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Pruebas

lunes, 31 de octubre de 2011

"La cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura"

Escapar de lo marginal gracias a la música. Es su fórmula magistral. Así ha logrado poblar Venezuela de orquestas y formar a 400.000 niños y jóvenes. Ahora Europa, América y Asia miran a este hombre para copiar su 'milagro'.

Quién es José Antonio Abreu? ¿Qué ha conquistado? ¿Qué misteriosa fuerza habita su cuerpo enjuto capaz de derribar todos los muros de la marginación camino del arte? Uno observa a este milagro de hombre tenaz caminar y no acaba de entender de dónde brota su férrea voluntad para cambiar el mundo. Pero el caso es que lo ha logrado. En su ámbito. Lo va conquistando sin descanso, a su medida, ocupando cada onda de los círculos concéntricos expandidos a lo largo de su vida para demostrar que la música salva vidas.

Este economista apasionado de las matemáticas que se decidió por perseguir la utopía de la dirección musical, quizá embrujado por las notas de la Quinta sinfonía de Chaikovski, su favorita, tuvo un día un sueño. Fue a la manera de Martin Luther King: "Llenar Venezuela de orquestas". Eso, dicho hace 36 años movía a la carcajada, a la burla. Pero él no se arredró.

Empezó con 11 músicos en un garaje dispuesto con 25 atriles. El primer día de ensayo sobró espacio. Hoy no caben a lo largo y ancho del país, donde ha abierto 280 escuelas. Hoy es una realidad que ha implantado, además de un sistema pedagógico revolucionario donde se multiplican los prodigios como el ya reconocido joven director Gustavo Dudamel, los incontestables resultados de una inclusión social que ha rescatado de la marginación actualmente a 400.000 niños y jóvenes -la mayoría, con escasos recursos- en un país azotado por la violencia, el crimen y la inseguridad.

Y lo ha hecho a través de la música. Como un visionario. Adaptando las fronteras no a la escueta realidad de los informes, sino a sus propios anhelos. Como los grandes hombres, conscientes de que la sociedad civil empuja los profundos cambios en estructuras inamovibles. Con el inconformismo como actitud y la lógica aplastante de una idea romántica como bandera.

Pero para lograr lo suyo, Abreu aúna en sí una compleja personalidad en la que se mezclan el pragmatismo y la diplomacia con la ambición de pedir lo imposible; la sensibilidad artística con el compromiso; la estrategia -ocho Gobiernos lo han apoyado en su labor- con la determinación. El resultado es un personaje hoy reconocido en todo el mundo como un hombre por encima del bien y del mal, alabado por genios de la dirección de orquesta e intérpretes -desde Claudio Abbado hasta Simon Rattle, Barenboim o Plácido Domingo-, buscado como referente por instituciones como Naciones Unidas y aclamado con premios que van desde el Príncipe de Asturias de las Artes hasta el prestigioso Echo Klassik de la industria musical alemana.

Inconformista, sabio, delicado, culto, pero de genio militar y fuerte carácter cuando es preciso, consciente de que dirige una especie de ejército, el maestro Abreu no se para en barras. Su sistema de orquestas ha cuajado con resultados asombrosos en Venezuela desde hace cuatro décadas, pero ahora se extiende por América Latina en proyectos similares dentro de las favelas de Río de Janeiro, los rincones más apartados de Argentina o los barrios más hundidos en la miseria de Colombia. Por no hablar de Estados Unidos, Asia y Europa, donde muchos países tratan de implantar un método pedagógico que salve el nivel de sus estudiantes para el futuro de la música clásica.

Cuesta mucho trabajo calificar de orquesta "juvenil" a la Simón Bolívar. La que es formación más importante del sistema, ¿ya ha roto la cáscara, propiamente?

El hecho es que se trata de una orquesta joven, orgullosa de su condición porque se expresa en términos de vitalidad y entusiasmo sin menoscabo de la excelencia. Ya está fuera de la cáscara, pero ese aspecto no es importante. De lo que se trata es de salir al encuentro con la música y su verdadero sentido. Su verdadera razón de ser, que para nosotros es un mensaje que trasciende lo estético, lo musical.

¿Para llegar adónde?

A algo parecido, en cuanto al contagio, a lo que supuso el boom literario latinoamericano hace años. Ellos han creado un boom que seextiende a otras orquestas, que inspira para configurar una generación dejóvenes con una visión diferente. Una visión que encuentra su máxima justificación en el legado social. Este aspecto transforma nuestro trabajo de manera radical.

¿En qué sentido?

Ya no solo sirve la música al mero disfrute, sino que entra de lleno en la esfera de los valores. Ya no se atiene al efecto que pueda causar en la crítica especializada o en ciertos sectores de la élite, sino que busca abrirse a un público más amplio que se deje contagiar precisamente por los orígenes de quienes forman las orquestas: niños y jóvenes salidos de barrios marginales, con medios y bajos recursos, comprometidos con sus entornos y sus países y su identidad latinoamericana como prueba de una energía distinta.

¿De qué tipo?

Más unida, más solidaria, con una nueva faz y empujes renovados en cada generación venidera. Los niños que llegan detrás de estos multiplicarán su nivel.

¿Cómo logra el sistema un talento global?

Por el efecto demostración.

A ver...

Muy fácil. Por el impacto que un grupo determinado dentro de un conglomerado artístico ejerce sobre el resto de sus componentes. Dando ejemplo, así de sencillo.

O de complicado.

El hecho de que esté sentado frente a un atril junto a alguien que toca mejor que yo es una palanca que me impulsa a ascender, a mejorar. Yo viví esa experiencia cuando formaba parte de una orquesta escuela en el Estado Lara.

¿Y aprendió esa clave de aquella experiencia?

Allí estudiaba violín junto a una muchacha que tocaba brillantemente. Trabajar con ella, la necesidad de adecuarme a su nivel para ir al unísono, me hizo mejor. Nunca lo olvidé. Y con el tiempo comprobé que ese efecto persistía en todos los grupos. Al principio consigues resultados heterogéneos, pero, al final, los niveles superiores acaban arrastrando a los inferiores. Nunca ocurre al revés, si fuera al contrario, la orquesta se disolvería.

¿Cómo se llamaba la muchacha?

Se llamaba Pastora Guanipa. No es que fuera una virtuosa; sencillamente, tocaba mejor que yo. Tuve la suerte de que me colocaran al lado, porque me obligó a demostrar mi valía, y es algo que después compruebo que ocurre todos los días en nuestras orquestas.

Puro efecto contagio.

Dinámica de grupo que funciona aún con más fuerza en el campo coral y vocal. La proximidad es mayor, y la voz propia remonta y remonta hasta límites desconocidos.

Pero ahí existe una frontera física.

Sí, pero cuando se exprime en él la técnica vocal, el cantante logra traducir lo mejor de sí mismo en beneficio de un efecto conjunto. Se aprecia en el campo infantil. Si el niño canta sin orientación, grita, no controla su garganta ni su respiración.

Para el efecto contagio en grupo, ¿no es necesario antes una sólida formación individual?

La clave de nuestro sistema es ese balance entre la formación individual y el trabajo en grupo. No existía eso en la educación musical. El esfuerzo del trabajo propio debe aplicarse a una disciplina de grupo permanentemente, si no, queda en nada.

¿El espejo del compañero y el espejo del profesor? ¿O existe algo más?

Se deben dar tres circunstancias para que funcione todo el engranaje: la disposición individual, la dinámica de grupo y una dirección que ejerza un liderazgo apto para obtener el mejor efecto posible. Esos tres factores son los que proporcionan un gran nivel, cuando falta alguno de ellos, el resultado es irremediablemente mediocre. El sistema se encarga de articular los tres, cuando se conjugan sabiamente se logran los resultados. Esa es la mayor clave de nuestra coherencia pedagógica.

¿Y todo encaminado a un objetivo social?

No puedes encaminar eso en virtud de una comodidad. En el aspecto social, la inclusión es el principio básico. Nuestro lema son los pobres primero y para los pobres los mejores instrumentos, los mejores maestros, las mejores infraestructuras. La cultura para los pobres no puede ser una pobre cultura. Debe ser grande, ambiciosa, refinada, avanzada, nada de sobras. Además, ellos multiplican su efecto, porque son enormemente agradecidos ante el esfuerzo. No es práctico incorporar a su vida esa faceta como si fuera un florero.

¿Pero cómo se logra hacerles comprender en determinados ambientes donde la lucha por la supervivencia es una guerra diaria que la música puede ser crucial para ellos? ¿Qué argumento les resulta más válido?

Cualquier muchacho de un barrio marginal, sometido a las tensiones de la violencia, la inseguridad, el asesinato, el robo, puede elegir tocar un instrumento como algo intrascendente. Pero la mera presencia de ese instrumento en la casa puede volverse fundamental y cambiar su vida. Cuando vives en una cloaca y un maestro toca a tu puerta, con ese sencillo gesto ya estás realizando un acto de inclusión. El instrumento es el cebo, del resto se encarga el sistema. Ambos combinados obran el milagro.

Habrá fallos, habrá fracasos.

Muy raro, parece mentira que un simple instrumento obre eso, cuando después se ven atrapados en la red del sistema, raramente regresan a la marginalidad. Nunca más. La marginalidad se ha demostrado algo reversible a través de la música y el trabajo bien organizado. Poruna razón muy sencilla.

¿Cuál?

Porque una vez que se empiezan a apreciar los resultados, el muchacho se convierte en un héroe. Cuando hace años se produjo una tragedia en La Guaira, a algunas personas afectadas se las reconoció por su instrumento. Era lo que les diferenciaba en el barrio. Esa es su seña de identidad. Me gusta recordar a Teresa de Calcuta en esto cuando dice que la verdadera pobreza no es la falta de pan, ni de techo, la verdadera pobreza viene de la sensación de no ser nadie.

Eso es una muerte en vida.

Yo lo veo constantemente. Cuando un muchacho toca por primera vez ante sus padres, ese día nace un nuevo ser humano. Se produce una revolución en la vida del niño: a partir de entonces es alguien, adquiere una insólita dignidad que da lugar a una especie de constelación de anillos en la que se agrupa su familia; después, los vecinos, la gran comunidad, el gran anillo que lo protege. Las orquestas han cambiado muchas áreas peligrosas en Caracas y las grandes ciudades o en Estados alejados, junto al Amazonas, donde me propuse fundar núcleos del sistema. Lugares donde, si no llegaban los instrumentos, los padres fabricaban los suyos propios con restos de hojalata para tocar en bodas y bautizos. Ni se imagina la gente la emoción tan grande que pudieron sentir cuando les llegaron los de verdad.

¿No guardan los antiguos?

Conservan algunos.

Donde ha creado usted una verdadera escuela es en la dirección de orquesta. ¿Cómo los detecta? Los muchachos dicen que es un misterio.

Eso se descubre. Tiene uno que asistir a la dinámica de una orquesta para verlo. Siempre hay tres o cuatro músicos a los que les interesa, y ahora el fenómeno se está multiplicando por el efecto Dudamel. Es bueno, porque eso les lleva a estudiar a fondo, a formarse, se fijan en él y en los grandes, van a verlo, lo observan. Acuden a mí con cierta ingenuidad y con mucho entusiasmo. Yo trato de atenderlos, para mí es una cuestión prioritaria.

Pero habrá algunos que sirvan y otros que no. ¿Cómo se sabe eso a una edad tan temprana?

Primero observo su actitud, luego calibro su ambición: debe existir una ambición de liderazgo, y eso se detecta rápido. Con el tiempo deben desarrollar ese liderazgo sin hacerse notar, discretamente; si no, cuentas con el riesgo de que la orquesta se te ponga en contra y eso es terrible. Después hay que fijarse en su musicalidad, esta debe ser suficientemente aguda. La ambición lleva a una obsesión por el autodidactismo. Saben que deben someterse a todas las disciplinas por severas que sean y que el camino está lleno de obstáculos. Aprenden hasta de los malos directores, viéndolos saben lo que no quieren ser. Son muy agudos en eso. Luego existe algo infalible.

¿Qué?

Su reacción ante los errores. Un director desarrolla un oído perspicaz, cuanto más perspicaz, más se inquieta ante los fallos. Debe oír todo y oírlo bien. Si no es así no pueden controlar el resultado. Entre la masa de sonido que desprende una orquesta debe ser capaz de detectar cada fallo. Eso es una cualidad que se desarrolla. Algunos manifiestan algunos tics y reacciones físicas. Algunos patean el suelo automáticamente, todo eso va conformando una experiencia viva que otorga una solución a cada tropiezo.

¿Empieza siempre con la misma partitura su primera lección?

No utilizo una partitura específica. Elijo algo personal y diferente para cada uno. Primero les educo el gesto, el control métrico, la medida, el pulso, les enseño a manejar el tempo; esa cualidad, si no la poseen, se les puede formar.

¿Cuándo empezó usted a soñar?

Desde la noche en que me senté a dar ese concierto con Pastora Guanipa. Tenía 10 años. A partir de entonces siempre me he sentido tan impetuoso como un niño. Me fascinó lo que yo experimenté tocando en la orquesta, el misterio de aquello, el milagro. Todavía me causa perplejidad, cada vez más.

Pese a sus trabas, sus inconveniencias, su gestión, el duro camino para que todo suene como es debido, ¿habrá días en los que no pueda más?

Ninguno. Pese a todo, porque no hay nada más sublime en la vida que dar, y cuanto más das, más recibes, y esa es la felicidad que uno tiene, con la que cuenta, y es mucha. Ahí reside el auténtico sentido, todo el sentido.

¿De ahí saca las fuerzas, de esa felicidad?

No hay jornada en que yo no sienta un mandato diario. Sino respondo a él cada segundo, me encuentro mal. Debo sentirme activo, con la intensidad de una entrega cotidiana.

Pero existen límites físicos.

Todos somos imperfectos, pero la capacidad de entrega, para mí, no es limitada. En un mundo egoísta, materialista, la tentación de aislarse, de egotizarse, es muy grande. Dios nos ayuda en la lucha, sustancialmente, solos no podemos hacerlo.

¿De dónde le sale la motivación a estas alturas, con los achaques? Todo el mundo se lo pregunta.

Siento la necesidad de no defraudar a quienes dependen de mí, a una enorme comunidad, eso me convierte en un ser infatigable.

Para descanso, el descanso eterno, repiten sus discípulos. Ni vacaciones les da. ¿No es demasiado lo que les exige?

Lo que digo puede parecer un sacrilegio, pero lo digo con el sentido más alto y más noble.

¿Y cómo imagina usted el descanso eterno?

Mientras permanecemos aquí no estamos para eso, sino al servicio de los demás. Estoy convencido de que después de la muerte seguimos trabajando donde quiera que acabemos: que en el cielo hay trabajo, que la casa de Dios no es la del ocio, trabajamos con él, nos asociamos con él, esa suerte tenemos. Contamos con el privilegio de hacerlo en esta vida y después. Yo le ruego cada día que me haga sentir activo, útil, dispuesto a compartir un mínimo esfuerzo por bien de la música.

Y la música, ¿qué es? ¿La armonía hasta el límite infinito?

Es el último extremo, la máxima expresión del hombre para alcanzar el mundo sublime, indescriptible, invisible, por eso no se puede ver, ni palpar. Se vislumbra con los ojos del alma.

¿Los mandatarios entienden tanta abstracción? Usted ha pasado por todos. Ocho presidentes en su país. Parece por encima del bien y del mal.

Nunca diría eso. No me han podido negar su apoyo jamás porque ahí están los resultados. No dependemos de los Gobiernos, sino de esos frutos que damos. Al principio nos costaba e íbamos a los alcaldes y a los gobernadores a convencerles de la necesidad de implantar núcleos. Hoy son ellos quienes acuden a nosotros, y no solo en Venezuela, llegan a que les montemos su escuela. Todo el mundo quiere su propia orquesta y su propio Dudamel. Hoy, nuestro país entiende que la música le ha colocado en una situación de prestigio internacional. Creo que es importante hacerles ver que existe un progreso en la presencia de la música para articular la sociedad. Además, los ciudadanos cada vez demandan más el arte y la dignidad del artista. Cada vez los ensalzan más y reconocen la labor de los grandes creadores.

En eso, mucha gente se mostrará escéptica, los artistas sobre todo.

No puedo hablar por otras partes del mundo desconocidas para mí, pero en lo que se refiere a América Latina siento una enorme receptividad ante el artista y el creador porque son figuras que rescatan a sus sociedades del materialismo, el esnobismo, la cerrazón y lo endogámico.

Incluso los artistas de más raigambre popular. El sistema implantado por usted no olvida las raíces. ¿Cómo se complementan los mambos con Mahler?

Los géneros de la gran música tienen su raíz en lo popular. Parten de esa base para elevarlo después a algo más sofisticado. Bach estuvo atento a la esencia de la música del pueblo en su día, algunas danzas son el tema de sus suites para violonchelo, por ejemplo. La música latinoamericana no se puede entender sin esa identidad en el caso de compositores como Villalobos, Ginastera, Piazzolla. ¿Quién es Gershwin en la música del siglo XX sino un músico popular? ¿De dónde sale el jazz? En cuanto a la música que más impacto tendrá en esta época estoy convencido de que será toda aquella que fomente la explosión del ritmo. Sobre todo en nuestro ámbito, la juventud se engancha por ahí.

En progresión geométrica

José Antonio Abreu

(Trujillo, Venezuela, 1939) quiso un día aplicar su pasión por las matemáticas en progresión geométrica a la música. Intérprete de piano, clave y órgano y director de orquesta, fundó en 1975 lo que es hoy el Sistema Juvenil e Infantil de Orquestas de Venezuela. Un entramado que enseña música a 400.000 niños y jóvenes en todo el país con asombrosos resultados pedagógicos.

Antes de dedicar su vida a la música fue catedrático de Economía y formó parte del Gobierno como ministro de Cultura. Ha recibido numerosos reconocimientos internacionales, que van desde el Premio Príncipe de Asturias hasta un Grammy honorífico, el Internacional de Música de la Unesco y el Erasmus de Holanda.

Lope, Calderón y Cervantes, genios universales que no pueden descansar en paz

Madrid, 31 oct (EFE).- En vísperas del Día de Todos los Santos, España debería encender una vela en memoria de Diego de Velázquez, Miguel de Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca, grandes genios de la cultura universal, cuyos restos permanecen en paradero desconocido cuatro siglos después de su fallecimiento.

Nacido en 1547 en Madrid, Miguel de Cervantes fue soldado, poeta, dramaturgo y novelista, y autor de la que se considera la obra cumbre de la literatura española: "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Macha", probablemente el libro más editado a nivel mundial.

Murió en su casa de Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente en el convento de las monjas Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, donde se cree que reposan sus huesos, según recuerda una placa conmemorativa en la fachada. Sin embargo, las sucesivas reformas que se llevaron a cabo en el templo, obligaron a mover su tumba y sus restos se perdieron.

El historiador Fernando Prado lidera ahora un proyecto de investigación para encontrar su cuerpo y depositarlo en un lugar reservado dentro de la iglesia, bajo una inscripción que recuerde "al español más universal de toda la historia", según explica en una entrevista con Efe.

El proyecto, que cuenta con el aval del Arzobispado de Madrid, de la Real Academia y del Ministerio de Defensa, podría comenzar en 2012 y duraría sólo dos meses.

Coetáneo y enemigo de Cervantes, Lope de Vega fue uno de los grandes genios de la literatura del siglo XVII, con obras como "Fuenteovejuna", "Peribáñez y el comendador de Ocaña" o "El castigo sin venganza".

Nació en 1562 en una familia humilde, que no pudo proporcionarle un entierro digno por falta de dinero.

Tras su muerte en 1635, a los 73 años, fue enterrado en la iglesia de San Sebastián de Madrid a petición de su amigo el duque de Sessa, quien se responsabilizó de los gastos iniciales.

Años después, debido a que ninguno de los descendientes pudo hacerse cargo de la cantidad que debían pagar por el nicho, el dramaturgo fue arrojado a la fosa común de la parroquia.

La vida de Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) tampoco fue fácil. Su madre murió cuando él tenía 10 años, y cinco años después murió su padre.

Conocido por obras como "El alcalde de Zalamea" o "La vida es sueño", fue ordenado sacerdote en 1651 y tres décadas después fallece en Madrid de un ataque al corazón. Su cuerpo fue depositado en la madrileña iglesia del Salvador. Sin embargo, no descansaría en ella eternamente.

En el siglo XIX, sus restos son trasladados a un panteón de hombres ilustres en la capital y poco después vuelven a ser trasladados, esta vez a la iglesia de un convento, donde permanecen hasta que es asaltada en 1936.

Algunos expertos aseguran que en los saqueos desaparecieron los restos del literato. Otros piensan que aún reposa en algún lugar secreto dentro del templo.

Nacido en 1599, Diego de Velázquez es el pintor responsable de joyas universales como "Las Meninas", "La rendición de Breda" o "Las hilanderas", también conocida como "La fábula de Aracné".

Desde su muerte en 1660, estudiosos e investigadores se han esforzado en encontrar sus restos, enterrados en un primer momento en la cripta de la iglesia de San Juan de Madrid.

El convento fue derribado en el siglo XIX durante la ocupación francesa, y en su lugar se construyó la actual plaza de Ramales. En 1998, un grupo de expertos decidió poner en marcha las obras necesarias para levantar el suelo de la plaza y descubrir si su cuerpo se encontraba en el lugar, pero nunca apareció.

Estos españoles ilustres, admirados en todo el mundo, siguen sin descansar en paz más de cuatro siglos después de morir.

El escritor Eduardo Galeano dice que el FMI y el Banco Mundial gobiernan a los gobiernos

Guía de Isora (Tenerife), 30 oct (EFE).- El escritor uruguayo Eduardo Galeano dijo hoy que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial "gobiernan a los gobiernos, sumisos" con sus programas socio económicos ante una crisis que afecta a "los que se creían invulnerables".

Galeano es uno de los principales invitados al VI Festival Internacional de Documentales MiradasDoc que se celebra en el municipio tinerfeño de Guía de Isora.

Con un estilo irónico, reflexivo, personal, ante un aforo completo en el auditorio de MiradasDoc, pronunció su conferencia "El Arcoiris Terrestre".

Leyó breves textos que hacían reflexión a la historia, el machismo, el hambre, la hipocresía, la economía o el trabajo.

Galeano contestó algunas preguntas del público y dijo que "nadie" ha elegido al FMI ni al Banco Mundial, acusando a los banqueros de provocar la actual situación económica en perjuicio de los trabajadores.

Sobre la situación actual de la cultura en Canarias, "y en el mundo", afirmó que ésta "es un artículo superfluo", no importa nada", ya que el dinero de destina a "los presupuestos militares, que es "el nombre artístico de los gastos militares", ironizó.

Para Galeano, vivimos en un mundo "al revés", donde hasta la izquierda está en la derecha" y donde los colores del arco iris terrestre son más bonitos que los del celeste, pero "no se pueden ver" porque estamos cegados por el actual sistema.

"Somos más de lo que nosotros pensamos", afirmó.

El escritor apoya a los nuevos movimientos como el 15-M y los que se están produciendo a nivel internacional, porque representan algo "muy sano" y una señal de que el mundo "no está condenado a repetir la historia".

La situación actual de desempleo conlleva que las personas, a su juicio, "aguanten todos las condiciones laborales con tal de trabajar, un sistema que hace que entremos en el mundo por la puerta de servicio. Eso es lo que nos dicen los modernizadores, que son los ideólogos de la obediencia", aseguró.

Galeano puso de ejemplo a Islandia como el único país "que no obedeció" a este sistema económico.

El escritor uruguayo siente "que hace documentales" de la realidad que le regala ideas.

"Cada vez que termino un libro pienso que ya no tengo más nada que decir, pero la realidad me espera a la vuelta de la esquina con mil cosas para contar", aseveró.

Entonces "me pongo a escribir, porque "escribir es una fiesta", añadió.

domingo, 30 de octubre de 2011

Salman Rushdie regresa con "Luka y el fuego de la vida", un cuento para todos

Madrid, 30 oct (EFE).- El escritor angloindio Salman Rushdie escribió el cuento "Harún y el mar de las historias" después de "Los versos satánicos", el polémico libro editado en 1988 por el que fue perseguido y condenado a muerte. Ahora, más de veinte años después, se publica la secuela de ese cuento, "Luka y el fuego de la vida".

Un relato que sale esta semana en España y, días más tarde, en Latinoamérica, publicado por Mondadori junto con la reedición de "Harún y el mar de las historias", y que es un regalo que el escritor ha querido hacer a su segundo hijo en su duodécimo aniversario.

Lo primero que escribió Salman Rushdie (Bombay 1947), cuya vida tiene un antes y un después de "Los versos satánicos", libro por el que fue objeto de una "fatwa" que le llevó a años de reclusión, fue este relato para niños: "Harún y el mar de las historias". Una fábula sobre el poder de la imaginación y, en realidad, una metáfora sobre la libertad.

En esta nueva entrega, "Luka y el fuego de la vida", años y años después Rushide continúa su viaje sobre el arte del relato y la imaginación y narra cómo en una noche estrellada en la ciudad de Kahani, en el país de Alifbay, sucede algo terrible.

Y es que el gran fabulador Rashid Khalifa cae en un sueño tan profundo que nadie logra despertarlo. Lo único que se puede hacer para salvarlo del sueño eterno es que su hijo, Luka, se embarque en un intrépido viaje, temible y lleno de obstáculos, por "el mundo mágico" para robar el Fuego de la Vida.

Una historia en la que los niños son héroes que salvan a sus padres, y que Rushdie regaló a su hijo Milan y al mundo entero, plagada de las historias y leyendas de Oriente.

Porque, no en vano, el autor de "El suspiro moro", "Furia" o "La encantadora de Florencia" se ha declarado siempre "un contador de historias" que ha bebido de toda la mitología india, escuchando "Las mil y una noches", "Simbad el marino" o "Ali Babá y los cuarenta ladrones", entre otros clásicos.

Rushdie dio sus primeros pasos literarios a los ochos años, cuando escribió "Un cuento muy largo"; luego comenzó a estudiar en Bombay hasta que después fue enviado a un internado en Gran Bretaña, donde, tras estudiar en Cambridge, se licenció en Historia.

Una carrera que le serviría para medio complacer a su familia, que quería que estudiase economía, aunque en realidad lo que siempre quiso ser el autor de "Hijos de la medianoche", fue escritor, como ha recordado en numerosas ocasiones.

Un libro recopila lo más destacado de 25 años de Premios Goya

MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

La editorial Lunwerg junto con la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, Acción Cultural Española, AECID y Reale, presentarán el próximo 2 de noviembre el libro coordinado por Jesús Robles y publicado con motivo del 25 aniversario de los Premios Goya, acompañando la exposición del mismo nombre que se puede visitar en el Teatro Fernán Gómez hasta el 8 de enero.

En el libro han participado profesionales representativos de diferentes ámbitos que van desde la dirección (José Luis Cuerda) o la interpretación (Verónica Forqué) hasta el montaje (Teresa Font), el sonido (Ricardo Steinberg), la fotografía (José Luis Alcaide) o el vestuario (Yvonne Blake), entre otros muchos.

La presentación tendrá lugar el próximo 2 de noviembre a las 12:30 h. en el Teatro Fernán Gómez - Centro de Arte y contará con la presencia de Marta Etura, vicepresidenta de la Academia del Cine; Charo Otegui, presidenta de Acción Cultural Española; Javier Ortega, director editorial de Lunwerg; Ignacio Mariscal, Dirección General de Negocio de Reale Seguros; y Javier Gil, director de la Filmoteca de AECID.

La mencionada exposición, comisariada por Asier Mensuro, ofrece una aventura que traslada a las entrañas de nuestra cinematografía en el último cuarto de siglo mostrando, de los 25 Premios Goya a la mejor película, recreaciones, decorados, retratos de sus técnicos y protagonistas, fotografías tomadas durante los rodajes, materiales originales, bocetos, guiones, figurines, piezas de vestuario, attrezzo, montajes audiovisuales, etc.

sábado, 29 de octubre de 2011

Un libro contra el hombre vikingo

La islandesa Ólafsdóttir construye en 'Rosa Cándida' una oda a la nueva masculinidad.

Cuatro horas caminando sobre el mullido y sedante musgo es más duro que hacerlo montaña a través. La misma suavidad acaba castigando mucho más los tendones de Aquiles que las rocas. Sin saberlo, cuando el joven aprendiz de jardinero cuenta este casi oxímoron está describiendo la fuerza oculta de Rosa Cándida, la novela de la que es protagonista, de la autora islandesa Audur Ava Ólafsdóttir (1958). La obra ha cosechado ya cinco premios internacionales, se quedó a las puertas de otros tantos y ahora llega a España con Alfaguara.

La aparente candidez del argumento -un islandés de 22 años sin un sentido claro de su vida, que sólo aspira a recuperar la rosaleda de un monasterio perdido en medio de Europa y que de pronto se convierte en padre fruto de un viejo encuentro fugaz- camufla notables reflexiones sobre el azar o la predestinación, la nueva masculinidad y hasta la desaparición de lenguas minoritarias. Todo en un estilo seco, de capítulos breves y parcas descripciones, que refuerzan un aire entre aforístico y espiritual.

A los personajes, marcados por coincidencias alfanuméricas llamativas, siempre les pasa algo muy distinto de lo que piensan o de lo que la vida les apunta. "La fuerza de los números está también en mis otras dos novelas, quizá influencia de papá, que era ingeniero y en vez de cuentos me explicaba historias de números", rememora Ólafsdóttir que, sin darse cuenta, abre y cierra corchetes y recuadra cifras o palabras sobre el papel mientras habla. "Rechazo el pensamiento analítico realista; yo intento otro acercamiento, el del sabor, el del olfato, tocar... en mi obra el cuerpo importa más que la palabra".

No cree la autora que todo ello sea la influencia calvinista que marca la literatura nórdica hoy tan en boga, corriente de la que también quiere alejarse. "Los autores islandeses somos más especiales que el resto de los escandinavos, más poéticos, con un toque de realismo mágico; suecos, daneses o noruegos son más realistas puros, creo"; y admite que la hija del joven protagonista, fruto de una gestación que recuerda la anunciación a María del Arcángel Gabriel, podría ser por su halo y poderes "una niña de un cuento de García Márquez".

Abundan las dudas existenciales de los personajes en Rosa cándida, casi hasta la hipérbole, que Ólafsdóttir achaca, aquí sí, a otra característica de las letras nórdicas: la presencia obsesiva de la naturaleza. En la aparente apacible Islandia hay, al parecer, 130 volcanes. "Nos envuelve una naturaleza inestable, con tierras en erupción constante, terremotos; nuestras casas están preparadas para seísmos de 5.5 en la escala Ritcher; todo es muy inestable y violento a nuestro alrededor y eso ha de traducirse en las personas", apunta tras consultar otra de sus racionales notas.

Pero si algo cuestiona este libro es la masculinidad. "Es un libro sobre cómo un joven afronta la paternidad. ¿Quieres seguir siendo libre o comprometerte? Nadie nace siendo padre o madre y todos tenemos nuestros sueños", resume. Pero sigue con el tema paterno. "Los padres son tanto o más importantes que las madres, si se dieran cuenta de ello tendríamos un mundo mejor... Aquí sabemos de eso: los vikingos dejaban a sus familias para ir a robar y violar, destrozaban hogares y luego volvían al suyo a descansar... Mi libro es una oda al hombre, a la nueva masculinidad; es totalmente antivikingo".

La teoría rousseauniana de que el hombre es bueno por naturaleza impregna las 271 páginas. "Hay que tener confianza en la gente aún en este mundo de avaricia", aclara. "Lo escribí coincidiendo con la crisis de Darfur, en el Sudán: era horroroso... Yo quería crear otro mundo, donde la crueldad no existiera. Y sí, pienso que el 99% de los humanos son buenos, lo que ocurre es que el poder lo tiene el 1% restante". Y en el libro aparece todo ello pero bajo capas de simbolismo narrados con estilo seco pero sencillo.

Entre los niveles casi subliminales de lectura está el asunto de las lenguas minoritarias: el joven es islandés (su idioma solo lo hablan los 315.000 habitantes del país) y viaja a un lugar donde aprenderá una lengua en vías de extinción. "En un mundo donde lo práctico es ley divina, él hace una cosa tan poco práctica como eso; igual que la rosa que lleva para añadir a la rosaleda donde hay infinitas variedades de todo el mundo, con las lenguas pasa lo mismo: cada una enriquece el mundo y lo representa". No siente que el islandés esté amenazado, ni lamenta que la suya, que fue la literatura que en el siglo XII salvó todas las demás nórdicas al recopilar por escrito las sagas, sea hoy la menos conocida. Le da más miedo "el funcionamiento del mercado literario, que lo ha invadido todo sólo de novela negra, ocultando así los otros tipos de literatura que hacemos aquí arriba". Y como muestra, será su superexitoso colega de serie negra Arnaldur Indridason el que dará la conferencia inaugural la próxima semana en la Feria del Libro de Francfort, que este año se dedica a Islandia.

Escéptica, dura en el fondo, Ólafsdóttir matiza incluso el paraíso cultural islandés, donde cada ciudadano lee una media de ocho libros al año. "Es un mito: estas cifras las aguantan las mujeres, que leen dos y tres títulos a la semana; piense que el 70% de los universitarios de aquí son chicas; además, se compran muchos libros, pero casi nadie los acaba". Igual de dura se muestra con la crisis económica, que afectó especialmente a su país. "¿Sabe qué es lo más grave? Que nos robaron por dentro y desde dentro... Estoy enfadadísima con eso. Pero ahora cambiaremos la Constitución y lo arreglaremos", dice con sus fulgentes ojos azul hielo. Cuidado con el musgo...

El País

viernes, 28 de octubre de 2011

La exagerada vida de Steve Jobs

La biografía del genio informático retrata a un personaje obsesivo, déspota, romántico, vulnerable y perfeccionista - El budismo y los negocios fueron dos de sus pilares.
"Aquellos electrodomésticos me han hecho más ilusión que cualquier otro utensilio de alta tecnología". Steve Jobs, alma de Apple, se refería así a la lavadora de su casa, que tardó ocho años en amueblar porque "solo se rodeaba de cosas que pudiera admirar", según su viuda, Laurene Powell. La elección de una lavadora europea (que tarda más, pero conserva mejor la ropa) sobre una estadounidense fue un debate familiar de semanas.

Walter Isaacson, expresidente de la cadena CNN y de la revista Time y autor de otras biografías de personajes como Einstein, Franklin y Kissinger, entrevistó a más de un centenar de familiares, competidores, adversarios y colegas del fundador y exjefe de Apple, fallecido el 6 de octubre. El resultado: Steve Jobs, una exhaustiva incursión por las luces y las sombras del personaje, que publica la editorial Debate.

Isaacson describe al padre del Mac, del iPod, del iPhone y del iPad como un tipo contradictorio, complejo, fuerte y arrogante, pero también sensible, vulnerable y de lágrima fácil. Un romántico que podía ser déspota y cruel; alguien que dividía el mundo en clasificaciones binarias, entre "iluminados y capullos".

En pleno proceso de creación del ordenador Macintosh, Jobs se quejó a un ingeniero de que el sistema operativo tardaba en arrancar. Pizarra en mano, calculó: si cinco millones de personas usaban Mac y tardaban 10 segundos de más en arrancar el ordenador cada día, aquello sumaba 300 millones de horas anuales, lo que equivalía a salvar 100 vidas cada año. "Si con ello pudieras salvar la vida a una persona, ¿encontrarías la forma de acortar el arranque en 10 segundos?", le inquirió al programador Larry Kenyon. El sistema acabó arrancando 28 segundos más rápido.

Quien no tuviera respuestas para Jobs tenía un problema. A los 13 años dejó de ir a la iglesia luterana. El pastor no supo qué contestar a por qué Dios permitía que en Biafra los niños murieran de hambre. No quiso tener "nada que ver con una adoración de un Dios así".

De sus padres adoptivos, Paul y Clara Jobs, el fundador de Pixar aprendió la importancia de terminar bien las cosas, "aunque no se vieran". Residían en una casa del arquitecto Joseph Eichler que, inspirado por Frank Lloyd Wright, construía espacios de diseño limpio y estilo sencillo. Aquella fue su visión para Apple. Lo importante era un buen diseño. Lo aplicó a los aparatos y a sí mismo. Sus apariciones con jersey negro de cuello de cisne son diseño de Issey Miyake. Le hizo un centenar. "Tengo suficientes para que me duren el resto de mi vida".

Sus obsesiones no solo eran estéticas y éticas, también dietéticas. Siempre experimentó dietas compulsivas. En una primera época solo se alimentaba de fruta y verdura. Después, tras leer Sistema curativo por dieta amucosa, de Arnold Ehret, abandonó los alimentos con almidón (arroz, cereales, pan, leche, grano...) y practicó prolongados ayunos. Jobs aseguraba que su dieta vegana evitaba la producción de mucosa y de olores corporales, por lo que no usaba desodorante y se duchaba una vez por semana. Ya con cáncer siguió dietas veganas, acupuntura y tratamientos que encontró por Internet. Medio sedado, rechazaba las máscaras de oxígeno porque su "diseño era horroroso".

La espiritualidad oriental y filosofía zen le acompañaron a lo largo de su vida. Vegetarianismo y budismo, meditación y espiritualidad, ácido y rock formaron sus años universitarios. De su paso por India se trajo la disentería. Meditaba por las mañanas, asistía como oyente a clases de física en Stanford, trabajaba en Atari y soñaba con crear su propia empresa. Cuando Apple salió a Bolsa, Jobs prefirió no recompensar a Daniel Lotkke, uno de sus mejores amigos de universidad, que estaba en Apple desde el inicio. El cofundador Steve Wozniak trató de remediarlo. Le propuso que le daría exactamente lo mismo que le diera él. "De acuerdo, yo voy a darle cero". A sus 25 años ya tenía 256 millones de dólares en el bolsillo. La actitud de Jobs hacia la riqueza resultaba algo compleja, escribe Isaacson. "Fue jipi antimaterialista, pero supo capitalizar los inventos de un amigo que quería regalarlos; un devoto del budismo que decidió que su vocación eran los negocios. Semejantes actitudes parecían entrelazarse en lugar de entrar en conflicto".

Los dibujos animados no escaparon a su perfeccionismo. "No sabría decirte el número de versiones que vi de Toy story antes de su estreno", recuerda Larry Ellison, fundador de Oracle y gran amigo de Jobs, ambos hijos adoptados. "Aquello se convirtió en una especie de tortura. Iba a su casa y veía la mejora del 10% de secuencias. Estaba obsesionado porque todo saliera bien, tanto la historia como la tecnología, y no quedaba satisfecho si no era la perfección absoluta". Hoy, Toy story se considera una de las grandes películas de la historia, y sus estudios Pixar tan revolucionarios en la industria cinematográfica como Apple en la tecnológica.

Pero también era un romántico. En el vigésimo aniversario de la boda con Laurene Powell la llevó donde se casaron, a Yosemite. "No sabíamos mucho el uno de otro", le escribió, "pero nos dejamos llevar por nuestra intuición: me hiciste flotar [...]. Mis pies nunca han vuelto a tocar el suelo". Aparte de los tres hijos con Powell, Steve Jobs tuvo una hija anterior, Lisa, de la que no se ocupó hasta los ocho años. Pilló a su entonces novia con otro y no se fiaba de su paternidad. También flirteó con Joan Baez, "porque había sido amante de Dylan", dice una amiga viperina. En su iPod, el genio llevaba toda la música de Bob Dylan y los Beatles.

Con la muerte en los talones, aumentó su creencia en Dios: "Quiero creer que hay algo que sobrevive [...]. Pero a lo mejor es como un botón de encendido y apagado [...]. Quizás por eso nunca me gustó poner botones en los aparatos de Apple".

Un tipo apasionado

- Jobs consta como uno de los dueños de 212 patentes en la Oficina de EE UU,

entre ellas las de las escaleras de las tiendas Apple, por su aspecto transparente.

- El virtuoso Yo-Yo Ma tocó en su casa un tema de Bach con un Stradivarius de 1733. "Tu interpretación es el mejor argumento que he oído nunca sobre la existencia de Dios", dijo Jobs.

- Coincidió en una cena con el rey Juan Carlos I. En una conversación apasionada, le explicó cómo sería la siguiente generación de ordenadores. Al rato, el Rey le garabateó algo

en un papel. Le acababa

de comprar un ordenador.

www.elpais.com

jueves, 27 de octubre de 2011

Autobiografía desesperanzada

En un reciente texto del periodista y escritor Jesús Marchamalo sobre la biblioteca de novelistas y poetas españoles, se nos informa sobre los libros que guarda Arturo Pérez-Reverte, entre otros autores, en la suya como tesoros irrenunciables. No faltan Dumas, Scott, Stevenson, Balzac, Dickens, Eugène Sue y Galdós, etcétera. Nombres ilustres en sus diversas tendencias (desde la novela romántica, pasando por el folletín y llegando al realismo). Referencias sustanciales con las que Pérez-Reverte ha forjado las líneas maestras de su literatura. Hay autores españoles del siglo XVII, algunos de los cuales salen con programática puntualidad en su serie del capitán Alatriste, como Quevedo, Lope de Vega o Cervantes. Comparten territorio Conrad, Ortega, Chandler, Vidas paralelas de Plutarco, Patricia Highsmith y Thomas Mann, una lista ecléctica, como si constituyeran el paradigma de nuestro tiempo. Pero luego hay otros autores que, leídos o no, están condenados a su más severa indiferencia u olvido, como él mismo reconoce: se trata de nombres como Perec, Auster y Bolaño. No registro esta circunstancia para reconvenir al autor de El maestro de esgrima, sino para indicar que las filosofías compositivas de algunos autores se hacen con los que se admira y también con los que se condena al desván de los repudiados. Así ha armado Pérez-Reverte su literatura. Hospitalario con los que considera de su raza narrativa y hostil con los que no consigue congeniar. De hecho, el autor de Cartagena comienza a construir un discurso literario muy pegado a la tendencia predominante de la novela española de los años ochenta y noventa: la narración pura, la construcción de tramas muy decimonónicas, y muchas de ellas en el sentido más posmoderno del término. No es casual que por esos mismos años, un teórico de los discursos literarios como Umberto Eco publicase El nombre de la rosa, un texto de ficción a todas luces posmoderno. El club Dumas (1993) es una novela en esa estela, irónicamente intertextual (que diría el mismo Eco), incluso con líneas acusadamente metaliterarias que se cruzan para producir un texto abierto a público diverso (entre ellos la critica), cuando no incluso antagónico.

Volviendo al libro de Marchamalo, cada autor debe, después de desgranar su biblioteca, elegir, de su propia obra, su libro preferido. Pérez-Reverte elige la serie de 'Aventuras del capitán Alatriste'. Argumenta su elección con estas palabras: "Los libros de Alatriste son, quizás, los que me hagan sentir más orgulloso como escritor. Están en los colegios, los leen los jóvenes y muchas personas han entrado en el siglo XVII a través de ellos. Sé que si estoy en la Academia es por Alatriste". Nada que objetar al respecto. Pero también no es menos cierto que si la serie de Alatriste constituye para su autor lo más valioso de su obra es porque en ella expresa su visión quevediana del siglo XVII español, la amargura, la desilusión, la crisis del barroco, para decirlo con palabras del añorado maestro José Antonio Maravall.

Se publica ahora un nuevo título de la serie de Alatriste, El puente de los asesinos. Como en anteriores, el relato recae en Íñigo Balboa, el joven espadachín que en el momento de las peripecias junto a su "viejo amo" y otros personajes que vuelven a aparecer tiene dieciocho años. Ya sabemos que Balboa escribe desde un presente muy distante de los hechos que nos cuenta. Las coordenadas históricas son las del reinado de Felipe IV, durante una España en franca decadencia. En esta nueva entrega, que se desarrolla en Venecia, sobresale uno de los aspectos que yo más valoro en ella, además de su tono lúcidamente crepuscular: el punto de vista de la narración, su desdoblamiento en autobiografía desesperanzada (de Balboa) y en su relato admirativo del capitán Alatriste, la descripción pormenorizada del atrezzo, la fiesta y el humor del lenguaje canalla de la época, el diagnóstico sociológico. Y ese aire de novela de iniciación que esconde la novela. En medio, el fragor de las escaramuzas, la traición avizorada. En el capítulo de los recursos narratológicos, la recurrente mención a la muerte de Alatriste en una batalla por venir parece más la firma retórica del autor que un asunto de la trama, como esos cuadros barrocos donde siempre encontramos en una de sus esquinas una hoja en blanco u otro rasgo enigmático. En El puente de los asesinos reaparece el peligroso Gualterio Malatesta. Con él se enfrenta Alatriste para saldar una vieja deuda. Se cruzan las espadas y los cuchillos hieren la carne de los dos espadachines. Y ahí acaba todo. Una mutua piedad se impone. Como si perdonando al otro, se perdonaran a sí mismos. No me gustó en su momento el comienzo de El capitán Alatriste ("No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente"). Me gustó ahora el nuevo libro de Pérez-Reverte. Y me gustó sobre todo su final.

El País.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Las patrias de Alatriste

Alatriste vuelve, cinco años después de la última novela y 15 después del inicio de la serie literaria de Arturo Pérez-Reverte. Este soldado cansado viaja a la peligrosa Venecia del XVII en El puente de los Asesinos. Pero el telón de fondo es el mismo: la España descarnada y violenta del Siglo de Oro, la época que para bien y para mal nos forjó como país.

Puesto a maltratar y degollar infieles, argumentó, prefería a los que eran capaces de defenderse. Y en eso seguía, azares de la vida, casi veinte años después". En uno de los momentos clave de la serie, al principio de la ya penúltima entrega, Corsarios de Levante, el Capitán Alatriste recuerda los tiempos duros en que, tras más de una década combatiendo en los campos de batalla europeos en el Tercio de Cartagena, acabó participando en la represión de los moriscos españoles. Degollinas, violaciones, saqueos, salvajadas en un universo, el suyo y quizás el nuestro, despiadado. "Todo el mundo tenía asuntos que ajustar en aquella turbulenta frontera mediterránea, encrucijada de razas, lenguas y viejos odios", prosigue el relato. "Como diría mi amigo Élmer Mendoza: 'Son las reglas", señala Arturo Pérez-Reverte para explicar la amargura y las contradicciones de su personaje. "Era una España muy difícil, muy cruel y muy descarnada, pero incluso en ese escenario todo tiene un límite. Alatriste se mueve por códigos, maneja unas reglas básicas a las que se acoge", prosigue el escritor español para definir un personaje que puede ser, sin remordimientos, a la vez un héroe y un asesino a sueldo.

Tras cinco años de ausencia, el viejo Capitán, el narrador Íñigo Balboa (cada vez más curtido, más alejado de aquel muchacho ingenuo que conocimos en las primeras entregas), Quevedo y un buen puñado de personajes regresan con El puente de los Asesinos, que Alfaguara pone en las librerías el próximo jueves, en un año que además coincide con el decimoquinto aniversario de la primera entrega de la serie. La nueva novela, que transcurre en Venecia, es la séptima y están previstas dos más, La venganza de Alquézar y Misión en París, salvo que su autor, o su personaje, rectifiquen y decidan seguir más allá.

Muchas cosas han cambiado -en España, en el mundo, en la literatura e incluso en el pasado- desde aquella última semana de noviembre de 1996, cuando los lectores se toparon por primera vez con la ya mítica frase: "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente". Una de ellas es que Alatriste pasó de ser la idea disparatada de un escritor, en cuyo éxito no confiaban demasiado ni él ni sus editores (aunque un auténtico novelista no escribe para vender libros, escribe porque tiene que hacerlo) a convertirse en una de las series novelescas más importantes de la literatura en castellano. Y su dimensión no se mide por la cantidad de ejemplares vendidos (monumental), sino por la relación que establece con sus lectores.

"Lo mejor de Alatriste es que me permite volver a mi verdadera patria que, como muy bien explicó Fernando Savater, es la infancia recuperada a través de la literatura, de las grandes novelas de peripecias", explica Alexis Grohmann, profesor de la Universidad de Edimburgo, experto en la narrativa de Pérez-Reverte (está a punto de publicar un ensayo sobre su obra). "Alatriste me permite viajar a través de la narración pura a esa 'brumosa tierra natal de nuestra alma', nada menos que a los cimientos de nuestra condición humana. Por eso vuelvo a esa tierra 'con previo fervor y con una misteriosa lealtad', que es como Borges dijo que se leen los libros clásicos", prosigue. Estas palabras, expresadas varias veces con ideas similares por personas muy diferentes a lo largo de la preparación de este texto, demuestran que Alatriste es más que un libro.

Al final del segundo volumen, Limpieza de sangre, en los apéndices que siempre coronan los alatristes, con poemas de época -que a veces incluso hablan de las hazañas del Capitán-, encontramos la aprobación para la impresión del libro, firmada por un tal doctor Alberto Montaner Frutos: "Caballero del hábito de San Eugenio y lector de humanidades en el General Estudio de Zaragoza". "Pues no sólo deleita, sino que también aprovecha, y ambas cosas en sumo grado con lo que no cabe mayor ponderación", se puede leer en este nihil obstat. El Montaner del siglo XXI es un filólogo e historiador aragonés, catedrático de la Universidad de Zaragoza, erudito, experto en el Siglo de Oro y en el Cantar de Mío Cid. Su papel alatristiano es pequeño pero clave: la selección poética que cierra cada volumen (es él quien ha encontrado los sonetos sobre Alatriste) y la edición anotada de la primera entrega, publicada hace dos años. "Son textos muy bien investigados, en los que Pérez-Reverte hila muy fino. Es una recreación muy documentada y minuciosa de la época".

El Capitán, un título que le dieron sus compañeros, no sus superiores, nace en León en torno al año 1582 y muere el 19 de mayo de 1643 en Rocroi, la batalla que significa el final de los Tercios y, a medio plazo, de la dominación española en el norte de Europa. Sirve a tres reyes, Felipe II, Felipe III y Felipe IV, desde que, a los 13 años, se alistase como paje tambor en el Tercio Viejo de Cartagena. "Para un hispanista, las aventuras del Capitán Alatriste son un verdadero manantial de sugerencias e informaciones. En ellas se mezclan la historia, la literatura y la cultura con una crítica a veces muy severa de la gran España imperial", explica el italiano Marco Succio, profesor de literatura española en la Universidad de Génova.

La visión que Arturo Pérez-Reverte construye de aquella época está muy alejada de cualquier sentimiento épico. Las aventuras son importantes, los lances de capa y espada, que surgen de la memoria literaria de Pérez-Reverte en la que ocupan un espacio fundamental los grandes escritores del folletín como Alejandro Dumas. Pero Alatriste no se puede entender sin el relato de la miseria y los horrores de un mundo dominado por reyes ciegos, una nobleza bastarda y una Iglesia cruel y despiadada. Las reflexiones de Quevedo (un personaje fundamental en la serie) al final de Limpieza de sangre, cuando todavía crepitan, en medio del hedor a carne quemada, las hogueras de un auto de fe celebrado en el centro de Madrid, resumen muy bien el lado oscuro del Siglo de Oro. "Aquella España desdichada, dispuesta siempre a olvidar el mal gobierno, la pérdida de una flota de Indias o una derrota en Europa con el jolgorio de un festejo, un Te Deum o unas buenas hogueras, oficiaba una vez más de fiel a sí misma". Un poco antes, el narrador Íñigo de Balboa había afirmado sobre los inquisidores: "Encarnaban demasiado bien los auténticos poderes en aquella corte de funcionarios venales y curas fanáticos, bajo la mirada indiferente del cuarto Austria, que veía condenar a sus súbditos a la hoguera sin mover una ceja".

El relato de la gestación de Alatriste es conocido y tiene que ver precisamente con la Historia. Cuando vio el espacio que dedicaban al Siglo de Oro los libros de bachillerato de su hija Carlota -con la que firma el primer volumen-, decidió crear un personaje que contase un momento crucial de nuestra Historia, sin el que no se puede entender nuestro presente. El autor de La tabla de Flandes y El club Dumas no quería ajustar cuentas con el pasado, simplemente contarlo, y a la vez recrear un tipo de novela de aventuras que parecía ausente de la literatura española. Antonio Méndez, librero de los de siempre y propietario de la librería Méndez, situada en un territorio tan alatristiano como la calle Mayor de Madrid, recuerda que incluso el formato del volumen -más grande- y con las ilustraciones entonces de Carlos Puerta y luego de Joan Mundet, sorprendía a los lectores porque no era nada habitual.

Nadie sospechaba lo que iba a ocurrir: que Alatriste iba a vender millones de ejemplares, llevar a su autor al sillón T de la Real Academia, incluso según algunos expertos influir en su obra narrativa posterior -varios estudiosos consideran que Un día de cólera y El asedio, sus dos últimos libros, nacen de un impulso que surgió con Alatriste- y que iba a devolver el Siglo de Oro a los institutos.

"Alatriste, siendo profesor, es un regalo que quiero darles a mis alumnos de 3º de ESO para ensanchar su imaginación, alimentar su espíritu, proporcionarles conocimiento histórico y humanístico en un momento tan caótico como éste, y más a los 15 años", explica Ricardo Soria, de 31 años, profesor de lengua y literatura. "No quiero ahorrarles nada de eso. A él se acercan primero con fastidio, después con curiosidad, para acabar con entusiasmo y yendo a por otro libro que les proporcione todo lo anterior. Pocas veces uno está tan seguro de acertar".

El profesor Francisco Rico, académico de la lengua y uno de los grandes expertos en la literatura del Siglo de Oro, escribe en el prólogo de la edición anotada: "Nunca se agradecerá bastante a Pérez-Reverte haber hecho entrar a tantos lectores en esa literatura y en esa historia".

"La reconstrucción del Siglo de Oro es espléndida, pero no sólo por la labor de documentación, sino por la manera en que un mundo tan minuciosamente reconstruido se recrea con viveza como parte orgánica de una historia cautivadora", señala el profesor Grohmann, autor de ensayos sobre Javier Marías, Antonio Muñoz Molina y Rosa Montero, y que prepara el volumen Las reglas de juego de Arturo Pérez-Reverte.

La serie Alatriste está compuesta de novelas, no de ensayos, pero detrás de cada libro late una voluntad didáctica, desde la recreación del castellano de la época hasta la elección de los temas. "También quise con Alatriste narrar España de distintas maneras. En Limpieza de sangre explico la Iglesia; en El oro del rey, la economía, en El sol de Breda, la guerra; en Corsarios de Levante, el Mediterráneo", señala Pérez-Reverte. Y no sólo de documentación vive el escritor: el autor utiliza sus propios recuerdos de los años de guerras y trincheras como reportero para reconstruir las batallas del siglo XVII: pueden haber cambiado las armas y los escenarios, pero la violencia y la muerte son las mismas, entonces y ahora.

La otra cara de la moneda, la reivindicación no teórica sino práctica, del gran folletín literario también ha prendido en muchos lectores. En una entrevista que le hizo para El País Semanal en noviembre de 1996, cuando el primer volumen estaba a punto de salir a la calle, Sol Alameda le describía como un escritor "hijo tanto de las guerras como de Alejandro Dumas". "Hay escritores que pierden de vista su condición de lectores y otros no; yo espero formar parte de este grupo por el resto de mi vida", dijo entonces a Sol. "Alatriste es un camino de ida y vuelta", señala Belén Hernández, periodista de 28 años. "Antes había leído a Dumas, pero si era capaz de disfrutar del contexto histórico de una Francia desconocida ¿por qué no también de la España en la que no se ponía el sol? Y luego seguí con el género folletinesco", prosigue. El poeta Luis Alberto de Cuenca, inmenso lector, literato de mil facetas, que acaba de publicar un disco con Loquillo titulado Su nombre era el de todas las mujeres, explica su éxito porque "se inscribe dentro del folletín clásico". "El folletín es inherente a nuestra condición de lectores, a los seres humanos nos gustan los folletines, es algo que ha ocurrido en todas las épocas", señala.

En el éxito de la serie hay una clave que tiene que ver con algo que supera la Historia recuperada y los relatos de aventuras. Es algo que ocurre a veces y que permanece en la memoria más allá de las páginas impresas (o digitalizadas, porque Alatriste fue pionera en su distribución en la Red): la creación de un gran personaje. Parece una tautología pero no lo es. Sin ese soldado cansado de batallas, medio arruinado, que se busca la vida entre las tabernas del viejo Madrid, ese tipo que lleva demasiado tiempo guerreando, que un día decidió dejar de matar moriscos, sin ese individuo capaz de torturar, de vender su acero para venganzas ajenas, pero también fiel a sus códigos, a sus reglas de vida, leal, incapaz de matar a un enemigo herido en el camastro de una mugrienta pensión de Lavapiés, un compañero al que a uno le gustaría tener cubriéndole las espaldas entre el barro de las trincheras, sin Diego Alatriste y Tenorio la serie no sería lo que es. "La solidez del personaje es clave en el éxito", explica José Belmonte, profesor de la Universidad de Murcia y coordinador junto a J. M. López de Abiada del volumen colectivo Alatriste. La sombra del héroe (Alfaguara, 2009), que refleja un congreso celebrado en Murcia en 2007. "De la novela española contemporánea han surgido pocos personajes realmente grandes y Alatriste es una creación muy sólida. Ni bueno, ni malo, pero que siempre sigue un código de honor. Te convence y te identificas con él". "Es un personaje que enlaza con las grandes creaciones literarias", asegura López de Abiada.

Los diferentes volúmenes ofrecen muchas frases que describen al personaje. "La inminencia del peligro le daba siempre una limpia lucidez, una economía práctica de gestos y palabras". "Desde siempre, ser lúcido y español aparejó gran amargura y poca esperanza". Pero quizás ésta sea especialmente significativa: "Fuimos hombres de nuestro siglo: no escogimos nacer y vivir en aquella España, a menudo miserable y a veces magnífica, que nos tocó en suerte; pero fue la nuestra. Y ésa es la infeliz patria -o como diablos la llamen ahora- que, me guste o no, llevo en la piel, en los ojos cansados y en la memoria". El primer libro llevaba la siguiente dedicatoria: "Por la vida, los libros y la memoria". Eso es en el fondo Alatriste: vida, libros y memorias. Y un viejo capitán cansado de batallas, que tal vez -los misterios de la literatura son así- nos dé una sorpresa y acabe sobreviviendo a Rocroi.

El Pais.

La extraña dieta de Steve Jobs

Siempre que se muere algún personaje a quien admiro me pregunto cómo comería. No es morbo, sino más bien mitomanía: los hábitos alimentarios dicen mucho sobre las personas, y uno siempre quiere saber más sobre sus ídolos. La biografía autorizada de Steve Jobs que acaba de publicar el escritor Walter Isaacson satisface con creces mi curiosidad, e incluso la desborda con una catarata de detalles a cual más extravagante.

Que el creador de Apple era vegetariano era vox populi: ya en 2008 un artículo en la revista Forbes le describía como un adicto a "las verduras verde oscuro como los espárragos y el brécol". Lo que no se sabía es que la piel se le llegaba a poner un poco naranja de tanto comer zanahorias, tal como cuenta un amigo suyo en el libro. Desde muy joven, Jobs se sometió a toda clase de purgas, ayunos y dietas extremas, algunas consistentes en comer sólo uno o dos alimentos durante semanas. Las zanahorias aliñadas con limón, y poco sorprendentemente las manzanas, protagonizaban estas temporaditas de mononutrición con las que el estadounidense se castigaba el cuerpo. En 1977, segundo año de vida de Apple, no comió más que fruta.

La biografía cuenta que la lectura de 'Diet for a small planet', todo un hit en los setenta en EEUU, llevó a Jobs a abrazar el vegetarianismo. Isaacson afirma que la influencia del libro también tuvo algo que ver en sus dietas salvajes, de cuya eficacia trataba de convencer a los que le rodeaban. Jobs no perdía ocasión de evangelizar sobre las virtudes del veganismo y de las purgas, imagino que para horror de sus compañeros de mesa. Incluso defendía que cuando estaba a dieta de fruta no necesitaba usar desodorante. Para él el ayuno era purificador, y la digestión, un fastidio en el que desperdiciaba energía.

Después de que le transplantaran el hígado, decidió tomar sólo batidos de fruta. Pedía siete u ocho diferentes, los ponía en fila y los iba probando tras hundir en ellos la punta de una cuchara. Ninguno le gustaba, hasta que su médico le pidió que dejara de pensar en ellos como "comida" y los viera más como "medicina". Lejos de alejarse de las dietas, Jobs continuó con los ayunos cuando su enfermedad se agravó, desoyendo los consejos de los médicos. "Su mujer se enfurecía cuando llegaba a la mesa y se quedaba mirando en silencio su ordenador. 'Quería obligarle a comer', decía ella. 'El ambiente era increíblemente tenso en casa".

Isaacsons describe a Jobs como un ser muy exigente con lo que comía, y también muy tiquismiquis. Su hija Lisa relata cómo le vió escupir una cucharada de sopa al enterarse de que llevaba mantequilla. Según ella, sus obsesiones con la comida estaban relacionadas con su carácter ascético, con la idea de que se podía llegar a la iluminación a través de la abstinencia estomacal. ¿Influencia del hippismo y las filosofías orientales de su juventud? ¿Genialidad de un ser diferente al resto? ¿O trastorno alimentario de libro? Sea cual sea la respuesta, la excéntrica dieta de Jobs encaja a la perfección con su leyenda.

El País.

martes, 25 de octubre de 2011

Un grupo de correctores subsanará el jueves desde la Puerta del Sol los errores de los principales periódicos

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Un grupo de correctores subsanará este jueves miércoles desde la Puerta del Sol los errores de los principales periódicos nacionales, una acción que repetirán en el Passeig de Gràcia de Barcelona, como ha informado la Unión de Correctores.

Esta iniciativa está enmarcada dentro de las actividades para celebrar el día de la corrección, con el que se quiere reconocer la labor de esta figura profesional. Cacería de erratas, corrección en vivo de la prensa diaria y la presentación de los vídeos '¿Qué es un corrector?' son otras de las propuestas.

La mañana del día jueves estará dedicada a la lectura y corrección en vivo de la prensa diaria. En directo, a las 10 horas desde la Puerta del Sol de Madrid y del Passeig de Gràcia en Barcelona corregirán los principales periódicos nacionales para resaltar el "descuido del idioma".

"¿Cuántas veces hemos leído o escuchado que hace un frío glaciar, que estamos a nivel de o que se celebra la decimoprimera edición de algo? Demostraremos que el trabajo de los correctores ayudan a que los medios de comunicación no sean un mal ejemplo de nuestro idioma", han explicado. Al final del acto leerán el comunicado final del Primer Congreso Internacional de Correctores celebrado en Buenos Aires el pasado mes de septiembre.

Tras la lectura darán paso a la cacería de erratas. Recorrerán las calles en busca de los errores lingüísticos que rodean a la ciudadanía. Este año se podrán compartir las fotos en su página de Facebook (facebook/uniondecorrectores) o en Twitter (@unico_es) con el hashtag #tomaerrata.

Ese mismo día está previsto el encuentro de correctores profesionales en la Casa del Libro de Gran Vía, donde se pondrán en común las conclusiones del congreso de Buenos Aires y se presentará el vídeos '¿Qué es un corrector?'.

Tras esta charla se tendrá la oportunidad de charlar con Manuel Seco, que presentará las nuevas ediciones de su 'Diccionario de dudas' y 'Diccionario de uso del español'.

Un libro sobre Jobs podría ser el más vendido por Amazon en 2011

(Reuters) - La nueva biografía del fallecido jefe de Apple Steve Jobs posiblemente será el libro más vendido de Amazon.com en 2011, dijo el lunes una portavoz del minorista de Internet.

"Steve Jobs", escrito por Walter Isaacson, salió a la venta el lunes, aunque la versión digital fue presentada antes de lo esperado en la noche del domingo en la tienda en línea iBooks de Apple y en la tienda de libros digitales para Kindle de Amazon.

La biografía es el libro de mayor venta en Amazon.com y también está en el primer lugar de adquisiciones de libros digitales para el Kindle.

"Por la tendencia que tienen las cosas, sería muy probable que se convierta en nuestro libro de mayores ventas este año", dijo la portavoz de Amazon Brittany Turner en un comunicado.

Turner no dijo cómo se comparan las ventas de libros digitales con las de libros físicos, pero James McQuivey, analista de Forrester Research, dijo que de media ,un 50 por ciento de las ventas de los grandes éxitos son versiones digitales y, en algunos casos, esa cifra puede llegar hasta un 70 por ciento.

"Es muy probable que en los próximos seis meses este libro supere a la versión física", afirmó McQuivey.

Simon & Schuster, una filial de CBS y la editorial del libro, rehusó dar detalles de las proyecciones de ventas.

AÑOS DE PREPARACION

Jobs habló con Isaacson en el verano de 2004 y le pidió al ex redactor jefe de la revista Time que estudiara escribir su biografía.

En un inicio, Isaacson rechazó la oferta debido a que Jobs aún estaba en el apogeo de su carrera, pero la reconsideró después de que se diera cuenta de que se produjo cuando Jobs iba a ser operado de una inusual forma de cáncer de páncreas.

Isaacson tardó dos años en escribir el libro, para el que realizó más de 40 entrevistas exclusivas con el empresario, incluida una hecha una semana antes de su muerte el 5 de octubre.

Simon & Schuster originalmente había programado el lanzamiento de la biografía - titulada inicialmente "iSteve: The Book of Jobs" - para comienzos de 2012. Posteriormente adelantó la fecha, primero al 21 de noviembre y, finalmente, al 24 de octubre.

Eso es inusualmente rápido para un sector en el que normalmente las editoriales tardan al menos un año en sacar un libro al mercado. Sin embargo, existen algunos precedentes. La publicación de las memorias del fallecido senador Edward Kennedy, "True Compass", por ejemplo, también fue adelantada y salió a la venta pocas semanas después de su muerte en 2009.

"Normalmente se necesita de un año para preparar el mercado para una publicación", dijo Robert Gottlieb, un agente literario que es presidente de Trident Media Group.

"Lo especial sobre el libro (de Jobs) es que no se trata de un libro que necesite de una preparación de un año para una campaña de difusión, debido a que el tema se vende solo", agregó.

lunes, 24 de octubre de 2011

Google Books coloca en una estantería webGL todos sus títulos

MADRID, 23 (Portaltic/EP)

Google ha decidido poner orden a todos los libros disponibles para los usuarios en Google Books. Como si de una estantería física se tratara, Google ha colocado todos los libros disponibles en su tienda virtual desarrollada mediante webGL, por lo que no es apta para todos los navegadores. De esta manera, los usuarios podrán ver de forma más dinámica y en un solo golpe de vista todos los libros disponibles ordenados por categorías.

Se trata de una iniciativa llevada a cabo por los desarrolladores de Google Chrome Experiments, una web donde el equipo de Google muestran funciones de los productos de Google de forma creativa. Este nuevo experimento hace más fácil la búsqueda en la librería digital de Google. Con 'WebGL Bookcase', los usuarios de Google Books podrán elegir su libro como si estuvieran delante de la estantería de su librería favorita.

El funcionamiento de este experimento es muy sencillo. En primer lugar, el usuario podrá clasificar su búsqueda según categorías (Más vendidos, Biografías y memorias, Libros gratis, Viajes, Cocina, etc.). Una vez elegida esa categoría, 'WebGL Bookcase' carga todos los libros disponibles en Google Books, clasificados por la temática elegida, en una infinita estantería donde aparece la portada de los libros.

Al hacer clic en uno de ellos, el libro se abre y muestra una pequeña sinopsis sobre el mismo junto con un enlace para comprar el libro en Google Books. En la página de la izquierda también aparece un código QR para que los usuarios puedan comprar el ejemplar a través de sus dispositivos móviles. En el caso de querer elegir otro libro, basta con cerrarlo y volver a hacer clic en cualquiera de los que están disponibles en la estantería.

Enlaces relacionados:

- Google Chrome Experiments (http://www.chromeexperiments.com/detail/webgl-bookcase/?f=).

- Vídeo de 'WebGL Bookcase (http://www.youtube.com/watch?v=6GqhJDPi-Ug&feature=player_embedded).

sábado, 22 de octubre de 2011

Ana Cristina Herreros asegura que la muerte ha sido la gran manipulada de las religiones

Sevilla, 22 oct (EFE).- La filóloga Ana Cristina Herreros, especialista en cuentos populares y en el romancero, autora de "Cuentos populares de la Madre Muerte" (Siruela), ha dicho a Efe que "la muerte es la gran manipulada por las religiones, porque la muerte da miedo y los miedos son muy rentables".

Como prueba de la rentabilidad de los miedos, Herreros ha puesto el que ahora suscita la crisis, si bien ha asegurado que "el discurso del poder siempre ha ido por un lado y el de la gente por otro", de ahí, ha considerado, que la idea de una muerte acogedora --de ahí el título de su último libro-- ha pervivido en las tradiciones orales de todo el mundo, pese al discurso religioso.

"Cuentos populares de la Madre Muerte" es una selección de 44 cuentos en los que prevalece una idea de la muerte que carece de connotaciones negativas, extraídos de las tradiciones española, japonesa, cubana, árabe, china, india e incluso bosquimana e inuit.

Herreros, que esta semana participa en Sevilla en la cuarta edición del Festival Intercultural de Narración Oral y ha contado cuentos a estudiantes de secundaria en un instituto sevillano, ha recogido cuentos de repertorios folcloristas o de los que ella misma ha oído contar en Marruecos, Portugal o Cuba.

Si la antología es de 44 cuentos, ha explicado su autora, es porque "el cuatro es el número de la muerte en la Cábala, y en chino la muerte es el número 44".

La imagen de la muerte empieza a empeorar, según Herreros, con el paso de la cultura rural y agraria a la urbana: "El asfalto nada nos enseña de la vida porque en él nada germina, en él nada se entierra", advierte en el prólogo del libro.

Mientras el vínculo con la tierra pervive, ha señalado, se mantiene la consciencia de que "nos alimentamos de cosas muertas; la vida se alimenta de la muerte; las plantas que nos comemos, mientras están vivas, también se alimentan de cosas muertas".

Del alejamiento de la muerte son responsables, según Herreros, los modernos tanatorios que "escamotean la imagen del muerto", mientras que "la tradición preciosa del Día de los Difuntos, que servía para recordarlos, se ha sustituido por esa moda espantosa y totalmente importada del Halloween".

"Ahora también se escamotea el duelo y el dolor", ha añadido Herreros, quien sobre sus propias costumbres ha asegurado: "En casa le tengo un altarcito a mi madre, que era gallega y se pasó la vida eligiendo ataúd, y cuando vamos de viaje siempre le traemos algún recuerdo y se lo ponemos, porque no queremos olvidarnos de ella."

Este es el tercer libro de Herreros, tras "Libro de monstruos españoles" y "Geografía mágica", referido a la Península ibérica y en el que constató que Andalucía es una de las regiones más ricas en leyendas, muchas de ellas vinculadas a la expulsión de los musulmanes y al mundo árabe.

"En Andalucía hay menos monstruos que en otras regiones, tal vez porque hay menos oscuridad, pero muchas más leyendas", ha asegurado Herreros, quien no ha dudado en señalar a "la mujer-lobo leonesa" al ser preguntada por su monstruo español favorito.

"A la mujer-lobo leonesa la echan de casa y se va con una manada de lobos, pero las noches de luna llena, en vez de aullar, se va a una casa en ruinas, siente nostalgia de su vida anterior y se baña y se peina; a ella se la responsabiliza de la desaparición de hombres en edad de casarse y de hombres malcasados", ha explicado.

Herreros ha lamentado, aunque con cierto humor, que los monstruos de la tradición española hayan sido sustituidos "por los de la factoría Disney, que son bajos en calorías" y dejan "en peligro de extinción" a otros tradicionales como los cántabros Ojáncano y Ojáncana.

Ojáncano y Ojáncana están emparentados con el Cíclope por tener un solo ojo, si bien estos comen niños y la Ojáncana "cuyas tetas le llegan a las rodillas, para perseguir a los niños corriendo, se las echa sobre los hombros".

viernes, 21 de octubre de 2011

Rothfuss es el autor más leído en España

El temor de un hombre sabio', de Patrick Rothfuss, fue el libro más vendido esta semana en España, mientras que el poeta sueco Tomas Tranströmer, flamante ganador del Premio Nobel, logró colarse entre los autores más vendidos en Venezuela con su libro 'Poemas selectos' y el prestigioso escritor japonés Haruki Murakami conquista cada vez a más lectores.

A continuación, la lista de los libros más vendidos esta semana en España, varios países latinoamericanos, Estados Unidos, y Francia:

ESPAÑA:

1 - 'El temor de un hombre sabio', de Patrick Rothfuss

2 - 'Libertad', de Jonathan Franzen

3 - 'Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven', de Albert Espinosa

4 - '1Q84 Libro 3', de Haruki Murakami

5 - 'Deshielo a mediodía', de Tomas Transtromer

(Fuente: Casa del Libro)

ARGENTINA:

1 - 'Caballo de fuego 2', de Florencia Bonelli

2 - 'Papeles en el viento', de Eduardo Sacheri

3 - 'El cuaderno de Maya', de Isabel Allende

4 - 'Pasión y traición', de Florencia Canale

5 - 'Aleph', de Paulo Coelho

(Fuente: Librería Boutique, del Libro, Clásica y Moderna, Cúspide, Distal, Santa Fe, El Ateneo y Yenny)

BRASIL:

1 - 'Marina', de Carlos Ruiz Zafón

2 - 'Cronicas de gelo e fogo - A guerra dos tronos', de George R.R. Martin

3 - 'O retorno do jovem principe', de A. G. Roemmers

4 - 'Cronicas de gelo e fogo - A tormenda de espadas', de George R.R. Martin

5 - 'Feliz por nada', de Martha Medeiros

(Fuente: Livrariacultura)

CHILE:

1 - 'Diez mujeres', Marcela Serrano

2 - 'El cuaderno Maya', Isabel Allende

3 - 'En el país de la nube blanca', Sarah Lark

4 - 'La semana en que se juntan los siglos', anónimo

5 - 'El escritor de epitafios', Hernán Rivera

(Fuente: encuesta en principales librerias de Santiago)

COLOMBIA:

1- 'El libro de los susurros' ('Cartea soaptelor'), de Varujan Vosganian

2- 'Del otro lado', de Alfredo Molano

3- 'Betibú', de Claudia Piñeiro

4- 'Petersburgo', de Andrei Bely

5- 'Los filósofos oscuros' ('The dark philosophers'), de Gwyn Thomas

(Fuente: Librería Lerner)

MÉXICO:

1 - 'IQ84', de Haruki Murakami

2 - 'Ángel caído', de Arturo Anaya

3 - 'El país de uno', de Denise Dresser

4 - 'Arrebatos carnales III', Francisco Martín Moreno

5 - 'La próxima gran caída de la economía mundial', Jorge Suárez Vélez

(Cadena: Ghandi)

PERÚ:

1 - 'El camino de Steve Jobs', de Jay Elliot

2 - 'Diario de Greg 1', de Jeff Kinney

3 - 'Compradicción', de Martin Lindstrom

4 - 'Aleph', de Paulo Coelho

5 - 'Las malas intenciones', de Rosario García Montero

(Fuente: Librería Crisol)

VENEZUELA

1 - 'Viernes a la sombra', de Elisa Arraiz Lucca

2 - 'Mi cocina ligera', de Armando Scannone

3 - 'Poemas selectos', de Tomas Tranströmer

4 - 'Las aventuras de doña despiste', de Diego Rodríguez

5 - 'Agosto interminable', de Gabriela Rosas

(Fuente: Librería Alejandría)

EEUU:

1 - 'The help', de Lee Child

2 - 'The shock wave', de John Sandford

3 - 'The affair', de Lee Child

4 - 'The Mill River recluse', de Darcie Chan

5 - 'Can you keep a secret', de Sophie Kinsella.

(Fuente: NY Times, libros impresos y electrónicos combinados)

FRANCIA:

1 - 'Cet instant-la' de Douglas Kennedy

2 - 'La delicatesse', de David Foenkinos

3 - 'Le chemins de L'esperance', de Stephane Hessel

4 - 'Sans un adieu', de Harlan Coben

5 - 'Dans les forets de Siberie', de Sylvain Tesson

(Fuente: Edistat)

"Los libros también leen a los lectores"

Es una de las figuras en ascenso de la literatura portuguesa. Y Libro lo confirma, Una obra que aspira a convertirse en la novela de referencia de la emigración rural de su país con una estructura interna realista, descriptiva y metaliteraria

José Luís Peixoto nació en una brecha de la historia portuguesa. En 1974, después de la Revolución de los Claveles que puso fin a la dictadura de forma pacífica. En su último libro, una novela que se titula precisamente Libro (El Aleph), escribe sobre lo que ocurrió en su país antes de que él naciera. "Es arriesgado", explica, "porque las personas que vivieron aquello todavía viven, y todavía tienen mucha capacidad de contar su propia historia. A la gente de mi generación siempre nos recuerdan las cosas que no vivimos, la dictadura, la guerra colonial, la emigración. Es una generación definida por algo que no vivió, porque nacimos en el momento en que cambió la historia del país".

Hay dos temas que preocupan, y mucho, a Peixoto: el mundo rural portugués y la emigración, que son los dos ejes en torno a los que se desarrolla la novela. "El mundo rural tiene múltiples aspectos en contraste. Uno puede encontrar la ternura más conmovedora, la sencillez, la bondad (una palabra que hoy en día no se utiliza mucho), pero también se encuentra lo contrario de eso, lo despiadado, acciones muy crudas, muy violentas. Me gustó poder crear algo que tuviese los dos lados, con personajes que no fuesen ni buenos ni malos, sino que, simplemente, tienen sus razones para obrar como obran". Los padres de Peixoto fueron emigrantes en París, en una época en que había en la capital francesa un millón y medio de portugueses buscándose el sustento (lo que suponía un 15% de la población del país). Pero el autor nació cuando regresaron y vivió en un pequeño pueblo del Alentejo hasta los 18 años. "El tiempo en el campo tiene una importancia enorme, se marca de formas múltiples: tienes contacto con los nacimientos, las muertes, con el crecimiento, con lo mejor y con lo peor. No debemos apartarnos demasiado de la naturaleza, somos seres naturales".

La primera parte de la novela trata, con un lenguaje no falto de lirismo, de las peripecias (lo conmovedor y lo crudo) de unos personajes que, en los años sesenta, viven en un pueblo portugués y se ven obligados a emigrar. "Los portugueses que emigraron hacia Francia lo hicieron en condiciones muy difíciles, pasando ilegalmente, siendo perseguidos en Portugal por la policía portuguesa, en España por la Guardia Civil, y llegando a Francia en una situación que muchas veces era peor que lo que dejaban. Vivían once meses de muchas privaciones en Francia para luego tener un mes de opulencia en Portugal. La crudeza de la novela tiene que ver con la crudeza de la realidad que trata de retratar. Escribí, además, sobre esta emigración específica pero tuve en cuenta todas las migraciones, todas las cuestiones actuales en este aspecto". Durante unos años, Portugal pasó de ser emisor de emigrantes a receptor de inmigrantes, "aunque ahora vuelve a ser un país de emigrantes, en unas condiciones muy distintas, con un nivel cultural distinto. Durante diez años recibimos inmigrantes del este de Europa, de las antiguas colonias, de Brasil, etcétera. En muchos aspectos la experiencia de la emigración no fue suficientemente asimilada hasta el punto de tener presente la perspectiva de los otros, y no se les trató todo lo bien que se debería. La literatura tiene la oportunidad de darte la perspectiva de los otros. Por eso creo en la necesidad de esta novela. Somos nuestra historia y hay que aceptarla para comprender lo que somos hoy".

En la segunda parte (que ocupa las últimas 50 páginas), la novela da un giro radical y se adentra abruptamente en lo metaliterario, lo experimental. El narrador se dirige al lector, se reflexiona sobre lo anterior, el estilo se torna más actual. Lo cierto es que ese tránsito tiene algo de shock, y si alguien no llega a la página 200, donde empieza esta parte, se llevará una impresión muy diferente de la obra. "La novela no sería la misma sin esa segunda parte, es un cambio total en la manera de ver lo que ocurrió antes. Sólo podría ser escrita hoy en día: trata de jugar con la literatura, con la narrativa, de una forma eficaz, que tenga algún sentido, desmontándola al servicio de algo más grande. Hay un momento en el que el libro se torna un personaje más, un ser. En muchos momentos me parece que el libro va a leer también al lector, porque eso también ocurre. Sería interesante pensar qué opinión tienen los libros de nosotros", bromea. "Para mí también fue un shock empezar a escribir esta parte, un desafío. De todas formas, no me gustaría escribir una novela en la que estuviera completamente cómodo: las librerías, las bibliotecas, están llenas de libros, cuando nosotros nacimos ya existían miles de libros, mientras hablamos se publican libros. Cuando publicas un libro estás diciendo: 'Aquí hay algo en lo que me parece que vale la pena que inviertan unas horas de su vida".

El País