Ir al contenido principal

La gran fortuna

Título original: The great fortune

Autor: Olivia Manning

Traducción: Eduado Jordá

Editorial: Libros del Asteroide

Año de publicación:1960

Año de edición :2020

Número de página:456

Genero: Novela, ficción

 

De entrada debo dar mi mea culpa, pues hace unos días emití un comentario respecto a este libro, donde decía que los primeros capítulos se me hacían como barco de papel sobre un riachuelo, el cual se va desvaneciendo a medida que pasa el tiempo, pues no lograba captar mi atención para embárcame en una novela secuencial. Pero, a medida que iba pasando páginas, la historia se iba tornando mas interesante, claro no diciendo con esto que haya podido ver ella la gran novela.

 

La gran fortuna es el primer libro de la trilogía balcánica, una  autobiográfica de Olivia Manning, la cual captura a la perfección la comunidad de expatriados, en una ciudad acosada por los rumores y la amenaza constante de invasión. Una Europa sometida al mínimo estado de las emociones que afecta a todo un colectivo, sin mira de nivel académico. “Manning no está ahí para hablar de sí misma, sino para ser testigo de lo que ocurre: su vista y su oído se ponen siempre al servicio del vasto retablo de la guerra. El Bucarest de los años 1939-40 que retrata rebosa de inquietud, los vaivenes políticos son una constante y la ciudad está invadida por una legión de extranjeros —escritorzuelos, gorrones, diplomáticos, vagabundos y estraperlistas— que quedan vergonzosamente expuestos por el resplandor del conflicto.”

 

Leer este libro es poder ver un retrato intimo del propio matrimonio de Olivia Manning, la cual estaba casada con el socialista R.D. Smith, quien no pudo ingresar al servicio militar por su miopía, pero trabajó como profesor del British Council. Un matrimonio duradero pero atrapada


en el choque de las necesidades privadas del individuo y las demandas publicas del tiempo y las circunstancias. 

 

La novela tiene su accionar en Rumania, la cual se había declarado neutral, pero a expensa de cuanto duraría esto. 1939, año en que Guy Pringle trae a Harriet, su esposa de Inglaterra a Bucarest. Harriet debe adaptarse a la vida matrimonial como un miembro expatriado. Guy tiene amigos y conocidos, pero desconocidos para Harriet, uno de los cuales es Sophie, una rumana que obviamente no le caí bien a Harriet, pues le tiraba el ojo a Guy, y que en su momento iban a casarse como medio para darle los papeles migratorios en caso de una invasión alemana.  No hare mas larga la historia.

 

Es una novela interesante, más no raya según mi parecer a una gran novela, independientemente de Guy, ese personaje irritante y desagradable, donde pone en mal trecho a Harriet, haciéndola ver estúpida, y mas allá que otras cosas en detrimento a la dama ‟Pero no creo que exista para mejorar tu sentido de superiodidad. Existo para satisfacer mis propias demandas sobre mi mismo, y son mas altas delo que probablemente sean las tuyas. Si no te gusto como soy, no me importa”. Yakimov un personaje trágico, un invitado no deseado, un cómico que raya en lo patético. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Jesús no dijo eso

Tratar de descifrar el pasado de los verdaderos textos que alojan los libros de Nuevo Testamento, es procurar hacer un camino a ciegas por montañas de años que la historia ha dado al hombre en su obrar de dejar plasmado lo mas cercano a la indudable historia de Jesús y sus seguidores mas inmediatos. No se conservan ningún texto del Nuevo Testamento en su estado original. Ahora bien, se han preservado miles de manuscritos que ha sido de viga para el desarrollo de la crítica textual del Nuevo Testamento, para al menos, aproximarse a los textos originales. Es tarea de la crítica textual intentar reconstruir, utilizando los criterios científicos a las manos, el texto más próximo al original, a partir de los manuscritos y fuentes externas que se conservan. Desde muy atrás, los libros se realizaban a través de las copias que estaba a mano de escribas profesionales y no, y que no fue algo ajeno a los libros del Nuevo Testamento, por tal razón, a la hora de los críticos textuales...

huellas religiosas

"La religión es tan variopinta como la humanidad. Sus reacciones ante la vida son a veces inteligentes y creativas, a veces estúpidas, estultificantes, destructiva. Por medio de sus doctrinas presentan a veces una imagen adecuada de la naturaleza y calidad de la Realidad definitiva, y a veces esa imagen está coloreada por la más bajas ansias del hombre, y es, por tanto, radicalmente falsa. Sus consecuencias son a veces muy buenas, y a veces son monstruosa y diabolicamente malas". Aldous Huxley Buena a sido la presentación ante escrita, de como la religión en cierto sentido adormece ese mounstro que llevamos dentro. La religión produce un alisiente atemporal, encubierto bajo la sombra y cadena, que con el mas simple atudimiento se asoman anuestra realidad humana. La religión bajo el concepto del respecto mutuo crea el verdadero lazo del amor entre la humanidad, pero cuando esta quiera sobre salir bajo el pretexto de la denominacion, ahí mismo queda derrumbado los sanos valores...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...