«Sefarad» de Antonio Muñoz Molina:
un hito en la cultura hispánica
un hito en la cultura hispánica
Pocas obras literarias han tenido en la tradición cultural española la
relevancia que supuso la publicación de Sefarad de Antonio Muñoz Molina
en el año 2001 (Douin, 2003; Eder, 2004). Hasta la aparición de Sefarad,
la memoria del Holocausto (no sólo en el sentido estricto del término,
sino en el de todas las persecuciones y exilios que también significa
ese vocablo para la cultura compartida de Europa)2, había tenido una
presencia muy tímida en el ámbito de la cultura española (La Vanguardia, 2001).
Las grandes cuestiones abordadas desde 1945 en Alemania, Bélgica,
Francia, Holanda, Reino Unido, Italia y otros países en torno al
Holocausto y a la memoria de las víctimas, que sirvieron para constituir
los principios fundacionales de la Europa moderna (Bolkosky, 2002;
Rothberg, 2009), no estuvieron presentes en la cultura española hasta la
década de los años noventa (Baer, 2006; 2011).
Las razones que justifican este olvido son múltiples y complejas
(Diner, 2010). Pero lo cierto es que hasta el momento en el que Sefarad
fue publicada no encontramos en la literatura española del siglo xx una
obra de entidad que no sólo aborde el terror del Holocausto y sus
repercusiones, sino que también conecte la historia y la realidad
españolas con el que había sido el hecho histórico más determinante para
los escritores e intelectuales en el contexto de la Europa de la
Segunda Guerra Mundial y su Posguerra (Furet, 1999; EFE, 2001a; Estrada,
2010; Gómez López-Quiñones y Zepp, 2010; Hristova, 2011).
Precisamente diversos críticos y estudiosos (Pye, 2003; Herzberger,
2004; Gómez López-Quiñones, 2004; Krömer, 2006; Lauge Hansen, 2007;
Macciuci, 2010; Gilmour, 2011; Hristova, 2011), cuya labor académica se
desarrolla fuera del ámbito peninsular, han destacado recientemente la
importancia de Sefarad no sólo por sus extraordinarios valores
literarios, que a continuación analizaremos pormenorizadamente, sino
también por el hecho de haberse convertido en un referente para
comprender el desajuste que España presenta con respecto a Europa en el
ámbito de la historia cultural compartida (Ronzenberg, 2007;
Steenmeijer, 2009; Villodre López, 2009; Sánchez Zapatero, 2010).
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