Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, como en una ocasión relató más tarde Karl Barth, le vino el aborrecimiento saber la orden de la sacralizacion del militarismo del Imperio alemán, la cual casi todos los maestros de teologías había puesto su grano de arena en su construcción y a los cuales le merecía cierto respecto, se vio sumergido en un vacío existencial, los cuales al verse en la mas fina línea entre dos modelos a seguir, y es aquí donde se produce ese quiebre en el cual ya no podía seguir la ética y dogmática que sus contemporáneos vociferaban. El siglo XIX con el marcado desarrollo del liberalismo, que deificaba al hombre y humanizaba a Dios, fue lo que destapó la preocupación de este joven pastor en el pueblo suizo de Safenwil, lo cual bien expresó sus temores, muchos de sus colegas personificaron la guerra como un salvador, como un levantamiento religioso, pues las afirmacione...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción