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La 'resurrección' de una palmera milenaria

  • Científicos israelíes han logrado germinar las semillas más viejas del mundo
  • Fueron halladas en una fortaleza construida por Herodes hace 2.000 años

MADRID.- Una palmera datilera ha resucitado después de que durante unos 2.000 años sus semillas permanecieran enterradas en la que fue la gran fortaleza que construyó el rey Herodes sobre el monte de Masada para protegerse de los partos y los romanos.

Aunque su aspecto no actual no es precisamente esplendoroso, la planta ha permitido recuperar ejemplares con unas características diferentes de las actuales y podría ayudar a conocer más sobre la historia y la domesticación de estos cultivos.

Las semillas de esta palma ('Phoenix dactylifera') se encontraron hace ya 40 años en las excavaciones que tuvieron lugar en Masada, una montaña aislada próxima a la costa del Mar Muerto.

La fortaleza había sido construida en torno al año 50 a. de C. por el Rey Herodes y se destruyó en el año 90 de nuestra era.

Durante todo este tiempo estuvieron almacenadas a una temperatura adecuada, hasta que en 2005 un grupo de investigadores de la Organización Médica de Hadassh, en Jerusalén, decidieron intentar germinarlas.


A las ocho semanas, los científicos, liderados por Sarah Sallon, comprobaron que una de ellas germinaba. Al año y medio, la cambiaron de maceta y a los 26 meses, su desarrollo era igual que el de las palmeras datileras normales, aunque presentaba unas manchas blanquecinas en las hojas, probablemente por falta de nutrientes.

Sallon, en el artículo que publica en 'Science' esta semana, explica que probablemente el fuerte calor durante el verano y la falta de humedad todo el año en Masada han contribuido a «la excepcional longevidad que ha minimizado la generación de radicales libres, una importante causa de envejecimiento en las semillas».

Los investigadores recuerdan que las palmeras datileras comenzaron a cultivarse hace 5.000 años y que en la zona del Mar Muerto era conocida por la excepcional calidad de sus dátiles allá por el siglo I.

Sin embargo, hace unos dos milenios, esos cultivos en las cercanías del Mar Muerto se perdieron casi en su totalidad.

Ahora, los análisis genéticos de estas semillas, a las que llaman 'Matusalén', han revelado que son un 16,5% diferentes de las de Irak y hasta un 35,3% distintas de las de Marruecos.

Como son cultivos que se reproducen sexualmente, de la fusión de macho y hembra de la planta, cada ejemplar es único genéticamente, como en los animales. Los científicos creen que la palmera 'Matusalén' puede ayudar a comprender el florecimiento de la población de Judea hace dos milenios. Incluso ya piensan en estudiar sus posibles característica medicinales.

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