«Rey Rosa es un maestro consumado, el mejor de mi generación.»
Roberto Bolaño
«Una
obra extraordinariamente contenida, parca, intrigante. Una literatura a
salvo de gestos inútiles, donde la belleza parece nacer de esa curiosa
inclinación por el silencio.»
Raphaëlle Rérolle, Le Monde
Raphaëlle Rérolle, Le Monde
«Rey
Rosa crea historias de proporciones míticas. Como Bowles, allana
hábilmente la frontera que separa lo consciente de lo inconsciente, el
lenguaje del silencio, la civilización de la barbarie.»
Johan Raskin, San Francisco Chronicle
Johan Raskin, San Francisco Chronicle
«Un arte casi elíptico, de brevedades cortantes, embebidas de sombras fugitivas, sensoriales, impresionistas.»
Claude-Michel Cluny, Le Figaro Littéraire
Claude-Michel Cluny, Le Figaro Littéraire
«Un escritor imprescindible y necesario.»
J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia
J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia
«La maestría de un narrador que no admite lectores, ni lecturas, indiferentes.»
Pilar Castro, El Cultural
Pilar Castro, El Cultural
«Una literatura de los sentidos y del conocimiento esencial... Sensual y moral... Leer para disfrutar casi irracionalmente.»
Ernesto Ayala-Dip, El Correo Español
Ernesto Ayala-Dip, El Correo Español
Nota del autor
Es
posible, es deseable, que dentro de unos años los lectores no recuerden
el significado de algunas expresiones que aparecen en estas páginas de
ficción y que son comunes en el habla guatemalteca actual. Las PAC
(Patrullas de Autodefensa Civil) fueron creadas por el Ejército de
Guatemala como parte de la política contrainsurgente. Sólo entre 1982 y
1983 se involucró en éstas a más de un
millón de campesinos, en su mayoría indígenas mayas de quince a sesenta años de edad. Así se constituyó un ejército de civiles que acabó con el sistema de autoridad indígena y se convirtió en una forma de control de las comunidades mayas. Quince años después de finalizado el proceso de disolución de las PAC, las acciones de estos exparamilitares (exPAC) aún afectan a las comunidades rurales guatemaltecas. Kaibiles se llaman los soldados de élite del Ejército de Guatemala adiestrados para llevar a cabo operaciones especiales. Amnistía Internacional ha registrado múltiples denuncias sobre violaciones a los derechos humanos perpetradas por exkaibiles. Como la trama lo exigía, hice una somera investigación (procedimiento que suelo eludir) para llegar a conocer, siquiera de forma rudimentaria, el milenario sistema de justicia maya. Me complace agradecer, por sus generosas y pacientes explicaciones, a José Ángel Zapeta García, tata de Totonicapán y estudiante de Leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y a Juan Tzoc Tambriz, que me recibió junto con otros tatas en su despacho de la Casa de la Autoridad Ancestral Maya de Nahualá, que es posiblemente el sitio originario del Título de los señores de Totonicapán (1554) y uno de los centros más importantes de jurisprudencia maya. El tz'ite' es el «envoltorio sagrado» que debe consultarse antes de entablar un juicio o iniciar una curación; el solonik, una práctica jurídico-espiritual que podría traducirse como «deshacer los nudos». También debo agradecer a mis amigos y familiares que han servido como modelos -o médium o vehículos- para soñar los sueños dirigidos que son la sustancia de este prolongado ejercicio de imaginación.
millón de campesinos, en su mayoría indígenas mayas de quince a sesenta años de edad. Así se constituyó un ejército de civiles que acabó con el sistema de autoridad indígena y se convirtió en una forma de control de las comunidades mayas. Quince años después de finalizado el proceso de disolución de las PAC, las acciones de estos exparamilitares (exPAC) aún afectan a las comunidades rurales guatemaltecas. Kaibiles se llaman los soldados de élite del Ejército de Guatemala adiestrados para llevar a cabo operaciones especiales. Amnistía Internacional ha registrado múltiples denuncias sobre violaciones a los derechos humanos perpetradas por exkaibiles. Como la trama lo exigía, hice una somera investigación (procedimiento que suelo eludir) para llegar a conocer, siquiera de forma rudimentaria, el milenario sistema de justicia maya. Me complace agradecer, por sus generosas y pacientes explicaciones, a José Ángel Zapeta García, tata de Totonicapán y estudiante de Leyes en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y a Juan Tzoc Tambriz, que me recibió junto con otros tatas en su despacho de la Casa de la Autoridad Ancestral Maya de Nahualá, que es posiblemente el sitio originario del Título de los señores de Totonicapán (1554) y uno de los centros más importantes de jurisprudencia maya. El tz'ite' es el «envoltorio sagrado» que debe consultarse antes de entablar un juicio o iniciar una curación; el solonik, una práctica jurídico-espiritual que podría traducirse como «deshacer los nudos». También debo agradecer a mis amigos y familiares que han servido como modelos -o médium o vehículos- para soñar los sueños dirigidos que son la sustancia de este prolongado ejercicio de imaginación.
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