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Mostrando las entradas etiquetadas como Premios cultura

Emilio Lledó y su trilogía de premios

Algunos rasgos delatan a los filósofos. Se presentan con preguntas. Hablan de los griegos de la Antigüedad como si se tratase de su panda de barrio. Distinguen el grano (la cultura) de la paja (la tecnología). A menudo, para tener libertad, no llevan móvil.  Emilio Lledó (Sevilla, 1927)  logró ayer el  Premio Nacional de las Letras  por su dilatada trayectoria literaria como referente intelectual y ético, aunque no recibió la noticia desde la Secretaría de Estado de Cultura sino durante una entrevista con este diario porque Lledó, filósofo donde los haya, no lleva móvil: “Tengo más libertad”. Entre abrumado y feliz,  el académico  echó mano del humor: “Eso quiere decir que ya estás tan viejo que están diciendo ‘vamos a despedir simpáticamente a este señor”. El reconocimiento institucional —que él acepta agradecido— le llegaba en la sede de la Asociación de Editores de Madrid, que le ha otorgado este año el premio Antonio de Sancha por su compromiso con...

La reinvención del Bioy Casares más querido y desconocido

La invención de Morel, Plan de evasión, El sueño de los héroes, El perjurio de la nieve, La trama celeste, Guirnalda con amores ,  Memoria sobre la pampa y los gauchos. .. La herencia literaria de  Adolfo Bioy Casares  vive más que nunca estos días en Argentina con motivo del centenario de su nacimiento, hoy 15 de septiembre. La obra del  ganador del premio Cervantes en 1990  (Buenos Aires, 1914-1999) es celebrada en su ciudad con conferencias sobre su literatura, ciclos de cine basado en sus libros e incluso el rescate de su faceta como fotógrafo. Aunque Bioy Casares siempre ha estado presente en las letras argentinas y latinoamericas, este año sus lectores viven una especie de reinvención de quien abordara la literatura policial, fantástica y de ciencia ficción, además del ensayo. Un ciclo de películas que adaptaron algunas de sus obras y las de su compatriota Julio Cortázar (Ixelles, Bélgica, 1914-París, 1984) se ha titulado  Diálogo de centena...

“Yo leí a Einstein en chino. Toda esa física era trasladable a la filosofía”

Gao Xingjian   es un entusiasta de la vida que ama el absurdo. A los 17 años había devorado muchos mundos dentro de lo que después sería el suyo: la literatura. Era la forma más práctica de escapar al entorno de la Revolución Cultural en que fue criado. La China de los años cuarenta  no debía de ser amable para un niño . Pero si éste contaba con una rica imaginación, podía arreglárselas para evadirse, formarse y soñar con un universo que le arrebataba con la fuerza de lo real y el elixir de lo imaginado. Con el tiempo, en el año 2000, ganó el Premio Nobel,  algo que ni se comentó en China . Los compromisos  casi le llevan a la muerte  por pura presión. Pero se salvó, y desde entonces tuvo tiempo para disfrutar el hecho de haber sido traducido a 40 lenguas o representado en más de cien ocasiones en todo el mundo. En la Alhóndiga de Bilbao, donde mantenemos un encuentro cálido, se le nota feliz y satisfecho con su cosecha. Me contaron que después de habe...

Los últimos poemas de Szymborska

Alma era una palabra-acertijo. Soy, su mayor problema. ¿Y los mapas?, los mapas le encantaban por su don de mentir al desplegar un mundo “no de este mundo”. Fueron las últimas revelaciones que Wislawa Szymborska (Polonia, 1923-2012) dejó escritas, de su puño y letra, en 13 poemas póstumos. De ellos, quien es considerada uno de los grandes hallazgos que ha dado el Nobel en las últimas décadas, alcanzó a hablar a un grupo de amigos , pocos meses antes de morir, el 1 de febrero de 2012. Y allí estaba el poema titulado Alguien a quien observo desde hace un tiempo, cuyo final es ella misma: “Una vez encontró en los arbustos una jaula de palomas. Se la llevó y para eso la tiene, para que siga vacía”. Una estrofa que guarda una historia, mil historias. Recuerdos que no peregrinan y determinan el rumbo del pensamiento y la actitud ante la vida. Como la de ella, casi toda su existencia, bajo el régimen comunista polaco en los años del telón de acero. “Para qu...

Elena Poniatowska, una periodista ante Miguel de Cervantes

La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco . Eso será  Elena Poniatowska  Eso será  Elena Poniatowska  hoy en la entrega del Premio Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Llegará vestida con un traje autóctono rojo con adornos amarillos y su cabellera blanca para recordar que el periodismo también puede ser literatura y, sobre todo, que la lectura y la cultura son esenciales para el ser humano, especialmente en un continente donde el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres. Poniatowska (París, 1932)  será la cuarta mujer en ser distinguida con el máximo galardón de la literatura en español, pero la primera en subir al púlpito del paraninfo porque Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. En la tierra de Miguel de Ce...

Octavio Paz, “valiente y vertical”

Los premios Nobel Wole Soyinka y Jean-Marie Gustave Le Clézio fueron algunos de los creadores que han rendido homenaje a  Octavio Paz  en el centenario de su nacimiento, el fin de semana, en México. Paz, según Enrique Peña Nieto , presidente del país, "como intelectual y servidor público fue un hombre valiente y vertical. Criticó los abusos del poder y su ejercicio autoritario. Defendió sus principios y nunca tuvo temor de navegar contra la corriente". El presidente encabezó los actos el lunes 31 de marzo en la Biblioteca de México. Se trata, añadió Peña Nieto en su discurso, de "la mente mexicana más clara, plena y brillante del siglo XX". Recordó, además, su visión de la dimensión política del autor de  El laberinto de la soledad,  premio Nobel de Literatura en 1990: "La concebía [la política] como una convivencia libre y pacífica entre ciudadanos. Veía en este concepto a una sociedad tolerante y abierta (...). Paz refería que todas las grandes cosas que...

El humanismo literario de Pacheco

“Nada altera el desastre: llena el mundo / la caudal pesadumbre de la sangre". Son las primeras líneas de  El reposo del fuego,  de  José Emilio Pacheco.  Publicado en 1966 y precedido por un epígrafe del  Libro de Job,  su desolación recuerda más bien al Eclesiastés. Lo extraño, sin embargo, es que este melancólico rey Salomón escribiera su libro a los 25 años, sin que a su desesperanza la hubiese precedido un atisbo siquiera del  Cantar de los Cantares.  “¿Qué reino abolido evoca la nostalgia?”, se preguntaba en esos mismos años el propio Pacheco, mientras publicaba su colección de cuentos  —El viento distante—  en los que el lector obtiene la inmediata respuesta: y la respuesta es ninguno, porque los niños y adolescentes de sus relatos eran almas torturadas por el temor y la timidez, adultos prematuros y fuera de sitio, víctimas humilladas y sometidas, deambulando en un mundo que no entienden o entienden demasiado bien. Cuando Jo...

Poesía en escultura: Jaume Plensa, Premio Velázquez 2013

El escultor y grabador catalán Jaume Plensa ha sido galardonado hoy con el Premio Velázquez 2013, dotado con 100.000 euros y que concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, según ha anunciado su titular, José Ignacio Wert. Reciente ganador del Premio Nacional de Arte Gráfico, Plensa, nacido en Barcelona en 1955, obtuvo hace justamente un año el Premio Nacional de las Artes Plásticas. Conocido por sus grandes esculturas formadas por letras y números, Plensa tiene su taller en Sant Feliu de Llobregat, desde donde las obras han viajado a Dubai, Boston, Chicago o París, algunas de las ciudades donde se han instalado. Si bien las esculturas de letras y números son la imagen más conocida del escultor, Plensa trabaja también con otros materiales, como el hierro fundido, el poliéster, la fibra de vidrio, el alabastro o la madera. El premio Velázquez nació para premiar el conjunto de la obra de un creador de las artes plásticas en el ámbito iberoamericano y con la...

Alice Munro, un Nobel para el gran cuento de la vida

Cuando Alice Munro publicó su primera colección de cuentos,  Dance of the Happy Shades, en 1968, la literatura canadiense en lengua inglesa apenas existía. Algunos grandes clásicos —Robert Service, Stephen Leacock, Lucy Maude Montgomery, Mazo de la Roche— habían insinuado la posibilidad de una literatura propia de las ex-colonias de América del Norte, pero faltaba establecer una reconocible (y reconocida) identidad literaria. Con perseverante determinación, algunos jóvenes escritores de lengua inglesa se lanzaron a la grandiosa empresa de fundar una literatura nacional. Los escritores de lengua francesa debieron sobrellevar obstáculos diferentes para llevar a cabo la misma empresa: el menoscabo de la dominante sociedad anglófona, el desprecio de la Vieille France  hacia la  Nouvelle.  Los anglófonos, en cambio, tuvieron que tratar de hacerse visibles a la sombra de dos avasalladores gigantes: Inglaterra y Estados Unidos. Tan menoscabada era su identidad naciona...