pequeña ambición de mejorar y lo mucho que cuesta cambiar, de la posibilidad de beberse la vida aunque los sueños no se cumplan. Hace unos días, dos grandísimos actores, Clothilde Mollet y Didier Bezace, han representado en el teatro L’Atelier de París esa obrita de Marguerite Duras . Un escenario desnudo, unas sillas de bar apiladas, un banco, un niño que de vez en cuando vuelve de sus juegos y dice “tengo sed”. El resto es diálogo, palabras hermosas saltando de boca en boca con gracia y soltura, una lengua...

Camus, el teatro de un hombre libre

Camus fue uno de los hombres más libres que han pisado la tierra. Enemigo visceral de cualquier forma totalitaria, militó activamente contra el franquismo y el nazismo, denunció el expansionismo soviético cuando sus antiguos compañeros seguían venerando a Stalin, y fue el único intelectual europeo que alzó la voz contra la bomba atómica (a los dos días de la masacre de Hiroshima). Fue miembro de la resistencia, pero eso no le impidió pedir clemencia ante el anuncio de ejecución del escritor colaboracionista Robert Brasillach, y su rechazo a la violencia de la OAS y el FLNA durante la guerra de Argelia le valió amenazas de muerte por ambos bandos. Esa altura moral permea su obra narrativa y ensayística y, naturalmente, su teatro, cuatro piezas en apenas seis años, aunque su pasión por la escena se extiende a las abundantes traducciones y adaptaciones que llevó a cabo en la década de los cincuenta, entre las que cabe destacar La devoción de la cruz (1953), de Calderón, ...

Albert Camus huye de su homenaje

Las disputas políticas entre el Estado francés y la alcaldía de Aix-en-Provence y las desavenencias entre los herederos intelectuales del escritor, pensador, periodista y dramaturgo Albert Camus (Mondovi, Argelia, 1913- Villeblevin, Francia, 1960) habrían hecho seguramente sonreír al hijo de Catalina Sintes. Todavía incómodo e inclasificable, Camus sigue siendo el intelectual pobre y extranjero que llegó de Argelia en 1940. Pese a que dio gloria a Francia al cantar las verdades del barquero y ganar el premio Nobel a los 44 años, el autor de  La peste no tendrá por su centenario un gran homenaje nacional. La macroexposición largamente anunciada en Aix ha acabado reducida a la mínima expresión. Dada la falta de consenso, y mientras la sociedad francesa rezuma intolerancia, xenofobia y descontento social, el mejor homenaje será el de los lectores, dentro y fuera del país, que cada vez se interesan más por el hombre rebelde:  La peste  ha despachado ya cuatro millones ...

Camus, el espontáneo

¿Camus, filósofo? En todo caso “un filósofo para alumnos de bachillerato”, se burlaron en su día los detractores. Hoy sigue siendo la opinión de no pocos académicos. En efecto, como señaló Sartre desde la primera hora (ni siquiera se conocían personalmente aún) “Camus pone cierta coquetería en citar textos de Jaspers, de Heidegger, de Kierkegaard, que por otra parte no siempre parece entender bien”. ¡Tocado! En “El mito de Sísifo”, añado yo, repite el tópico de un Schopenhauer indecente predicando el suicidio ante una mesa bien servida: pues bien, Schopenhauer no recomendó el suicidio, todo lo contrario. Ese tipo de erudición no es lo suyo, lo cual no le descarta como pensador como aclara el propio Sartre de los buenos tiempos: “Sus verdaderos maestros son otros: el contorno de sus razonamientos, la claridad de sus ideas, el corte de su estilo de ensayista y un cierto tipo de siniestro solar, ordenado, ceremonioso y desolado, todo anuncia un clásico, un mediterráneo”. Más tarde tamb...

Una fuente para el siglo XXI

Catherine Camus publica en España el libro 'Albert Camus. Solitario y solidario' (Plataforma), un amplio álbum de fotografías familiares y cómplices de su padre, cuya obra, afirma, da "mucho oxígeno" a quien la lee. Albert Camus murió hace 52 años, pero su obra sigue vigente y da "mucho oxígeno" a quien la lee, afirma su hija, Catherine Camus, quien acaba de publicar en español un libro de fotografías en el que repasa la vida del autor de El extranjero y proyecta los focos sobre "su lado español". "Durante toda mi vida intenté infatigablemente recuperar lo que había de España en mi sangre, pues para mí era la verdad", escribió Camus en Carnets, 1949-1959 , en alusión a sus orígenes baleares. Es uno de los muchos textos de carácter autobiográfico extractados de la obra de Camus con los que su hija documenta Albert Camus. Solitario y solidario (Plataforma), una suerte de álbum de fotos de gran formato que ofrece una excepciona...

El periodismo libre, en un texto inédito de Albert Camus

El 25 de noviembre de 1939, cuando Francia empezaba a gangrenarse por el miedo a la invasión alemana y sus élites políticas y periodísticas se disponían a entregarse sin pudor al III Reich, Albert Camus escribió un artículo para Le Soir républicaine , el periódico de una sola página a dos caras del que era codirector en Argel. En Francia regía la censura, y el texto no llegó a publicarse nunca. Lógico, porque en apenas tres folios el autor de El extranjero bordaba un alegato por la libertad de prensa. Al defender la utilidad del oficio de informar en tiempos de guerra, Camus sostuvo el derecho de cada ciudadano a elevarse sobre el colectivo para construir su propia libertad, y definió los cuatro mandamientos del periodismo libre: lucidez, desobediencia, ironía y obstinación. Son, casualmente, los puntos cardinales que inspiraron su obra novelesca y filosófica. El espléndido texto ha salido del agujero negro del tiempo gracias a una colaboradora de Le Monde, Macha Séry, q...

A sangre fría. Escritores contra la pena de muerte

Si hubiera que elegir una sola imagen, tan honesta como completa, que resumiese con la fuerza del relato vivido todas las razones que pueden esgrimirse contra la pena de muerte, ninguna sería tan clara como la historia que cuenta Albert Camus al comienzo de sus Reflexiones sobre la guillotina , reeditadas ahora en castellano por Capitán Swing. En 1914 se produjo en Argelia un crimen especialmente execrable (porque comportaba ensañamiento con menores), que despertó las iras de la opinión pública contra el asesino. El padre de Camus unió su honrada indignación a la de la muchedumbre enfurecida que reclamaba para el culpable la ejecución pública en la guillotina. A través de los recuerdos de su madre, el escritor reconstruye cómo se vivió en su hogar el día del cumplimiento de la sentencia: su padre se levantó antes del amanecer para sumarse a la multitud que se agolpaba en el escenario del patíbulo; acabada la ceremonia, regresó a casa, pálido y trastornado, se tumbó un mome...