Ir al contenido principal

Boulder

Título original: Boulder

Autor: Eva Baltasar

Traducción: Nicole D Amonville Alegria

Editorial: Literatura Random House

Año de publicación:2020

Año de edición :2020

Número de página:120

Genero: Novela, ficción, Literatura lésbica,

 

Esta novela de la escritora catalana Eva Baltasar, después de su debut con la exitosa novela Permafrost, de la cual comenté anteriormente, viene  a ser la segunda novela de un tríptico, donde ahonda la vida en pareja, la maternidad y la misantropía.

 

Boulder irá viendo cómo esta mujer, a la que le gusta la provisionalidad, abandonará el mar para irse a vivir con otra mujer, Samsa, a una casa amarilla y unifamiliar en Reikiavik, donde acabará implicándose en la gestación asistida de una pequeña, que se llamará Tinna. Boulder es una mujer que vive de la provisionalidad, se siente independiente, una mujer atraída por la soledad, que encuentra en otras mujeres, una mujer que no repara para tomar las decisiones que la beneficien, es dura, en momento se ve flexible, lleva el sexo al extremo. Una mujer que no necesita nada y de nadie, solo hacer valer su coherencia. En Boulder la maternidad sale malparada, donde las mujeres embarazadas parecen animales de granja, y aun mas, el vástago que del fruto de ese matrimonio ahoga la protagonista por el tiempo a invertir. “Se cometen errores con los hijos: mucha gente los tiene para intentar salvar las parejas”, asevera. “Yo no


pretendo agradar a nadie escribiendo, hago lo que quiero y me desentiendo… De todos modos, si esa mirada incomoda sería interesante que el lector se preguntara el porqué: la soledad sirve para pensar esas cosas”.

 

En lo que cabe señalar, el primer contacto con este personaje para mi fue ver a una mujer solitaria dejada arrastrarse por las olas del egocentrismo, haciendo honor al nombre del libro, a esas rocas solitarias en medio del océano, así como por el abandono asistido por la huida de su casa en busca de esa libertad, de esa independencia, y que bien le cae a su oficio, una cocinera de barco, donde hoy sabemos que esta en puerto un día, pero mañana solo escuchamos rumores que esta en otro puerto. Es un personaje que tiene cierta similitud al de Permafrost, le va odiando, te incomoda, le cuestiona esa actitud donde ella tiene como refugio es agobio de estar atado el común. Creo que esta novela esta mejor lograda que Permafrost, vale le pena por el personaje. Ya en el aspecto técnico, hay momento que parece un poema, mas que un relato cuando lo estamos leyendo, pero no deja de ser interesante.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Carta de Manuela Sáenz a James Thorne, su primer marido

No, no y no, por el amor de Dios, basta. ¿Por qué te empeñas en que cambie de resolución. ¡Mil veces, no! Señor mío, eres excelente, eres inimitable. Pero, mi amigo, no eres grano de anís que te haya dejado por el general Bolívar; dejar a un marido sin tus méritos no seria nada. ¿Crees por un momento que, después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos? Sé muy bien que no puedo unirme a él por las leyes del honor, como tú las llamas, pero ¿crees que me siento menos honrada porque sea mi amante y no mi marido? No vivo para los prejuicios de la sociedad, que sólo fueron inventados para que nos atormentemos el uno al otro. Déjame en paz, mi querido inglés. Déjame en paz. Hagamos en cambio otra cosa. Nos casaremos cuando estemos en el cielo, pero en esta tierra ¡no! ¿Crees que la solución es mala? En nuestro hogar celestial, nuestr...

Grandes esperanzas (Fragmentos)

«En el primer momento no me fijé en todo esto, pero vi más de lo que podía suponer, y observé que todo aquello, que en otro tiempo debió de ser blanco, se veía amarillento. Observé que la novia que llevaba aquel traje se había marchitado como las flores y la misma ropa, y no le quedaba más brillo que el de sus ojos hundidos. Imaginé que en otro tiempo aquel vestido debió de ceñir el talle esbelto de una mujer joven, y que la figura sobre la que colgaba ahora había quedado reducida a piel y huesos. [...] ―¿Quién es? ―preguntó la dama que estaba sentada junto a la mesa. ―Pip, señora. ―¿Pip? ―El muchacho que ha traído hasta aquí Mr. Pumblechook, señora. He venido a jugar... ―Acércate más, muchacho. Deja que te vea bien. Al encontrarme delante de ella, rehuyendo su mirada, observé con detalle los objetos que nos rodeaban, y reparé en que tanto el reloj que había encima de la mesa como el de la pared estaban parados a las nueves menos veinte. ―Mírame ―me dijo miss...

Las muchas lenguas de Kundera

La primera novela de  Milan Kundera ,  La broma,  es la historia de cómo una ironía leída por quien no debería –escribir en una postal “El optimismo es el opio del pueblo”– arruina la vida de su protagonista en la Checoslovaquia comunista. La última,  La fiesta de la insignificancia  –que su editorial en España, Tusquets, saca a la calle el 2 de septiembre– relata en uno de sus capítulos como Stalin relata una historia que puede ser, o no, un chiste, aunque descubrirlo no es sencillo: si por casualidad no es un chiste y es un delirio de dictador, puede costar la vida al que se ría a destiempo. En medio, transcurre la vida de uno de los escritores europeos más importantes del siglo XX, cuya existencia podría ser definida como una gran lucha contra un mundo que ha perdido el sentido del humor. Los chistes son un ángulo magnífico para contar la historia del comunismo en Europa Oriental y la URSS: “Qué hay más frío que el agua fría en Rumania? El agua caliente”...