El artista austriaco contrasta sus obras con las del maestro aragonés en una muestra que abre la Academia al arte actual. Tacha, emborrona, garabatea encima de reproducciones de obras de Goya, Frans Hals, Rembrandt, Leonardo da Vinci. El austriaco Arnulf Rainer (Baden, 1929) otorga con sus sobrepinturas emociones vivas y renovadas a piezas del arte del pasado. Su gestualidad transforma el trabajo de otros y lo transforma también a él. "No es una agresión, respeto demasiado las obras de arte para eso. Es un acto de amor, de pasión", explica. Acaba de llegar al hotel y acusa el fuerte cambio de temperatura (12º en Viena, 27º en Madrid). Es escueto y amable, a veces levemente irónico en sus respuestas. Esta semana ha inaugurado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, la primera de una serie de exposiciones que ponen en contraste obras maestras del pasado con las de un artista contemporáneo. El objetivo de Rainer es Goya y sus Caprichos y Di...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción