Este
libro no es un estudio académico sobre Nietzsche, sino una
interpretación basada en la confrontación con su pensamiento, entendida
por Heidegger como «la única manera de apreciar verdaderamente a un
pensador pues asume la tarea de continuar pensando su pensamiento y de
seguir su fuerza productiva y no sus debilidades». A lo largo del
libro, Heidegger despliega su concepción de la historia de la metafísica
y su crítica de la modernidad, mientras hilvana una detallada exégesis
de la obra de Nietzsche, centrada en su pensamiento último, que inicia
con el Zaratustra y que tenía que culminar en su obra capital, La
voluntad de poder.
La
interpretación heideggeriana recorre las grandes ideas de Nietzsche: la
muerte de Dios, el advenimiento del superhombre, el nihilismo, la
transvaloración de los valores, el arte como metafísica y,
especialmente, la voluntad de poder y el eterno retorno de lo mismo.
Heidegger interpreta el pensamiento de Nietzsche no como la superación
de la metafísica, sino como su expresión más perfecta, como la
consumación de su esencia, presente ya en sus orígenes. Así, la
reflexión sobre Nietzsche es, a la vez, una reflexión despiadada sobre
la sociedad contemporánea, perdida en la repetición sin sentido y
necesitada de un renacimiento.
Nietzsche como pensador metafísico
En La voluntad de poder, la «obra» que se tratará en esta lección, Nietzsche dice lo siguiente acerca de la filosofía:
«No
quiero convencer a nadie a que se dedique a la filosofía: es necesario,
quizás también deseable, que la filosofía sea una planta rara. Nada me
repugna más que ese elogio profesoral de la filosofía que se encuentra
por ejemplo en Séneca, o incluso en Cicerón. La filosofía tiene poco que
ver con la virtud. Permítaseme decir que también el hombre de ciencia
es algo fundamentalmente diferente del filósofo. Lo que deseo es que el
auténtico concepto del filósofo no muera totalmente en Alemania.» (La
voluntad de poder, n. 420).
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