«Hay
algo chejoviano de sus personajes, que combinan un egoísmo desesperado y
exasperante con impulsos nobles y arrebatos redentores de cariño.» The New York Review of Books
«Su intensidad reside en la detallada descripción de las relaciones familiares y en unos diálogos de una increíble precisión.» The Times
«Una intensa tensión narrativa. Yehoshua narra la cotidianidad de la gente común con una maestría digna de Balzac.» L'Espresso
«Evocador e inquietante.» The Washington Post
«Una asombrosa transparencia y soberbia amplitud de registros.» El País
«Un maestro cuyas historias revelan la vida interior de una nación en conflicto.» Wall Street Journal
Segunda vela
1
-Ya está -dice Yaari, sujetando con firmeza a su mujer- aquí tenemos
que despedirnos -y compungido le entrega el pasaporte, no sin antes
comprobar de nuevo que no falta nada en la funda en la que le ha metido
la tarjeta de embarque del vuelo de enlace, el pasaje de regreso a
Israel y el seguro médico, que lleva adheridas dos pastillas para
controlar la tensión arterial-. Lo principal, lo más importante, te lo
he puesto todo junto. Sólo vas a tener que preocuparte del pasaporte.
Otra vez le advierte a su mujer que no se deje tentar en la larga
escala y que no salga del aeropuerto para ir a dar una vuelta por la
ciudad.
-Recuerda que esta vez vas sola, que
yo no estaré a tu lado y que nuestro «embajador» ya no es embajador de
nada, así que si te metes en un lío...
-¿Pero
por qué voy a meterme en algún lío? -protesta ella.- De nuestro viaje
anterior recuerdo que la ciudad está muy cerca del aeropuerto, y tengo
más de seis horas hasta la salida del otro vuelo.
-Para empezar, la ciudad no queda nada cerca, y además, ¿qué se te ha
perdido en ella? Estuvimos hace tres años y ya vimos todo lo que había
por ver. No, por favor, no empieces a asustarme antes de que ni siquiera
nos hayamos separado. Hace ya unas cuantas noches que has tenido el
sueño intranquilo y el vuelo es larguísimo y muy pesado. Quédate en esa
agradable cafetería en la que esperamos en el viaje anterior, pon los
pies un poco en alto para que se te descongestionen los tobillos y
déjate llevar por las horas, tranquilamente. Además, te has comprado una
novela nueva...
Boomerang
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