Doscientos años después de su primera edición, los Cuentos infantile s y del hogar parece una de esas exageraciones disparatadas diseñadas por un editor sin escrúpulos de autores de best sellers: se han traducido a más de 170 idiomas, han salido en versiones cuyo número tiende al infinito y han inspirado cientos de películas de factura oscilante entre los dibujos animados de Disney y la pornografía dura. En el Museo Hermanos Grimm de Kassel guardan los manuscritos de estos Cuentos infantiles y del hogar, editados por primera vez en Berlín el 20 de diciembre de 1812, que desde 2005 son Patrimonio de la Humanidad. Calculan en Kassel que, en total, estas historias han alcanzado una tirada de “bastante más de mil millones” de ejemplares. Además de como un formidable éxito editorial, el país anda estos días entregado a la celebración de estos románticos, violentos y pedagógicos relatos también como la expresión de la quintaesencia alemana. Los hermanos Jacob (1785-1863)...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción