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Un regalo de Dickinson

El agua se aprende por la sed;
la tierra, por los océanos atravesados;
el éxtasis, por la agonía.
La paz se revela por las batallas;
el amor, por el recuerdo de los que se fueron;los pájaros, por la nieve.

Es la voz de Emily Dickinson (Estados Unidos 1830-1886). Son las emociones hechas verso de una de las grandes poetas de la historia de la literatura, con la cual queremos celebrar hoy el Día Mundial de la Poesía. El fragmento del poema forma parte del libro El viento comenzó a mecer la hierba, ilustrado por Kike de la rubia y en edición bilingüe en una nueva traducción, que publicará Nórdica Libros en dos semanas. EL PAÍS adelanta hoy algunas de esas bellas páginas como un regalo para los lectores.

"No hay, que yo sepa", dijo Jorge Luis Borges de Dickinson, "una vida más apasionada y más solitaria que la de esta mujer. Prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo. En su recluida aldea de Amhers buscó la reclusión de su casa y, en su casa, la reclusión del color blanco y la de no dejarse ver por los pocos amigos que recibía".

El 21 de marzo fue declarado por la UNESCO como Día Mundial de la Poesía. Muchos actos se realizan en todo el mundo, en España destacamos la jornada que dedicará al género el Festival Coruña Mayúscula: un debate sobre el futuro de la poesía, un recital en el que participarán Sofía Castañón, Antón Castro, Estevo Creus, Gonzalo Escarpa, Estíbaliz Espinosa, Eduardo Estévez, Gracia Iglesias, Elena Medel, Antía Otero, Ángel Petisme y Estelle Talavera Baudet y un open mike de versos de poetas en ciernes.

Y volvemos a Emily Dickinson:

¿De quién son estas camitas —les pregunté—
que en los valles están?
Algunas sacudieron sus cabezas
y otras sonrieron, pero ninguna respondió.

Tal vez no oyeron —dije—.
Preguntaré de nuevo.
¿De quién son las pequeñas camas
que, tan juntas, en la llanura están?

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