Las circunstancias que rodearon la infancia de Patrick McGrath (Londres, 1950) determinaron su futuro como escritor. Durante 25 años su padre estuvo a cargo de Broadmore, hospital psiquiátrico de alta seguridad ubicado en el condado de Berkshire cuyos ocupantes eran recluidos allí por haber perpetrado crímenes atroces. La vivienda de los McGrath se encontraba en el interior del recinto hospitalario y tenía un jardín cuyo cuidado el padre de familia insistía en confiar a violadores y asesinos. Historias como la del vicario que le cortó la cabeza a su esposa y la metió en el horno, que el pequeño McGrath escuchó de labios de su padre, alimentaron la imaginación del futuro escritor. Sentado en un sofá de su lujoso piso, situado en las inmediaciones de Wall Street, en Nueva York, Patrick McGrath, habla de su nueva novela Constance (Mondadori), la historia de una joven recién casada que parece condenada a dañar a cuantos se le acercan. Él es un hombre afable y corpulen...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción