Ir al contenido principal

Shalimar, el payaso

Una historia épica, divertida y apasionada donde se entrelazan el amor y la venganza, es una excusa permitida en la maestria que nos deja Salman Rushdie y su novela Shalimar el payaso. Todo comienza con el asesinato de Max Ophuls, un político comprometido en la lucha contra el terrorismo internacional. Sin embargo, el móvil no es político, sino pasional. Shalimar, el payaso será el encargado de relatarnos la historia de su hija, de Max y del asesino, una densa trama donde se fundirá la realidad con la leyenda. 

Con gran estrategia ubica su objetivo, el autor, en el fanatismo y el extremismo conducente a actividades terroristas que partiendo de un asesinato y un flashback, con desarrollo principal en Cachemira, sin olvidar escenarios como California, Inglaterra o Francia, indaga en las causas y el germen del odio que puede traducirse en violencia, pero no deja de ser equívoco y tramposo que las motivaciones íntimas que maneja Rushdie como justificación condicionen tal fanatismo.

"Aunque la historia en su esencia es un sencillo relato de venganza, convivencia, amor y odio, la novela muestra un talento apreciable para enriquecer tal esencia en un desarrollo que, a pesar de redundancias sobrantes que pueden hastíar en algunos pasajes y escasa profundidad en varios personajes importantes, parece acoger con fluido ritmo y cierto semblante poético-filosófico múltiples géneros, desde la intriga criminal y política con apuntes históricos, al apasionado romance, el realismo mágico o la comedia".

Os dejo en sus manos



Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...