Poco espacio de tiempo le queda al año para ver sus últimos segundos de existencia. Espacio que no volverá a su tiempo presente, en horas, minutos y segundos, sino el cual solo podrá ser extraído por los bellos momentos que hayamos vivido en su pasado. Un año que sin aliento nos deja ver sus días moribundos, los cuales se izan sobre cumbres inaccesibles por las huellas que el hombre en algún momento de su pasado pisó y que en transcurrir de su vivir hizo apuesta a una nueva esperanza teñida de rojo. Qu é más le queda a este año que termina, sino sus vuelos visibles en un horizonte que se abraza con el sol, que se confunde en un deseo del hombre en no volver a ver sus días virulentos, sino que al asomar sus ojos el nuevo año traiga paz y buenaventuraza a la humanidad.
El deseo de quien escribe es que para el nuevo año, cada uno de los que hace lectura de este blog tenga salud y bienestar. Que cada uno de sus sueños se proyecte en el plano de la realidad, que el deseo de obten...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción