La cuestión teológica relativa al ser de Dios repercute en el ser de Dios. Esto significa , sin embargo , que el ser de Dios que es el sujeto de la investigación teológica antecede a la cuestión. El predicado debe tomarse estrictamente. El ser de Dios antecede a la investigación teológica sobre este ser; de ninguna manera, es presupuesto por esta investigación. Todo cuestionamiento realmente radical deja a un lado las presuposiciones humanas. Ademas, cuando has sido afirmado (y por ende pensado y expuesto a cuestionamiento) que el ser de Dios era la proposición del pensamiento ( y por ende del cuestionamiento), ya hay aquí siempre un cuestionamiento ( y un pensamiento y una afirmación) que se ve obligado a desatender esta proposición humana. El ser de Dios como objeto de cuestionamiento teológico no puede ser una proposición así. Hasta tal punto este ser antecede a todo cuestionamiento teórico que en su curso aclara el camino para el cuestionamiento y antes que todo lleva el cuestion...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción