Ir al contenido principal

Los 21 libros del 2012

Debo de admitir que me encantan las listas. Sé que son arbitrarias, que al fin no son significativas, que apenas sirven para levantar el ego de algunos y desinflar el de otros. Pero me gustan. Me siento como el personaje aquel de Alta fidelidad que, en plena crisis, se pone a hacer una lista. Los medios anglosajones suelen hacer sus listas en noviembre, apenas termina el Día de Acción de Gracias. Por esas fechas, España y América Latina recién se animan a lanzar sus novedades más atractivas. Hay que prestar atención a las listas de los diarios anglosajones, traen la promesa de futuras traducciones. Este año, McEwan, Banville, Rushdie, Junot Díaz no consiguieron mayor repercusión y apenas fueron mencionados. Las mujeres, Hilary Mantel, Zadie Smith y Alice Munro, en cambio, tuvieron mayor fortuna.

Si hablamos de listas de libros, confieso que prefiero las de un autor o reseñista  particular antes que la de un staff de colaboradores, y muy por encima de esas listas interactivas tan de moda actualmente, que favorecen a los que tienen más votos; listas de popularidad donde no existe ninguna capacidad crítica, en consonancia con la generación I Like. Al menos cuando la lista pertenece a un autor o un reseñista se puede juzgar sus gustos, que son explícitos y tienen el contexto de todas sus opiniones anteriores, y uno sabe a qué atenerse. Con las listas I Like la sospecha es lo primero que se impone. Ser demasiado popular en literatura, aunque Paulo Coelho opine lo contrario, siempre es sospechoso.
En años anteriores he hecho mi lista de libros favoritos. ¿Caeré este también en la tentación de hacer una lista? Sí, voy a dejarme llevar por esa tentación. Pero con un cambio: no será una lista de los mejores libros del 2012 que he leído, sino de los que no he leído y pienso hacerlo. Algunos ya están estacionados en mi velador, esperando el despegue. Otros espero conseguirlo pronto y pasarlos a primer lugar (siempre el libro que falta en el librero es el que en realidad necesitamos leer).

Voy a escoger 21 libros, que me parece un número apropiado para el 2012. Aquí está mi lista de libros publicados este año que no pude leer, pero lo haré:

1.-  Coronada de moscas. Margo Glantz (Sexto Piso)
2.-  El último joven. Juan Ignacio Boido (Seix Barral)
3.- Billie Ruth. Edmundo Paz Soldán (Páginas de Espuma)
4.- Un asunto sentimental. Jorge Eduardo Benavides (Alfaguara)
5.- Ciudad abierta. Teju Cole (Acantilado)
6.- Nada se opone a la noche. Delphine de Vigan (Anagrama)
7.- Noches azules. Joan Didion (Mondadori)
8.- Nostalgia. Mircea Cártárescu (Impedimenta)
9.- El atlas de las nubes. David Mitchell (Duomo)
10.- Islas flotantes. Joyce Mansour (Periférica)
11.- Vida y opiniones del perro Maf y de su amiga Marilyn Monroe. Andre O´Hagan (Alba)
12.- In memorian y amores. Paul Leutaud (Universidad Diego Portales)
13.- De repente un toquido en la puerta. Etgar Keret (Sexto Piso)
14.- Mr Gwyn. Alessandro Baricco. (Anagrama)
15.- La cerca. Jean Rolin (Sexto Piso) 
16.- ¡Adiós, libros míos! Kenzaburo Oe (Seix Barral)
17.- Las cataratas. Eliot Weinberger (Duomo)
18.- El camino total. Salvador Benesdra (Eterna Cadencia)
19.- Di su nombre. Francisco Goldman (Sexto piso)
20.- Karnaval. Juan Francisco Ferré (Anagrama)
21.- Mortalidad. Christopher Hitchins (Debate)

PD.- Me imagino que la lista se puede ampliar. Acepto sugerencias. Y también acepto opiniones, si han leído estos libros ya, para impulsarme a leerlo o impedir que lo haga. Una palabra basta, y cada libro que uno deja de leer le abre el sitio a uno nuevo así que bienvenidos todos los comentarios.

El País
Por: | 05 de diciembre de 2012

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jesús no dijo eso

Tratar de descifrar el pasado de los verdaderos textos que alojan los libros de Nuevo Testamento, es procurar hacer un camino a ciegas por montañas de años que la historia ha dado al hombre en su obrar de dejar plasmado lo mas cercano a la indudable historia de Jesús y sus seguidores mas inmediatos. No se conservan ningún texto del Nuevo Testamento en su estado original. Ahora bien, se han preservado miles de manuscritos que ha sido de viga para el desarrollo de la crítica textual del Nuevo Testamento, para al menos, aproximarse a los textos originales. Es tarea de la crítica textual intentar reconstruir, utilizando los criterios científicos a las manos, el texto más próximo al original, a partir de los manuscritos y fuentes externas que se conservan. Desde muy atrás, los libros se realizaban a través de las copias que estaba a mano de escribas profesionales y no, y que no fue algo ajeno a los libros del Nuevo Testamento, por tal razón, a la hora de los críticos textuales...

huellas religiosas

"La religión es tan variopinta como la humanidad. Sus reacciones ante la vida son a veces inteligentes y creativas, a veces estúpidas, estultificantes, destructiva. Por medio de sus doctrinas presentan a veces una imagen adecuada de la naturaleza y calidad de la Realidad definitiva, y a veces esa imagen está coloreada por la más bajas ansias del hombre, y es, por tanto, radicalmente falsa. Sus consecuencias son a veces muy buenas, y a veces son monstruosa y diabolicamente malas". Aldous Huxley Buena a sido la presentación ante escrita, de como la religión en cierto sentido adormece ese mounstro que llevamos dentro. La religión produce un alisiente atemporal, encubierto bajo la sombra y cadena, que con el mas simple atudimiento se asoman anuestra realidad humana. La religión bajo el concepto del respecto mutuo crea el verdadero lazo del amor entre la humanidad, pero cuando esta quiera sobre salir bajo el pretexto de la denominacion, ahí mismo queda derrumbado los sanos valores...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...