Fernando Savater
PRIMERAS PÁGINAS
I
LA PRIMERA DE MIS ÚLTIMAS PÁGINAS
Escribir las propias memorias, cuando las luces de la esperanza van amortiguándose, cuando ya no se está en condiciones de desear nada en la vida, cuando se está cansado por el trabajo hecho a lo largo de los años y por las mil luchas soportadas, no es cosa fácil ni agradable.
Sin
embargo, en mi caso, esta tarea no es sino una necesidad y un deber. Y
yo no intento substraerme a la obligación, porque deseo que mis hijos y
cuantos me amaron y me conocieron a través de mis libros, saquen, de la
sincera narración de mi extraña vida de aventuras, aquellas enseñanzas y
aquella áspera voluntad de batallar, aquel deseo de aventuras y de
gloria que yo quisiera estuviesen infundidos en el alma de todos los
jóvenes italianos. Mis memorias serán, por eso, el coronamiento de toda
mi obra: la síntesis, el epílogo.
Escribo estas
líneas en una melancólica mañana de enero, mientras el cielo está gris y
todo es gris en torno mío. Pero la constancia, para llevar a término
esta especie de testamento moral, no me faltará. Al menos así lo
espero.
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