El
ensayo general comienza de verdad cuando la prestigiosa Escuela de
Teatro de una ciudad neozelandesa inicia las duras pruebas de selección
para escoger a aquellos jóvenes con mejores cualidades. Como aún les
falta la experiencia en la vida para enfrentarse a ciertos personajes,
los profesores de la Escuela les enseñarán a hurgar con dureza en sus
emociones más vulnerables para crearlos, ya que tendrán que aprender a
utilizarlas para convertir la ficción en verdad..., o viceversa.
Su
trabajo de fin de curso consistirá en preparar una función a partir de
un reciente caso aparecido en la prensa: el abuso sexual cometido por
Saladin, profesor de música de Victoria, su alumna en el instituto
próximo a la Escuela. Mientras, la profesora de saxofón irá despertando
la sexualidad y los deseos más íntimos y ocultos de sus jóvenes alumnas.
Y
actores, personajes y lectores de la novela deberán discernir en todo
momento qué es realidad y qué ensayo general en este mundo donde los
actores usarán su verdad para crear una verdad que es ficción.
UNO
Jueves
–No
puedo hacerlo –es lo que dice–. Sencillamente, no puedo admitir ninguna
alumna que carezca de formación musical previa. Me parece, señora
Henderson, que mis métodos pedagógicos son mucho más específicos de lo
que usted se cree.
Comienza a oírse un ritmo de
jazz, marcado solo por la percusión y el contrabajo. La profesora de
saxofón hace girar la cuchara y da un golpecito con ella.
–El
clarinete es al saxo lo que el renacuajo a la rana, ¿comprende? El
clarinete es un esperma negro y plateado. Si se siente por ese esperma
un gran amor, algún día se desarrolla y se convierte en saxofón.
Se inclina hacia delante sobre la mesa.
–Señora
Henderson, ahora mismo lo que ocurre es que su hija es demasiado joven.
Para que lo entienda, es como si tuviese una película de leche materna
agria adherida a su cuerpo igual que una mortaja.
La señora Henderson no levanta la vista, de modo que la profesora de saxofón le dice con cierta brusquedad:
-¿Me está oyendo, con esa boca que parece un fino hilo de color escarlata, con ese pecho caído y esa blusa de color verde mostaza?
La señora Henderson asiente imperceptiblemente. Deja de manosearse las mangas de la blusa.
-¿Me está oyendo, con esa boca que parece un fino hilo de color escarlata, con ese pecho caído y esa blusa de color verde mostaza?
La señora Henderson asiente imperceptiblemente. Deja de manosearse las mangas de la blusa.
Comentarios