En una ocasión, el escritor español, Miguel de Unamuno sostuvo una conversación por escrito con un amigo de Chile, donde este último le manifestó que algunos oriundos le preguntaron, ¿Cuál es la religión de este señor Unamuno? En una respuesta, no volátil, ni menos pensada, Unamuno comenzó a redactar, lo que es hoy día Mi religión uno de sus ensayos, donde él expresa cual es su sentir hacia la religión. Escrito con una profunda convicción del accionar ideológico de ser humano, con el cual establece la desintegración de la pereza, tanto individual como en orden religioso, para traer a colación las perezas espirituales del que huye de la crítica o escéptica. El sostiene: “Escéptica digo, pero tomando la voz escepticismo en su sentido etimológico y filosófico, porque escéptico no quiere decir el que duda, sino el que investiga o rebusca, por oposición al que afirma y cree haber hallado. Hay quien escudriña un problema y hay quien nos da una formula acertada o no, como solución de él...
La lectura, una orgía perfecta entre realidad y ficción