Nuestro vocabulario político es griego y nuestros edificios están llenos de columnas clásicas. ‘El mundo antiguo’, de Pedro Barceló, es una historia conceptual que desvela la continuidad entre el mundo grecorromano y el actual: de la importancia estratégica del mar a la iconografía del poder. Todos sabemos que el mundo antiguo está muy presente en nuestra vida cotidiana: nuestro vocabulario político es griego, nuestros parlamentos tienen columnas y frisos clasicistas, nuestro derecho recoge añejas instituciones romanas y los viejos dioses y héroes siguen campeando por nuestros museos. Y, sin embargo, hemos de reconocer también herencias más insólitas —como la incorporación del mar a la política, la fenomenología o el carisma del poder, la fortaleza de las mujeres o el patriotismo constitucional— en la historia de Grecia y Roma. No todos son tópicos en nuestra deuda con los clásicos. Que esta consiste sobre todo en una continuidad nos lo hace ver el monumental libro de Pedro ...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción