Mientras me disponía a tomar mi vehículo, venía retumbando en mi cabeza como abeja atormentada por el humo que expande el apicultor, el tema de la Reforma Constitucional. ¿Por que un país como este ponen tanto empeño, de darse el lujo de estar reformando la Constitución, cuando de le viene en gana, crear tantas leyes, publicar nuevas resoluciones, cuando en esencia sus ciudadanos no mueven un ápice de su realización?. Creo al igual que otros que el problema de estar reformando tanto la Constitución o el crear nuevas leyes, no es un asunto de poner en entre lineas el nombre de los asambleístas, sino es un asunto más profundo que las raíces de un mismo árbol, es un problema que surge con la misma creación del Estado como tal. Todos nos hacemos irresponsables antes las leyes y la misma Constitución, cuando a diario violamos aquello que ha sido puesto como palanca de freno a nuestro libertinaje, es un asunto de conciencia ciudadana. Que si permitir el aborto, que si los haitianos nacidos a...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción