Ir al contenido principal

Robinson Crusoe


Título original: Robinson Crusoe

Autor: Daniel Defoe

Traducción: Julio Cortzar

Editorial: Penguin Clásicos

Año de publicación:1719

Año de edición :2015

Número de página:608

Genero: Clásico, ficción, Novela, Aventura

 

En este paseo por los clásicos, no podía quedarse este libro del cual hace unos buenos años atrás lo leí, y como estoy haciendo una relectura de lo mismo, no podría quedarse a un lado. Un libro que desde la aventura escapista de un joven que afronta naufragios, piratas y caníbales, salta a ese estado donde solo te encuentras tú en medio de la nada, pero también es un claro ejemplo en el aspecto religioso de cómo el hombre, que sin importar las circunstancias que lo rodea sobrevive con lo que tiene a su alcance y la Providencia de Dios. 

 

Robinson Crusoe es una de las novelas de aventura más populares del mundo, en la cual su autor se basó en la clásica historia de supervivencia en una isla deshabitada en una historia real. Solo, no tan solo del todo, en la isla, Robinson Crusoe, que es el nombre novelesco del un escose llamado Alexander Selkirk, quien antes de ser citado por conducta indecente en la iglesia, con tan solo 19 años, emprende la huida al mar antes de ser reprendido, enumera los pros y los contras del aislamiento. Los demás hechos que se dan entorno a esta novela están en tus manos. Ahí esta Viernes.

 

La novela es particularmente notable por su detallada verosimilitud que nos permite creer en la situación, algo asistido por el lenguaje sencillo utilizado por el autor. El ingenio de la soledad, en medio de peligros de los que él mismo había permanecido inconsciente durante tanto tiempo, y el placer inagotable de la narración y la lectura marcan esto, que también es una obra maestra de la literatura infantil, si queremos verlo por esa tangente. Pero es la obra maestra de la ilustración porque solo hay un hombre que es completamente el arbitro y soberano de las circunstancias y la naturaleza. Por encima de él, Robinson solo reconoce a Jesús y se arrodilla ante él. Todo lo demás lo somete y se somete a sí mismo.

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...