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Carta a los poderes

La esencia de un hombre, el cual tiene por espejo sus escritos, se afirma y verifica por sus actos. En efecto la línea infusa en la multiplicidad de espacio que recrea ese trotar en el escrito nos das la proximidad de avidez y rotura en sus planteamientos. Desde luego, se puede decir, que no es de extrañar que el discurso o alegato como hilo interpretativo de su entorno no sea más que una reivindicación al surrealismo.

1920 fue el año que le abrió las puertas Francia a Antonin Artaud, quien con apena 24 años comienza a incursionar en el teatro, pero ya antes había recibido los soplos de las actividades surrealista. Teniendo contacto con André Masson, Robert Desnos, Michel Leiris y Miró. “A pesar del poco tiempo transcurrido desde que Artaud se había unido a nosotros, nadie, como él, supo entregarse tan espontáneamente al servicio de la causa surrealista... Lo poseía una especie de furor que no perdonaba, por así decir, ninguna de las instituciones humanas, pero que podía, ocasionalmente, resolverse en un estallido de risa por el que pasaba todo el desafío de la juventud. No sorprende que este furor, por el enorme poder de contagio que poseía, haya influido profundamente en la trayectoria surrealista..." según André Breton

A partir de aquí podemos conocer su escrito, como una proximidad al surrealismo. Sus textos, enuncia un abierto ardor insurreccional, tomando como estilo redactario las cartas abiertas y teniendo como última persona las instituciones o representantes que son adversario al surrealismo en clamor de protesta. Bajo esta temática es que se inscribe Carta a los Poderes.

El primer texto que figura en las reunidas Cartas a los Poderes: A la mesa, despliega una voz exaltada, con ataque contra el “espíritu lógico y sus poderes” de opresión que de manera liquidataria han ido dejando a un segundo plano al hombre. Todas las cartas: A la mesa, Mensaje al Papa, Mensaje al Dalai-Lama, A los redactores de las universidades europeas, a los directores de los asilos de locos, a las escuelas de Buda, muestra así su espíritu subversivo, rebelde y revolucionario. Sus escritos deshilan la denuncia espiritual, social e intelectual que estaba acomodada al simplismo. Procura fabricar un túnel donde los europeos puedan atravesarlo y descontaminarse, donde estos ya no sufran, donde la imposiciones y doctrinas religiosas aventuradas no sea más que ornamento de un pasado que ha sido escenario de un ejemplo: “Nada tenemos que hacer con tus cánones, índex, pecados, confesionarios, clerigalla, pensamos en otra guerra, una guerra contra ti, Papa, perro” Declaraciones tajantes donde le muestras que ni Dios habla de él, pues ni hay Dios, biblia o evangelio que detenga la guerra del espíritu.

Las Cartas a los Poderes, es un texto corto, que de una tirada podemos terminarlo. “El más pequeño acto de creación espontanea constituye un mundo más complejo y más revelador que cualquier sistema metafísico” “Y la culpa es de sus sistemas enmohecidos, de su lógica de dos y dos son cuatro, la es de ustedes-Rectore-atrapados en la red de los silogismos”.

Lectura recomendada

Arrivederci


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