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Persiguiendo el Sol

Richard Cohen fue editor, y un día se cansó de esperar a que alguien escribiera su libro soñado: un libro que lo contara ‘todo' sobre el Sol. Que explicara por qué los eclipses nos causan terror. Que contara historias solares de la mitología, la literatura y las religiones. Que hablara de energía, de ecología, de agricultura y de astronomía. Que contara los ritos funerarios antiguos y explicara la alineación de las pirámides. Un libro escrito por alguien lleno de curiosidad, testigo de la aurora boreal en la Antártida, el ocaso en el Ganges y el amanecer en el monte Fuji. Un libro fervoroso, torrencial, investigado como una enciclopedia y escrito como una aventura. Esta gran historia cultural y científica, que él acabó por escribir tras siete años de "perseguir el Sol".  

PREFACIO
Cuando consigamos un conocimiento más detallado de la relación de la naturaleza y el hombre con el Sol desarrollaremos conceptos enteramente nuevos sobre quiénes somos y lo que somos, y por qué, y qué lugar nos corresponde realmente en el universo.
     Harold Hay, pionero de la energía solar, que tiene hoy 102 años de edad.
El mundo está lleno de cosas evidentes que nadie observa ni por casualidad.
                                     Sherlock Holmes,
                            El perro de los Baskerville
 
El cuarto volumen de la Encyclopedia of Astronomy and Astrophysics define el Sol como "una enana amarilla de secuencia principal de tipo espectral G2V, masa de 1,989 x 1030 kilogramos, diámetro de 1.392.000 kilómetros, luminosidad de 3,83 x 1026 vatios y magnitud visual absoluta de +4,82".2 Efectivamente, esa es una manera de verlo (aunque, como diría Bertie Wooster, no es el tipo de cosas que se le dicen a un joven que acaba de levantarse). Describimos el Sol de mil maneras y lo comprendemos de modo igualmente diverso. Los sabios indios que escribieron el Rig Veda entre los siglos viii y iv a. de C. asumieron un tono de maravillada reverencia: "Solo cuando la Luz iluminadora brilla, / brilla todo lo demás; / la Luz que se revela a sí misma / ilumina el universo entero"; mientras que el filósofo mártir Giordano Bruno describió el Sol al estilo extravagante del siglo xvi: "Apolo, autor de poesía, portador de carcaj, arquero de flechas poderosas, pitio, coronado de laurel, profeta, pastor, vidente, sacerdote y médico [...]".
     Sin el Sol, ninguno de nosotros existiría. Nuestra estrella, formada a partir de una inmensa nube de hidrógeno y polvo estelar, lleva activa cuatro mil seiscientos millones de años y tiene combustible para otros cien mil millones, manteniendo el ritmo actual, aunque las continuas convulsiones que experimenta acortarán su vida a solo cinco mil millones de años más. Es bien conocido que la Tierra dista, aproximadamente, ciento cincuenta millones de kilómetros del Sol (son más exactamente 149.604.805 kilómetros, aunque un redondeo de 395.195 parece una insignificancia). El núcleo del Sol arde a una temperatura sostenida de 15.000.000 °C o 27.000.000 °F. Para tener una visión más ajustada de lo que representa este fenómeno hay que tener en cuenta que un solo fotón del núcleo del Sol tarda ciento cincuenta mil años en llegar a la frontera del espacio. 

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