Durante los 18 días de feria, se rendirá homenaje al escritor Enric
Casasses, al artista recientemente fallecido Antoni Tàpies y a la
dibujante Pilarín Bayés, que ha realizado el cartel con sus clásicas
figuras. Los organizadores esperan que 500.000 personas visiten la feria
hasta el 7 de octubre. Albert Obradors, presidente de la feria, explicó
durante la inauguración que los cerca de 100.000 libros que se ofrecen
en las casetas (las mismas que en la edición anterior) provienen de
librerías de viejo catalanas, pero también de Madrid, Granada, Valencia y
Pamplona, que han ocupado la parte baja del paseo. Los visitantes
también podrán ver la exposición Antoni Tàpies, amic dels llibres, formada por una cincuentena de libros, carteles y fotografías sobre el artista.
Según Obradors, la feria más antigua de Europa en su estilo, sirve
para “aumentar la visibilidad de las librerías de viejo, grandes
desconocidas por el público general”.
Entre los miles de libros, carteles y revistas apilados en armarios,
estantes y cajones que hacen las delicias de los aficionados que buscan
libros descatalogados y joyas bibliográficas que no se pueden localizar
en ningún otro lugar, Obradors destacó como especiales el manuscrito de La emparedada de Burgos, de Ramón Gómez de la Serna; la obra Novísimo glosario de Eugenio d’Ors, del propio autor, y un ejemplar de la revista Cu-cut.
Enric Casasses, premio nacional de literatura 2012, fue el encargado de
realizar el pregón, en el que repasó su infancia y adolescencia
literaria para acabar asegurando que “cada libro puede ser una bomba”.
La inauguración corrió a cargo de Jaume Ciurana, quinto teniente de
alcalde de Barcelona, quien valoró que el primer acto de las fiestas de
la Mercè esté relacionado con los libros, ya que Barcelona “ama la
literatura y la cultura”. Ciurana añadió que “la ciudad tiene ambición
de capital literaria, de escritores, y vocación de capital de
editorial”. En su opinión, las librerías de viejo no solo difunden la
cultura, sino que forman parte del patrimonio. Los organizadores esperan
que de los miles de personas que estos días pasen por el paseo, al
menos 40.000 compren alguno de los libros, que tienen precios tan
variados que pueden ir desde uno hasta 12.000 euros. De hecho, la
facturación de la feria representa el 20% de la de todo el año.
El País
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