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Ian Gibson: "Yo no soy el guiri que viene y que miente"

El hispanista Ian Gibson presentó este miércoles en Sevilla La berlina de Prim, Premio de Novela Fernando Lara 2012, un libro que, alternando el género histórico con el policíaco, cuenta la historia del investigador Patrick Boyd, quien trata de esclarecer el asesinato del general Prim el 27 de diciembre de 1870, uno de los acontecimientos claves de la historia de España. Sobre Prim, Gibson subraya que "fue subiendo en la escala por méritos propios, y llegó a ser el hombre más reconocido y valiente de España". 

"Llegó a creer que era invencible, y llegó a decir que España no era un país de asesinos", algo que califica de "ingenuidad y quizás de irresponsabilidad, porque al fin y al cabo era el presidente del Gobierno", afirma Gibson. El protagonista de esta novela aparece como el hijo ficticio de Robert Boyd, quien murió en las playas de Málaga junto al general Torrijos, y que gastó todo su dinero en la causa republicana, de modo que esta obra "es un homenaje a Boyd, un irlandés bastante olvidado, para darle un lugar en la literatura contemporánea". Pero también al escritor inglés Gerald Brenan, que "fue mi maestro, y quien habla de Prim en El laberinto español, un libro que ha influido mucho en mi vida, y una buena metáfora del siglo XIX"

Preguntado sobre si realmente Prim fue un personaje tan importante cómo para cambiar la historia de España, Gibson asegura que "sí", porque "si se consolida en el régimen de los Saboya, podría haber sido diferente, y si hubiera estado Prim, España tal vez se habría consolidado", y la "suerte del país habría mejorado". "Tal vez el asesinato de Prim era inevitable, pero desde luego era un hombre excepcional que se merece una gran biografía, porque hay algunas pero son de hace décadas", subraya. No obstante, reconoce que "este tipo de libros cuestan mucho porque es muy difícil financiar una investigación", al tiempo que apunta que nunca tuvo "intención de hacer una biografía sobre el general antes de plantearse La berlina de Prim". 

Asimismo, y respecto al asesinato de Prim, tema sobre el que gira esta novela, Gibson manifiesta que "sus asesinos salieron de España sin ser cogidos", y por ello dice que "eso se tramó en las alturas". Recuerda que hay una comisión investigando, y afirma que espera "que se encuentren pistas de lo que queda del sumario", que en la actualidad "está medio destrozado" y se encuentra en el despacho del decano de los Juzgados de Plaza de Castilla, "donde yo fui a verlos", un afirmación con la que se defiende tras la polémica que ha saltado en Internet después de que el sociólogo Miguel Ángel Almodóvar haya afirmado que el citado sumario "está lujosamente encuadernado". "Yo no miento, aunque dicen que soy otra vez el guiri que viene y que miente", asegura Gibson. 

Además, apunta que La berlina de Prim, ambientada en los últimos estertores de la Primera República, lleva al lectora a "una época que se desconoce bastante", que "es un laberinto como dice Brenan", porque "no ha habido dinero para la investigación". Al hilo de esto, Gibson se refiere también al franquismo, del que dice "ha sido un desastre para este país", y la derecha de este país "es bastante desastrosa". "Todo el tema de los muertos de la guerra civil es un tema pendiente que no se resuelve, y estamos todavía con las secuelas por no querer ayudar desde el otro bando, y esto me parece terrible en este momento de la historia española, porque si no se resuelve el problema de las cunetas, este país no puede avanzar decentemente hacia el futuro", afirma contundente. 

La búsqueda detectivesca del periodista Patrick Boyd, con epicentro en Madrid, lo lleva desde Sevilla a Francia, y termina otra vez por tierras andaluzas, un extremo con el que el escritor quiere mostrar el "cariño" que siente por esta tierra. Para describir los rincones de Sevilla, Gibson se ha servido de la guía de Manuel Gómez Zarzuela, "un milagro que salía cada año con la lista completa de los habitantes de Sevilla, todas las calles, cada establecimiento, cada café". "Además, Machado manda al protagonista la guía de aquel año para que se vaya sirviendo cuando llegue a la capital", agrega. 

Preguntado sobre cómo se ha sentido volviendo a la novela, Gibson, más conocido por sus biografías, ha dicho que "ha sido fantástico, y una experiencia extraordinaria". "No creo haber escrito una obra genial, pero he tratado de escribir una novela nutriéndome de las miles de novelas que he leído", y en este sentido, afirma que en la construcción de La berlina de Prim "hay un homenaje a Bram Stoker", ya que "hay algo de él". 

Por último, Gibson reitera que aunque en esta novela "hay muchas cosas mezcladas, el hilo conductor es el asesinato de Prim", porque "se ve que yo tengo obsesión con los asesinatos que aún no se han resuelto", y "ahora resulta que hay una comisión de investigación y yo no sabía nada", repite. Además, ha contado que al acudir a la televisión de Barcelona, le "presentaron en directo a la momia de Prim, y casi se desmayó". En este línea, ha afirmado, "es como si me ofrecen ver el cráneo de Lorca", un extremo del que dice que "no podría ver sus restos, porque temería por mi vida después de tantos años investigando". 

Al hilo de lo anterior, y cuestionado sobre si se atrevería a novelar sobre Lorca, el escritor ha contestado que "en absoluto", toda vez que dice que "aunque no quiere criticar a quienes lo han hecho, preferiría que hubieran hecho una investigación, con nueva documentación en lugar de inventar, porque en una novela nunca sabes si es algo inventado o real". Sobre la carta que Lorca envía desde Granada a su último novio Juan Ramírez de Lucas, y que ha salido a la luz, señala que "no la ha visto", pero afirma que "el escritor granadino en los últimos meses es muy conocido y está rodeado de jóvenes admiradores que quieren estar con él, algunos en la cama, obviamente, y no sé hasta qué punto fue un amor profundo o uno ligero de última hora", toda vez que afirma que "el gran amor del poeta granadino fue Rafael Rodríguez Rapún".  

Diariodesevilla.es

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