Ir al contenido principal

Duelo

Título original: Duelo

Autor: Eduardo Halfon

Editorial: Asteroide

Año de publicación:2017

Año de edición :2017

Número de página:106

Genero: Novela, Ficción, 

A juzgar por la portada, y más aún, por el título de este libro, podría entenderse en varias direcciones, una por dos niños que pierden sus miradas en algo que no le causa emoción, sino la más urgente atención a algo que pasa, lo cual ignoramos, y que nos causa el más arraigado deseo de saber, pero nos vemos privado ir por más. A la vez el título nos puede llevar al significado de la palabra duelo, que puede ser combates individuales, donde un luchador se enfrenta a otro en un tiempo finito, pero también puede ser el desconsuelo, el dolor, el pes
ar, la aflicción o pena que experimentamos tras la ida de un ser querido. Después de todo, él y los personajes que anidan esta novela pasan por los dos estadios del significado del título.

El libro Duelo del Guatemalteco Eduardo Halfon es una construcción de recuerdos e indagación de la memoria familiar que ha sido sello tatuado por los acontecimientos de la historia, así como las cifras tatuadas en el brazo de su abuelo, un asignado abuelo polaco en los campos de concentraciones alemanes, donde el número de identificación 69752 le así ver que pertenecía a un teléfono, pero no solo un número, sino varios, una señal de identidad.  Un código de barras, que matricula el campo de concentración que le recuerda, que lo sustrae a la memoria familiar, judeo-árabe por parte libanesa y judía por parte polaca. “El tiempo, empecé a creer, era una cosa real e indestructible. Todo en el tiempo sucedía como una línea recta, con un punto de inicio y un punto final, y yo ahora podía ubicar esos dos pun tos y medir la línea que los separaba y escribir esa medida en mi pequeño cuaderno espiral”

Tras pasar las barreras del tiempo en sus recuerdos, hay un recuerdo latente ataviado de misterio sobre el niño Salomón y su muerte, que es el centro de la novela, un enigma que salpica a otros, ¿murió el niño Salomón, hermano mayor del padre, ahogado en el lago de Amatitlán? Y es ahí donde se dirige el principal personaje, saber si fue verdad o mentira tanto silencio entorno a la muerte de Salomón. Cuando cree lograr saber, Doña Ermelinda menciona alrededor de ocho niños, y ninguno hacer referencia a Salomón. Pero dejémoslo ahí.

Es un texto corto, que en tan pocas páginas recorre continentes, historias familiares todo con el fin de desenvolver el misterio tras la muerte de Salomón, un duelo que se fue moviendo de generación en generación. Al ser un libro de una lectura rápida, te queda con el sabor por saber más, y esta es una de la critica que más se escribe, de porque no escribe más extenso el autor sus libros. Me pereció genial texto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...