Como otras tantas librerías de Madrid, su “supervivencia” pasa por la
campaña de venta de estos libros, que se desarrolla durante el verano y
los meses de septiembre y octubre. “Hay que vender muchísimo para
mantener el negocio, y eso solo se consigue con el libro de texto”. El
pasado 3 de julio, la Asamblea aprobaba los nuevos presupuestos para el
ejercicio 2012 y, entre los recortes, se incluyó la supresión de las
becas de libros de texto para el próximo curso. A cambio, el Ejecutivo
regional anunció la implantación de un sistema de préstamo de ese
material en los centros educativos al que se podrán acoger las familias
con menos recursos económicos. La medida supone la transferencia directa
a los centros de los fondos necesarios para la compra y gestión de los
libros, que se adquirirán cada cuatro años. “Todavía no sabemos el plan
de compra que pretenden instaurar, pero si se hace directamente con las
editoriales, estamos perdidos”, augura Del Valle.
El pasado curso 310.000 familias percibieron el cheque-bono.
La presidenta de la Asociación de Libreros de Madrid,
Pilar Gallego, también muestra su preocupación. “La tarjeta-monedero
que brindaba la Comunidad aseguraba nuestra actividad. Eran los padres
los que elegían libremente dónde comprar. Con el nuevo sistema, nos
veremos abocados a cambiar el modelo de negocio y puede suponer el
cierre de muchas librerías”. Con unas 200 empresas adscritas a esta
asociación, la presidenta denuncia que en la última entrevista que
mantuvieron con la consejera de Educación, Lucía Figar, no se les
informó del cambio. “El libro de texto es una parcela importante de
facturación para muchos de los asociados”, añade.
En la calle de los Libreros, junto a la Gran Vía, hace tiempo que se
dejaron de formar colas para la adquisición de libros escolares, pero
todavía hay algunos comercios que viven de ello. Carmen Chillón despacha
en la Librería Fortuna, en funcionamiento desde 1936. Su reacción no
dista de la Del Valle: “Si los centros empiezan a comprar los libros,
nuestras ganancias caerán en picado. Supondrá nuestro cierre”. Como su
compañero del gremio, estima que gran parte de los clientes empleó el
cheque-bono el pasado curso. Chillón barre para casa: “Si la cuestión es
el ahorro, nosotros ya vendemos libros de texto de segunda mano a un
precio bastante reducido”. A pocos metros, Luis Derecho, de la Librería
Madrid, desprende optimismo. “Esperamos que la Comunidad se solidarice
con nosotros y la compra de libros por parte de los centros se haga a
través de las librerías”.
“Lo han hecho fuera de plazo y sin contar con la opinión del sector”. Es lo que opina el presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de Enseñanza
(ANELE), José Moyano, que tampoco está satisfecho con las “maneras” de
la consejería. Aunque están a la espera de que se concrete el plan,
critica que el departamento que dirige Figar no les haya comunicado
oficialmente el nuevo sistema. “Va contra el programa electoral del PP y
la calidad de la educación”, opina. La asociación aglutina a unas 40
empresas ligadas a la edición educativa, entre ellas Santillana —del
grupo PRISA, editor de EL PAÍS—, Anaya o SM. Moyano asegura que, como
cada año, las familias están realizando sus pedidos en las librerías y
las editoriales han empezado la distribución. “Están alterando la cadena
de comercialización del libro, con muchos puestos de trabajo detrás”.
En caso de registrar pérdidas, estudiarán pedir “responsabilidad
patrimonial” a la Administración autonómica. “Hemos solicitado una
reunión urgente con Figar y estamos a la espera de una respuesta”.
Becas libros de texto
La Comunidad de Madrid puso en marcha el sistema de ayudas para libros de texto en el curso 2006-2007 para los alumnos de Primaria y Secundaria, con una cuantía de entre 90 y 110 euros por escolar.
Beneficiarios:
- 2006-2007: 223.505
- 2007-2008: 293.369
- 2008-2009: 303.133
- 2009-2010: 311.186
- 2010-2011: 299.974
- 2011-2012: 311.252
Durante el curso 2011-2012, el total de alumnos de primaria y secundaria fue de 633.126. Recibió la ayuda casi el 50% de escolares.
En otro punto de la ciudad, en el barrio de Argüelles, la Librería Gaztambide se suma a la rebelión de los vendedores tradicionales. “Con los best-sellers
no nos mantenemos, las grandes superficies comerciales nos comen”,
explica el propietario Cristóbal González, que acumula más de 25 años
detrás del mostrador. En lo que a la venta de libros de texto se
refiere, los libreros son los “amos”. “No pueden competir con nosotros
en ese terreno. Conocemos al detalle cada una de las publicaciones y
proporcionamos las listas de libros enteras. Hace años que el cliente
volvió a nuestros brazos”. Ahora el problema no son las grandes
superficies, sino la supresión de las ayudas. “Nos condenarán al
cierre”, dice sin mostrar duda alguna.
Desde la Consejería de Educación, desconocen el dinero que destinarán
finalmente al sistema de préstamos de libro y están a la espera de
conocer los fondos que el Ministerio de Educación transferirá a las
comunidades autónomas en concepto de Becas y Ayudas. Tampoco han fijado
el plan para la compra de libros por parte de los centros, aseguran
fuentes de la consejería.
El País
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