«Las siete miniaturas en prosa son ligeras y elegantes, con unos diálogos intensos y coherentes desde el punto de vista psicológico» (Weser-Kurier).
«Bernhard Schlink ha escrito unos relatos espléndidos. La simple lectura de los siete nos brinda un cine de primera. Las imágenes coloridas de la pantalla grande son imponentes, pero llevar en el bolsillo una buena historia es aún mejor» (Brigitte).
«Mentiras de verano es una obra literaria magníficamente lograda, a la que no deberíamos renunciar este verano» (Südwestrundfunk).
«Bernhard Schlink se sumerge hasta el fondo y nos ofrece exquisitas piezas de cámara finamente matizadas» (Focus).
«El autor narra con sensibilidad y contención; con un lenguaje sobrio y carente de adornos consigue conmover y provocar empatía. Conoce bien su oficio. Nos roba todas las ilusiones excepto una: que la verdad existe» (Jörg Magenau, Süddeutsche Zeitung).
PRIMERAS PÁGINAS
TEMPORADA BAJA
1
Tuvieron
que separarse frente al control de equipajes, pero como en aquel
pequeño aeropuerto todos los mostradores y los puestos de control se
hallaban en el mismo recinto, pudo seguirla con la vista mientras ella
colocaba la maleta en la cinta transportadora, atravesaba el arco
detector, enseñaba su tarjeta de embarque y era conducida al avión. Él
estaba justo detrás de la puerta de cristal que daba a la pista.
Tras
cada uno de esos movimientos, ella se daba la vuelta y le saludaba con
la mano. En la escalerilla del avión se volvió por última vez, sonrió y
lloró, y se llevó la mano al corazón. Cuando desapareció en el interior
del aparato, él siguió agitando la mano en dirección a las ventanillas,
sin saber si ella lo seguiría viendo. Después, los motores se pusieron
en marcha, los propulsores giraron, el avión rodó por la pista, fue
acelerando y se elevó.
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