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La tormenta de nieve

Título original: Метель o Metel 
Autor: Leon Tolstoi     
Traducción: Selma Ancira Berny   
Editorial: Acantilado
Año de publicación: 1856
Año de edición : 2012
Numero de pagina: 88
Genero:  Relato


El narrador anónimo de la historia y su criado Alyeshka se inicia en un viaje de noche en trineo de Novocherkassk en el Cáucaso a un destino en el centro de Rusia. Mientras que montan, una tormenta de invierno comienza, y pronto el camino se cubre de nieve pesada y gruesa. El narrador se preocupa por perderse y consulta su conductor acerca de sus posibilidades de llegar con seguridad a la siguiente estación del poste. El conductor es un tanto vaga y fatalista en relación con el resto de la jornada, lo que sugiere que pueden o no pueden pasar. El narrador tiene poca confianza en el conductor, que parece inexperto y sombrío.

Cuando Leon Tolstoi escribe este relato, lo hace basándose en una experiencia real, la cual tuvo dos años antes, y lo que se puede notar aquí es una gran profunda crisis espiritual, donde las condiciones externas, el sueño y la presencia de la muerte cuelgan antes sus preocupaciones espirituales. Con apenas veintiocho años cuando escribe este relato y en la milicia en el Cáucaso, junto a su hermano Nikolai, nos muestra su inestable situación personal.


El leer este relato donde, a todas luces, el protagonista de toda la obra es la nieve, pues quien relata nos la muestra bajo todas la formas durante la larga marcha nocturna. Una tormenta de nieve donde la visibilidad era cero, donde los trineos tenían sus características para enfrentarla, los cuentos de camino, las canciones y los gritos de los cocheros nos los describes de manera formidable.  Frente a la gélida y desoladora tormenta, esta vino a provocar la perdidas de los trineos, aunque Aliosha y su cochero van bien provisto de alimentos  en varias ocasiones en ellos estaba el devolverse, pero la necesidad pudo mas.  Pero el hombre propone y la naturaleza dispone: en la noche blanca caucasiana la tormenta les envuelve, les engulle, y los viajeros se pierden, van, vuelven, encuentran a otros trineos sin una dirección clara, y finalmente viajan juntos, medio congelados, medio dormidos, cantando o dormitando en una suerte de pesadilla que parece llevarles directamente a una muerte segura.

Un relato corto bien estructurado con un estilo claro y cual si fuese un dibujante, va trazando líneas para hacer notar la singularidad de la naturaleza para hacernos vivir la crudeza y la ansiedad cuando nos vemos en el limite de seguir o abandonar la tormenta que nos rodea. 

En sus manos

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