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El imitador de Dios

Título original: El imitador de Dios        

Autor: Luis Lozano

Editorial: Alfaguara

Año de publicación:2011

Año de edición :2011

Número de página:155

Genero: Novela, Ficción, Narrativa hispánica, Humor, 

 

Novela que en el 2011 obtuvo el Premio Clarín a mejor novela bajo la supervisión de los jurados Edgardo Cozarinsky, Rosa Montero y Juan Cruz. Juan Cruz expreso: “tiene el clima de Rulfo, el ritmo de Onetti y la pasión literaria de Cortázar”. Sin lugar a dudas, este escrito no es más que el protagonismo de un personaje enigmático, Vieytes,  de la ciudad de Providencia que tras una larga desaparición a raíz de darle muerte a su padre, cuando este obligo a su mujer, Laura, acostase con él, se presenta , pero ahora con un proyecto debajo del brazo, una obra teatral de nombre La Obra, pero con personajes salidos de la propia Providencia, como establecen "una superposición del espacio ficticio con el espacio real", la cual la califico como, teatro comunitario.

 

El imitador de Dios, como bien lo describe la novela “Mi nombre es Gauma (lo dijo Vieytes), y soy, lo que se dice, un escritor modesto”. Este Gauma registra los hechos de un personaje que pretende montar una realidad ficticia en el pequeño pueblo. “El que va a llevar un diario de esa representación es Gauna, uno de los únicos amigos de Vieytes, a quien éste convoca luego de más de 30 años sin verse. Hacia el final, la población que participa de la representación se desbandará ante un desenlace imprevisto dentro de ese contexto de realidad y representación, en el que la vida y la muerte están permanentemente puestas en duda”.

 

Es una novela que se deja leer, una novela rodeada de intriga, de un personaje con una sombra en su movimiento, con una historia oscura la cual solo el fracasado escritor le da vida a ese misterio que rodea a este iluminado a leguas. Si hemos leído a Onetti, Rulfo, quizás nos recordemos algunas escenas o personajes que van en consonancia. “La historia de Vieytes es clara. Las circunstancias, los hechos son imprecisos; pero la historia, la persona de Vieytes es transparente, dice. Y ahí esta lo incompresible” Me gustó mucho el capítulo III Providencia El día de La Obra. 

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