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Por el camino de Swann

Título original: Du côté de chez Swann

Autor: Marcel Proust

Traducción: Pedro Salinas

Editorial: Pen & Sword Books

Año de publicación:1913

Año de edición :1998

Número de página: 560

Genero: Novela, Experimental

 

Es de suponer, que una lectura para un lector que se enfrenta a un tipo narración de este tipo, quizá en el camino hacia las 50 paginas pueda sentirse agotado, porque en cada pagina el escritor no te da vicio de respiro, te lleva como caballo desbocado por todo el libro. Describir a Proust solo en términos de argumentos no hace justicia a los reflejos, contrarreflejos, digresiones y reflexiones que forman parte del place inmersivo que ofrece. Ahora de lo que si muchos se siente es hundirse en sus narraciones, hasta aquellos que ven en Proust en escritor encantador.

 

No te culpo si en el camino de tu lectura te hayas detenidos, todos en algún momento hemos experimentado esa falta de aires, la exasperación, lo irónico y hasta masoquista de seguir leyendo en nuestras manos un libro que exige tanto de ti, que lo único que falta es ponerlo a dormir, y decirle hasta mas luego.   

 

El famoso pasaje inicial de Por el camino de Swann, en el que el narrador describe su experiencia periódica de salir del sueño sin tener una idea clara de dónde está o su edad actual, que requiere un momento de lucha para ubicarse y reclamar su identidad, insinúa el sentido en el que lo que sigue se ocupará de entrar en uno mismo, encontrar la identidad de uno, despertar, en muchos niveles diferentes.

 

El despertar que el narrador elige para comenzar su narrativa más amplia es el de su hogar de la infancia en Combray, que dibuja con detalles perversos y coronas con un entretenido retrato de una tía Léonie, una inválida antigua y excéntrica que, como F.C. Green dice que disfruta de todas las ventajas de la mala salud con pocos de los síntomas desagradables. (Aunque Proust dibujó este personaje en parte como una difamación maliciosa sobre sí mismo, como artista de la iglesia, saboreando la oportunidad de interpretar al pecador, se presenta a sí mismo como uno de los demonios en su representación del infierno, no estaba por encima de aprovechar su enfermedad, decirle a sus amigos, por ejemplo, que sus ojos eran demasiado débiles para leer sus libros.) Pero todo esto es meramente una preparación para la acción principal de la novela que investiga una enfermedad de un tipo diferente, que aparece en el tercio final de la novela, un novela autónoma titulada "Swann enamorado".

 

"Swann enamrado" narra el enamoramiento equivocado de Charles Swann, un amigo de la familia de Marcel, por una coqueta llamada Odette de Crécy. La visión congénitamente cínica del amor de Proust, que gran parte de sus escritos trata no como reconocimiento sino como ilusión, le permite relacionar la trama del romance con la atención minuciosa y la escala dramática invertida de un clínico que sigue los síntomas, incluso usando términos como "enfermedad" y "convaleciente". Un coleccionista de arte, un conocedor, una especie de diletante, Swann deja que el sentimentalismo estético abrume su juicio sobre Odette, quien él decide que se asemeja a uno de los sílfides de Botticelli o Watteau, con las glorias inaccesibles de aquellos pintores al fin "unidos en una criatura a la que podría poseer" . Como sugiere esta línea, el diletantismo de Swann carga el arma de su esteticismo. La respuesta del coleccionista a la belleza del arte, señala Proust, es querer poseerlo, mientras que el artista ama la belleza con desinterés; Es el glamour del arte, más que su esencia, lo que atrae a Swann a su aventura y, finalmente, a un matrimonio desastroso . En el cálculo de Proust, el error de Swann no es tanto el no amar a Odette por sí misma, sino dirigirle a una persona viva la imaginación y la amplitud de los sentimientos que solo pueden encontrar una compensación en el arte.

 

Muchos críticos han comparado la novela con una obertura, señalando que su estructura esboza la Recherche en miniatura. Marcel, que nos cuenta la historia tal como la ha escuchado de otros, ya que sus eventos ocurrieron antes de su nacimiento, recapitulará muchos de los errores y aventuras de su contraparte mayor. Como estudio del cambio a lo largo de décadas, la historia también ofrece la primera experiencia sostenida de la novela sobre el tema del paso del tiempo. (En volúmenes posteriores, Proust complicará el paso del tiempo personal al ofrecer la comparación del tiempo histórico, trabajando en los eventos narrativos como el Asunto Dreyfus y la guerra). La escena de la novela que todos recuerdan, por supuesto, es una confrontación con el paso del tiempo del tipo más personal, que tiene lugar cuando Marcel sumerge un pastel con forma de concha llamado magdalena en una taza de té de tilo. Cuando muerde, el sabor libera una tormenta de recuerdos perdidos de su infancia, una resurrección del pasado que trae consigo un éxtasis misterioso e indefinible.

 

Por el camino de Swann es la primera parte de la novela En busca del tiempo perdido una novela poco tradicional, que hasta el mismo autor en determinada ocasión dijo, que no es una novela para leer en un tren, aclarándole que no es de aquel tipo de lectura, donde no se le pide ningún esfuerzo al lector. Un Libro de  memorias dispersas y con matices grises, pero escrito de manera experimental, y que podríamos decir con cualidades poéticas, al menos, si deseas entregarte a este escritor, por esto de leer un gran clásico, la suerte esta echada.

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