Ir al contenido principal

El nobel Mo Yan, al frente del Centro de Escritura de la Universidad de Pekín

Pekín, 14 may.- El Premio Nobel de Literatura 2012, Mo Yan, ha sido nombrado director del Centro de Escritura Internacional de la Universidad Pedagógica de Pekín, en la que él mismo estudió, y desde donde enseñará a los alumnos el oficio desde la creatividad.

Mo manifestó sus deseo de enseñar a sus alumnos a ser creativos después de que se conocierChina, según publica la agencia oficial Xinhua.
a su nombramiento, y agregó que "formar" a los escritores ha sido siempre un tema "controvertido" en

"Los tiempos están cambiando. Ya no es tan difícil intentar escribir en el campus. Muchos, además, consiguen escribir y sacar muy buenas notas a la vez", destacó Mo, el único escritor que China reconoce como ganador del Nobel, ya que Gao Xingjian, nacido en el país asiático pero nacionalizado francés, recibió el mismo premio en 2000.

Para Mo, "escribir y terminar los estudios son asuntos conciliables e, incluso, complementarios", al tiempo que consideró que "practicar la escritura ayudará a los estudiantes a alcanzar un mejor entendimiento de la literatura tanto clásica como contemporánea".

Nacido en el seno de una familia humilde en la provincia oriental de Shandong en 1955, Mo, quien tuvo que dejar la escuela a los 11 años para ayudar a sus padres, obtuvo un máster en Literatura y Arte en la Universidad Pedagógica en 1991, diez años después de que sus obras se hiciesen populares en el país asiático.

Autodidacta y ávido lector, Mo Yan -pseudónimo que significa "No hables"- también apostó por que el centro que dirigirá a partir de ahora sea un punto de "intercambios académicos internacionales".
Aseguró que, para ello, serán invitados con frecuencia a la Universidad, inaugurada hace más de un siglo, escritores, poetas, traductores y sinólogos de todo el mundo.

El autor de "Sorgo rojo", "Las baladas del ajo" o "La vida y la muerte me están desgastando" insiste en que, no obstante, el objetivo fundamental será "convertirse en una base de educación literaria para los escritores chinos".

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...