Este texto es una
propuesta continuista, que no hace mas que lindar el mismo contorno
del texto anterior, aunque en termino narrativo, podríamos decir, descriptivos tiene mas matices. Esa armonía universal de texto que presupone Agota Kristop solo admite
un orden establecido, donde ofrece un conciso panorama de los intentos
que quiere contar, contar la historia, sin mucho floreo, sin mucha contemplación del colorido del mundo. Es tanto, si de quien trata esta
entrega, Lucas, nuestra escritora pone mas énfasis en los personajes que lo rodean, donde teje todo un
universo totalitarista.
De esta forma termina
el texto:“En lo que concierne al contenido del texto, no puede tratarse
más que de una ficción, ya que ni los acontecimientos descritos ni los personajes
que allí figuran han existido jamás en la ciudad de K, a excepción, sin embargo, de una persona, la supuesta abuela de Claus
T., de la cual hemos encontrado la pista. Esa mujer, en efecto, poseía una casa en el emplazamiento del actual campo de deportes.
Muerta sin herederos hace treinta y cinco años, figura en nuestros registros con el nombre de Maria Z.,
de casada V.”
En sus mano
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