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Mostrando las entradas etiquetadas como Vicente Verdú

Novelas de verdad

La gran mayoría de las mejores novelas de la Historia son autobiografías. No se trata de que sean rigurosas autobiografías sino laxas recreaciones de la memoria que es lo propio y gozoso de la literatura, siendo ésta lo opuesto a la documentación. Según este principio centrado en que lo mejor es lo que el autor cuenta de  su vida real, la "invención" aparece como un artificio de menor valor,  un recurso apropiado para los cuentos infantiles y la perorata de la ciencia ficción porque lo de verdad interesante no es lo imaginable sino lo ya vivido. Cierto es que la imaginación posee mucho prestigio y cuanto más imaginativo es un niño más se le valora en su desarrollo  pero una cosa es esa imaginación que lleva al juego de  la fantasía de los dibujos animados y otra la imaginación del adulto que llena con frecuencia las partes más débiles y desanimadas de un  libro. El grado  de un texto coincide con el drama que empuja característicamente detrás y de ahí ...

Escritores gravemente heridos

A lo mejor, no estamos completamente muertos pero sí, desde luego, muy malheridos. Los  letraferidos  de hace un siglo respiraban por esas aberturas que, como rendijas de buzones, les dejaban los libros que fervientemente engullían. Nosotros hoy, los hijos de aquéllos santos personajes, observamos nuestros pisos tapiados por estanterías cargadas de miles de libros. Libros quietos que ya no nos caben adentro pero que tampoco nos dejan conversar afuera. Son como piezas de una muralla que se ha levantado entre nosotros y el curso corriente del mundo exterior. No solo los editores se encuentran moribundos, las librerías al borde del desahucio y los distribuidores sin destino. Los escritores hemos pasado de la perplejidad a la desolación y, si se va a ver, al sinsentido. Toda la vida en esta meticulosa labor de elegir palabras, letra a letra, y ahora los ejemplares se venden por kilos o se acuchillan como una maligna excrecencia de la cultura. ¿De la cultura? Ni siquiera sa...