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Kaddish

El Kaddish es una plegaria del judaísmo que se reza en público y una de cuyas variantes es la oración para los difuntos. Allen Ginsberg dedica el suyo a la muerte de su madre, Naomi, una mujer cuya vida estuvo marcada por los problemas mentales. 
Kaddish es un extenso poema de tono narrativo, construido con esos versículos de vertiginosa cadencia whitmaniana ya utilizados en Aullido, con un ritmo sincopado en el que se entremezclan las imágenes urbanas, el dolor de la pérdida y los recuerdos. 
Para buena parte de la crítica y de los estudiosos de la poesía de Ginsberg, Kaddish es su obra maestra, superior incluso al más conocido Aullido, y esta edición especial que aparece con motivo del cincuenta aniversario de su primera publicación incorpora, además de otros poemas breves que forman parte del libro, un texto del propio Ginsberg en el que explica el proceso de escritura, iniciado en París en 1958 y finalizado en Nueva York el año siguiente, y un epílogo de su biógrafo Bill Morgan, que ayuda a situar esta obra en las coordenadas personales del poeta.
Kaddish es probablemente el mejor poema escrito por Ginsberg, un texto clave para entender a la generación beat y una pieza fundacional de la poesía norteamericana contemporánea, pero es sobre todo una obra intensamente biográfica de una desgarradora intensidad. Cincuenta años después de haber sido escrita, sigue sonando arrolladora, un hito incontestable de la literatura del siglo XX. 
«Este libro, junto a Aullido, es considerado una obra mayor dentro del canon de Ginsberg. Kaddish evoca a Naomi, la madre del autor, que padeció severas enfermedades mentales y falleció en 1956. Su vida, y el modo en que murió, tuvieron un efecto devastador sobre un jovencísimo Allen Ginsberg, que se debatió toda su vida con la memoria de su madre» (Pauline Reeves, Beat Scene). 

«Ginsberg sostenía que algunos de sus mejores poemas habían sido escritos bajo el influjo de drogas: peyote para la segunda parte de Aullido, anfetaminas para Kaddish y LSD para Wales-A Visitation» (Poetry Foundation).

«Allen Ginsberg es al mismo tiempo trágico y dinámico, un genio lírico, un embaucador maravilloso y probablemente la voz poética más extraordinariamente influyente en Estados Unidos desde Walt Whitman» (Bob Dylan).

«No diría que es un buen poeta sino que es nuestro gran poeta americano» (Norman Mailer). 



KADDISH
Para Naomi Ginsberg, 1894-1956
I

Es extraño pensar en ti ahora, lejos sin corsé ni ojos, mientras camino por el soleado pavimento de Greenwich Village.
el centro de Manhattan, luminoso mediodía de invierno, y me pasé toda la noche hablando, hablando, leyendo el Kaddish en voz alta, escuchando los blues de Ray Charles que gritan ciegos en el fonógrafo
el ritmo el ritmo - y tu recuerdo en mi cabeza tres años después - Y leí las triunfantes estrofas finales del Adonais en voz alta - lloré, al darme cuenta de cómo sufrimos -
Y cómo la Muerte es aquel remedio que todos los cantantes sueñan, cantan, recuerdan, profetizan como en el Himno Hebreo o en Libro Budista de las Respuestas - y mi propia imaginación de una hoja marchita - al amanecer -
Soñando hacia atrás por la vida, Tu tiempo - y el mío acelerando hacia el Apocalipsis,
el momento final - la flor ardiendo en el Día - y lo que viene después,
recordando la mente misma que vio una ciudad norteamericana a un flash de distancia, y el gran sueño de Mí o de China o tú y una Rusia fantasma o una cama arrugada que nunca existió -como un poema en la oscuridad - que huye de vuelta al Olvido -Nada más que decir y nada por lo que llorar sino los Seres en el Sueño, atrapados en su desaparición, 
mientras suspiran y gritan en una compra y venta de pedazos de fantasma, venerándose los unos a los otros,
venerando al Dios involucrado en todo eso - ¿nostalgia o inevitabilidad? - mientras dura, una Visión - ¿algo más?
Salta a mi alrededor, cuando salgo y camino por la calle, la miro por encima del hombro, Séptima Avenida, las almenas de los edificios de oficina hombro con hombro altos, bajo una nube, por un instante altos como el cielo - y el cielo en lo alto - un viejo lugar azul.
o por la Avenida hacia el sur, hacia - mientras camino hacia el Lower East Side - donde caminabas tú hace 50 años, pequeña niñita - de Rusia, comiéndote los primeros tomates venenosos de Norteamérica - asustada en el muelle -
luchando luego con las multitudes en Orchard Street ¿hacia qué? - hacia Newark -
hacia la confitería, las primeras sodas caseras del siglo, helado batido a mano en la trastienda sobre mohosos tablones ca-
fé -
Hacia la educación el matrimonio el colapso nervioso, la operación, la escuela, aprender a estar loca, soñando - ¿qué es esta vida?
Hacia la Llave en la ventana - y la gran Llave apoya su cabeza luminosa sobre Manhattan y sobre el suelo y se tiende en la vereda - en un solo rayo, moviéndose, mientras camino por la Primera hacia el Teatro Yiddish - y el lugar de la pobreza
que conociste y yo conozco, pero sin que me importe ahora - Es extraño haberse movido por Paterson y el Oeste y Europa y de nuevo aquí,
con los gritos de los españoles ahora en los umbrales y muchachos oscuros en la calle, salidas de incendio viejas como tú
- Aunque tú ya no eres vieja, eso se queda aquí conmigo -
Yo, de todas formas, quizás tan viejo como el universo - y supongo que eso muere con nosotros - suficiente para cancelar todo el porvenir - Lo que vino se fue para siempre cada vez -mientras suspiran y gritan en una compra y venta de pedazos de fantasma, venerándose los unos a los otros, 
venerando al Dios involucrado en todo eso - ¿nostalgia o inevitabilidad? - mientras dura, una Visión - ¿algo más?

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