Ir al contenido principal

Führer. La novela



Si algo caracteriza a las novelas históricas es su vaciado de contenido histórico en la ficción, aunque busque como fin la objetividad o la personalización de los hechos. En tal virtud, vemos la motorización evolucionada de dicho género, donde su concepto permanece igual, aunque la forma con que el escritor se hace le ha inyectado cambios. Las novelas históricas son dosificas por datos precedentes: periódicos, confesiones personales, diarios; con los cuales el escritor le dará forma a un mundo salpicado por letras que le vienen germinado en su cabeza.


Tras leer: Führer, una novela biografía, escrita por el piloto de la Segunda Guerra Mundial Allan Prior, quien con la ayuda de muchas fuentes decide escribir sobre la vida de Adolf Hitler dividiéndolo en tres partes: Adolf, su etapa desde la niñez hasta la adolescencia, Hitler, la etapa del esplendor del dictador y orador, y La guerra, los últimos días del desenlace de quien fuera el hombre más poderoso, y porque no decir, peligroso de la historia reciente. Fue un personaje que le era familiar la desdicha y la fatalidad por su tortuosa y enfermiza mente, pero nunca se rindió a entronizar su férrea voluntad, sin importa ser rechazado por las academias de bellas artes de Viena, y más luego llegar al poder.


Si hemos tenido algún roce con la historia de este personaje, a través de otras fuentes, nos daremos cuenta, que el hilo conductor de Allan Prior no nos es desigual, por eso leerle nos es familiar, podemos apreciar un  texto holgado en diálogos, ya desde el inicio nos muestra el estado familiar del futuro dictador, cuando se producen una conversación familiar en torno al futuro de este hijo, quien tenía bien marcado que quería ser, y no lo que querían imponerle.


Algo que hay que tener en cuenta, este libro no debemos tomarlo como un marco referencial para estudiar de por si la vida de Adolf Hitler, hay otros libros que van más a fondo, pues al ser novela histórico-biográfica, se entrecruzan las conversaciones, que en muchas ocasiones vienen dada por la genialidad del escritor, y esto tiende a enmarañar los hechos reales. 


Os lo recomiendo

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...