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Sefarad

"Sefarad" de Antonio Muñoz Molina es una geografía musical de voces narrativas en la que los narradores y los lectores comparten el destino trágico del terror totalitario que marcó el rumbo del siglo XX y de diferentes modalidades de destierro. En "Sefarad", más allá de los estereotipos cinematográficos y de los lugares comunes literarios, un universo de recreación ficcional vincula emocionalmente a los lectores en la radical experiencia de vivencias traumáticas a través de la técnica compositiva de la "Fuga" musical. Considerada como una de las obras maestras de la literatura actual, la palabra "Sefarad" encarna el símbolo universal de todas las víctimas que han conformado la memoria cultural europea compartida del Holocausto y del exilio republicano de 1939.  


«Sefarad» de Antonio Muñoz Molina:
un hito en la cultura hispánica
     Pocas obras literarias han tenido en la tradición cultural española la relevancia que supuso la publicación de Sefarad de Antonio Muñoz Molina en el año 2001 (Douin, 2003; Eder, 2004). Hasta la aparición de Sefarad, la memoria del Holocausto (no sólo en el sentido estricto del término, sino en el de todas las persecuciones y exilios que también significa ese vocablo para la cultura compartida de Europa)2, había tenido una presencia muy tímida en el ámbito de la cultura española (La Vanguardia, 2001).  

     Las grandes cuestiones abordadas desde 1945 en Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Reino Unido, Italia y otros países en torno al Holocausto y a la memoria de las víctimas, que sirvieron para constituir los principios fundacionales de la Europa moderna (Bolkosky, 2002; Rothberg, 2009), no estuvieron presentes en la cultura española hasta la década de los años noventa (Baer, 2006; 2011).

     Las razones que justifican este olvido son múltiples y complejas (Diner, 2010). Pero lo cierto es que hasta el momento en el que Sefarad fue publicada no encontramos en la literatura española del siglo xx una obra de entidad que no sólo aborde el terror del Holocausto y sus repercusiones, sino que también conecte la historia y la realidad españolas con el que había sido el hecho histórico más determinante para los escritores e intelectuales en el contexto de la Europa de la Segunda Guerra Mundial y su Posguerra (Furet, 1999; EFE, 2001a; Estrada, 2010; Gómez López-Quiñones y Zepp, 2010; Hristova, 2011).

     Precisamente diversos críticos y estudiosos (Pye, 2003; Herzberger, 2004; Gómez López-Quiñones, 2004; Krömer, 2006; Lauge Hansen, 2007; Macciuci, 2010; Gilmour, 2011; Hristova, 2011), cuya labor académica se desarrolla fuera del ámbito peninsular, han destacado recientemente la importancia de Sefarad no sólo por sus extraordinarios valores literarios, que a continuación analizaremos pormenorizadamente, sino también por el hecho de haberse convertido en un referente para comprender el desajuste que España presenta con respecto a Europa en el ámbito de la historia cultural compartida (Ronzenberg, 2007; Steenmeijer, 2009; Villodre López, 2009; Sánchez Zapatero, 2010). 

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