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Pruebas

miércoles, 30 de abril de 2014

E. M. Cioran. Itinerarios de una vida

«He observado en muchas personas informadas que me conocían que se equivocaron al hacerme un diagnóstico. Lo cierto es que lo he hecho todo para provocar juicios falsos, ingeniosos y, ciertamente, seductores, pero falsos.» E. M. Cioran
En la primera parte de este libro abundantemente ilustrado, «Itinerarios de una vida: E. M. Cioran», Gabriel Liiceanu lleva a cabo un exhaustivo recorrido por la vida y la obra de Cioran, para situar a este original pensador en el contexto de su época. En la segunda parte, «El apocalipsis según Cioran», a través de la última entrevista filmada a Cioran, el lector conocerá de primera mano la arrolladora personalidad de este pensador rumano. Simone Boué, su inseparable compañera, también aporta algunas anécdotas sobre su relación con él.
«Cioran es un escritor literalmente insustituible: cuando uno se aficiona a su tono, no consiente reemplazarlo por ningún paliativo. [...] No se le puede encasillar en ningún movimiento literario o filosófico, en ninguna escuela ni en ninguna moda. Es imposible imaginarle hablando de la «deconstrucción», el "neobarroco", la "posmodernidad" o el "retorno del sujeto". Sólo le preocupaban los temas que podemos compartir con Montaigne o con Buda. ¿Por qué escribía? Quizá por ansia de componer "un libro ligero e irrespirable, que llegase al límite de todo y no se dirigiera a nadie". Insistió una y otra vez en las mismas cuestiones, hurgando de mil maneras en la estremecedora fragilidad de lo que somos y en el inabarcable delirio de lo que apetecemos, rezongando irónicamente contra su propio empeño pero sin cansarse nunca de él ni aburrirnos con él.»
Fernando Savater, El País, 21 de junio de 1995
«Ese maldito Răşinari, ese espléndido Răşinari»  
Emil Cioran, segundo hijo de Emilian Cioran y de Elvira (Comaniciu) Cioran, nace el 8 de abril de 1911 en Răşinari, aldea de pastores de ovejas y leñadores sita en Transilvania, «la región de más allá de los bosques», que para un occidental evoca por lo general la legendaria tierra de Drácula. Su padre es el cura ortodoxo del pueblo y su abuelo paterno, Şerban Cioran, desempeñó la función de ecónomo en dicho lugar. Su abuelo materno, Gheorghe Comaniciu, era originario de Veneţia de Jos, localidad de la provincia de Făgăraş, y durante el imperio austrohúngaro ejerció de notario y recibió el título de barón.
     «Ese maldito, ese espléndido Răşinari», como lo llama Cioran, cuya imagen lo persiguió sin cesar como un lugar que libera y luego atrae hacia sí de tal modo que marca indeleblemente toda una vida, es una de las poblaciones rumanas más antiguas de Transilvania. Un documento de 1488 y posteriores testimonios de origen sajón retrotraen los orígenes del pueblo hasta «Atila, rey de los hunos» y, en todo caso, hasta mucho antes de la llegada de los sajones a Transilvania y de la fundación, en la segunda mitad del siglo xiii, del «burgo de Hermann», Hermannstadt (o Sibiu para los rumanos). Hasta fines del siglo xiv, esa aldea fronteriza situada a diez kilómetros de Sibiu cambió muchas veces de jurisdicción, de los reyes de Hungría a los voivodas rumanos, para después, durante siglos, permanecer bajo dominio húngaro hasta que, en 1918, en el tratado de Trianon, Transilvania se segrega del imperio austrohúngaro y se une a Moldavia y Muntenia para dar origen al reino de la Gran Rumanía.

     ¿Qué sutil metabolismo fue necesario para que esta saga, salpicada de episodios con frecuencia trágicos, perdiese sus rasgos localistas y participase en la genealogía abstracta de un suspiro inmemorial? «Esa muchedumbre de antepasados que se lamenta en mi sangre...» Cioran siempre estuvo convencido de que en su familia se había acumulado un inagotable capital de tristeza, inquietud y nenoroc [mala suerte].  

martes, 29 de abril de 2014

“A los autores jóvenes no les va el realismo... pero ven ‘Los Soprano”

No todas las novelas han de ser autorreferenciales y metaliterarias como parece ahora; en EE UU no se ha roto nunca la línea realista: ahí estáPhilip Roth, que me gusta mucho; desdeñamos el realismo español y apreciamos el de fuera, olvidándonos de Galdós. Yo quería tirar atrás, vincularme a una novela con estructura, desarrollo y personajes clásicos de la gran tradición realista”. Acude valiente Ignacio Martínez de Pisón(Zaragoza, 1960) a esos referentes para enmarcar La buena reputación(Seix Barral), su nueva novela, tres años después de El día de mañana,por la que obtuvo el premio de la Crítica y el Ciudad de Barcelona.
Es un novelón en todos los sentidos: 650 páginas de una familia de judíos sefardíes instalados en Melilla desde 1950 hasta el final del protectorado español de Marruecos en los setenta. La buena reputación son tres generaciones, vistas por cinco de sus miembros.“Se trata de contar con la historia de un hombre, la de todos los hombres y con la de una familia, la de todas las familias”, prosigue consciente de que empieza a construir con sus libros un friso muy concreto de España. “No son los Episodios nacionales pero sí quiero contar una época; quizá construir la gran novela de la Transición española, un pequeño mundo desde diferentes prismas. Quizá mis novelas empiezan a dialogar entre sí; me gustaría hacer, con distintos personajes, la gran comedia humana de ese tiempo”.
La buena reputación es su primer libro en tres años
Una ambición así igual reclama ese realismo que, admite, “no tiene ni pizca de prestigio entre los escritores jóvenes; no les va el realismo... y me sorprende, porque ven Mad men o Los Soprano, series realistas que hablan de una cultura popular como Balzac o Dickens lo hacían del XIX; si todas tus novelas pasan por ti pierdes todo lo demás; la mía es una novela del nosotros; indagar en los demás también es hacerlo en ti; si solo te interesa lo tuyo no debes escribir sino ir al psicólogo”.
A ese marco le añade el autor de Carreteras secundarias el papel de los sefardíes del Norte de África, que, a tenor de la narración, ayudaron a Franco en el alzamiento a pasar tropas sublevadas a la península. “Había una gran banca judía en esa zona con gran influencia internacional y Franco, de cuando estuvo ahí, tenía amigos judíos poderosos que, con ese no querer queriendo, financiaron ese transporte. Franco fue muy ambiguo: tenía ese punto de que los sefardíes formaban parte de la Hispanidad pero mantuvo la retórica antisemita hasta el último día, aunque permitió, sin reconocer a Israel, que los servicios secretos israelíes sacaran a 25.000 judíos del norte de África cuando acabó el protectorado”.
Por la técnica del narrador omnisciente del XIX, que sobrevuela cada personaje, el lector verá cómo todos regresan, en sus peores momentos, a sus raíces, y experimentan la necesidad de atarse a una identidad, un lugar o una comunidad religiosa. “Ese retorno va ligado a la incertidumbre. Muchos de mis personajes buscan un victimismo que les absuelva”. Ese planteamiento parece vigente con las relaciones Cataluña-España. “Me preocupa el brote nacionalista e igual eso ha impregnado la novela; siento incertidumbre con el proceso, pero si Cataluña se independiza, me iré; no quiero ser extranjero en mi tierra”, asegura quien vive en Barcelona desde 1982.
Otra figura inseparable de su obra es la familia. “Mis personajes son felices de pequeños, quizá porque yo fui un niño feliz; es lo único autobiográfico que se me escapó. Los conflictos arrancan en la adolescencia; una familia es eso: empieza a fallar un engranaje pequeño que provoca una avería en otras piezas y…”. La buena reputación destila madurez literaria. “Llevo ya 30 años publicando y creo haber logrado cierto oficio, puedo contar bien cualquier historia pero desde hace tiempo he acotado un territorio”. ¿Y limita con? “España, años 60/70 y familias de clase media que suelen haber perdido un miembro… Me gusta retratar esa clase media; Galdós fue el último escritor de esa clase social; yo, a diferencia de él, tiendo a exculparles”. Y no le da miedo esa acotación: "Me gustan los novelistas que se repiten a sí mismos, que se reconozca a un autor”.
Finalmente comenta la leyenda judía de los Tzadikim Nistarim, los 36 hombres justos que salvarán al mundo. “Para tiempos aciagos es un mito bellísimo; que un grupo secreto y reducido de personas tenga esa misión; esa idea de responsabilidad sin recompensa es bonita: Salvar el mundo, algo muy decente, ¿no?” ¿Se encontrarían hoy en Cataluña o en España? “Siempre hay 36”. Quizá entre ellos, un escritor.
El Pais

lunes, 28 de abril de 2014

Ezra Pound, una poesía en familia

Una niña de trenzas. Un abuelo acaricia un gato. Otro niño busca entrar en el juego de miradas entra la nieta y el abuelo. Ella tiene ocho años. Es 1958. Él acaba de salir del infierno. Ella ha nacido y crecido con el ruido de su ausencia. Lo espera.
“Él caminaba delante, como dando / pasos de danza. / Las montañas cerraban el horizonte, / sentía cómo mi corazón se había detenido”.
Sentada en la orilla de la sombra de su pasado, Patrizia de Rachewiltz busca y encuentra su propia luz al seguir los pasos de aquel abuelo llamado Ezra Pound (1885-1972). No solo en los versos de uno de los más grandes poetas del siglo XX, sino también en algunas de sus mismas rutas líricas que van y vienen de lo clásico para despejar el presente. Habla con su propio mundo nutrido y rodeado de poesía y arte, por parte de padres (ella poetisa y traductora, él egiptólogo) y abuelos (él clásico poeta, ella virtuosa del violín y musicóloga).
Desde esa orilla de la sombra y de la oscuridad de sus vivencias, Patrizia de Rachewiltz (Merano, 1950) recrea su vida en Mi Taishan (Linteo).Ahora vive en Hertogenbosch (Holanda) y a través del correo electrónico recuerda las raíces de este álbum lírico de su familia y amigos. Testimonio, autobiografía, memoria, meditaciones y ensueños. Va en busca del paraíso; tan anhelado, pero…
“Tú, la calma en el corazón / el escalofrío y el triunfo, / yo, la solitaria en el camino. / Tú te bañas en la claridad de la luna, / no necesitas un paraíso, / mientras que yo temo saberlo”.
En su poesía se cruzan, según Viorica Patea, cotraductora con el poeta Antonio Colinas y autora de la introducción del libro, la estética imagista (corriente vanguardista creada por Pound en 1912 “que revolucionó el lenguaje poético al cultivar una poesía concisa, sucinta, elíptica, basada en imágenes que querían eliminar los elementos superfluos y decorativos de la poética y la retórica”) con la corriente confesional de la posguerra, “pasando por el filtro de los poetas de la Imagen profunda que intentaban niveles más hondos del inconsciente”.
Afloran en sus versos los complejos lazos familiares y el anhelo por alcanzar el amor ideal. Creció en un ambiente donde la literatura y el arte desempeñaban un papel crucial: “En nuestra casa existía el culto a la obra de mi abuelo, y todos, mis padres, mi hermano y yo, recitábamos sus Cantos de memoria”. En su familia “la poesía era un modo de vida”, como creación y traducción. Madre e hija han traducido a distintas lenguas: inglés, italiano, holandés.
Mi Taishan es el nombre, recuerda Patea, de una de las cinco montañas sagradas de China, relacionadas con la muerte y el renacimiento, “metáfora del monte que subimos en la vida”. Y en la poetisa nace de dos vertientes más: Life Studies, el libro de Robert Lowell que cambia la tradición literaria de la posguerra, y los míticos Cantos de Pound, referidos a la montaña. Ella establece un diálogo con su abuelo y su poesía como sucede en El verano de las rosas blancas, que hace referencia al Canto CVI:
“Debajo de una gran hoja verde, con todos / los años por delante, me arrastré en tu mundo / de orugas, entre altares dispersos / de musgos y de tierra”.
Pound es un viento fuerte que lo toca todo, que lo movió casi todo. Su nieta reconoce que “hay luces y sombras en su vida y en muchos aspectos estaba muy equivocado”. Resuena el polémico apoyo de este a Mussolini y su claro antisemitismo que al final lo llevaron a una condena por traición, casi a muerte. Terminó en el psiquiátrico de St. Elizabeth, de 1946 a 1958, en condiciones inhumanas, que ella evoca:
"Ignoraba incluso que un gigante / sabe qué es el miedo y sufre si ha sido encerrado en una / jaula / como una bestia".
Detrás de sus versos muchas voces, ecos, y querencias en diferentes momentos de su vida. Omar Kayán, Miguel Hernández, García Lorca, Ana Ajmatóva, Emily Dickinson, Sylvia Plath, Linda Gregg, su madre, "la poesía de mujeres fuertes que reflejan el dolor de la existencia", Paul Verlaine, Cesare Pavese, E.E. Cummings, Seamus Heaney o John Gery, y siempre los haikus japoneses.La niña que recitaba versos del abuelo ha salido de su sombra. Un logro nada fácil entre los hijos de creadores famosos, asegura Antonio Colinas. Aun así, añade, “el peso de un antepasado en la literatura como fue Ezra Pound, (el mayor transformador del poema, junto a Joyce en la prosa, del siglo XX) ha debido ser muy grande. Sin embargo, Patrizia ha asumido ese pasado con especial sensibilidad”.
De ellos y con ellos sale su voz. Busca el ánima de las cosas, la belleza en lo pequeño y corriente, en su fuerza que teje el destino y sostiene al individuo, al mundo:
“Amamos / el gato y yo / la silla amarilla / en la esquina / donde la luz / de la ventana / se pulveriza”.
Todo es nostalgia, añoranza. La vida como destellos de luna en un estanque. Y en muchos de ellos, chispas de amores desencontrados o silenciados:
“El grito detrás de las palabras ha apagado / la vela. Esta línea delgada y azul / es todo lo que queda. Como espectros guardabas / cuanto era más triste de nosotros y me pediste / quietud en la oscuridad”.
Patrizia de Rachewiltz afronta la poesía para articular las pasiones de su corazón, “al tiempo que posibilita controlar las emociones más intensas y pone fin al tumulto interior”. Le permite “vencer el tiempo y hacer que lo transitorio y lo efímero adquieran una dimensión permanente”. En Mi Taishan, la poetisa destella la sombra a su alrededor. Al final atisba el paraíso explorado en el Canto dedicado a la madre:
"Busco algo más allá del tiempo y encuentro aquí / la paz, / mientras tu voz canta para mí".
Y se pliega sobre el principio, en el de su abuelo:
“Era viejo y estaba cansado cuando juntos / íbamos al Canal a ver acunarse las góndolas. / Silencio, / el último grito de gracia. / Entonces no cogí su mano con la mía, / ahora cierro los ojos y sé dónde se halla / el PARADISO”.
El Pais

domingo, 27 de abril de 2014

Las armas de Pérez-Reverte

    El afamado escritor presenta ''El francotirador paciente'' en la Feria del Libro de Buenos Aires
GUADALAJARA, JALISCO (26/ABR/2014).- Un escritor que es famoso por no tenerle miedo a nada está a punto de entrar en un mundo escabroso.  Arturo Pérez-Reverte le dice adiós a la espada de Alatriste, para comenzar a usar armas más modernas. “Armas” que marcan su novela más reciente, ''El francotirador paciente'', que presenta hoy en la Feria del Libro de Buenos Aires.

El trabajo más reciente de Pérez-Reverte, laureado escritor nacido en Cartagena, España, se sumerge en la “guerrilla urbana” del mundo del grafiti, una forma de expresión que es para él “un acto vandálico” pero también “un ajuste de cuentas” con un mundo en el que el arte está “tan pervertido, tan contaminado y tan prostituido como el resto de la sociedad”. 

“Aunque no comparto su actividad, sí puedo comprender perfectamente los motivos que les llevan a ello”, apunta el escritor de ''La piel del tambor'', quien recorrió las calles de Madrid junto a auténticos grafiteros antes de publicar su última novela. Y la experiencia, afirma, le cambió por completo la manera en que veía al mundo.

• Vivir en el filo del peligro

Es imposible que Pérez-Reverte narre el proceso de creación del libro sin que lo convierta en un pequeño relato de novela. A él le sale natural. “Fui con ellos, me vestí de negro, cortamos alambrada, entramos en estaciones, pasaron guardias... Yo ahí decía: ‘Cómo me pillen (atrapen) los guardias con estos tipos’ (risas)”, contó el hombre que ocupa el sillón de la T en la Real Academia de la Lengua Española. 

Detrás de esos enmascarados nocturnos que firman los vagones del metro descubrió al individuo que “no es nadie”, que “come macarrones y vive con su madre”, pero que encuentra en el grafiti la forma de reivindicar que existe. 

“Una noche corríamos a oscuras huyendo de los guardias y yo corría y sabía lo que es correr de noche en la guerra, sé que hay alambradas, hay obstáculos, hay agujeros en el suelo que te puedes partir el alma” recordó el escritor quien se forjó en la faena periodística que fue corresponsal en la desaparecida Yugoslavia y en el conflicto del Golfo Pérsico. 

“Fue como volver otra vez a la guerra, pero sin tiros ni pistolas, fue como volver a territorio comanche pero de una manera mucho más simpática”, dijo el autor, para quien en la técnica del grafitero hay algo de la frialdad del francotirador que dispara “indiscriminadamente” contra la ciudad. 

• Comprensión del caos

La última novela es un obra “seca y dura”, casi policial, en la que una especialista en arte urbano sigue los pasos del famoso grafitero Sniper por las calles de Madrid, Lisboa, Verona, Roma y Nápoles. 

“Yo siempre cuento la misma historia”, reconoció Pérez-Reverte, aunque los mecanismos narrativos sean distintos.

Esa historia es en realidad la de Occidente como “mundo que se acaba”, visto a través de la “melancólica mirada lúcida” del héroe que sabe “que no hay batalla posible” y construye “su pequeña trinchera individual para salvarse, para consolarse, para que le duela menos”, explicó. 

Para Pérez-Reverte, hay una distinción fundamental entre el “grafiti puro, destructor”, y el “arte callejero” que se desarrolla “en lugares donde no hace daño, donde no molesta a nadie”. 

Ese arte callejero se contrapone a los productos artísticos del mercado institucional donde “lo socialmente de moda prima sobre la calidad”. El escritor agrega que “el ejercicio del grafitero se completa en sí mismo, eso me ha sorprendido, creía que el grafitero era un artista con aspiraciones, pero no, es un fin en sí mismo”. 

“Eso me ha parecido muy interesante porque denota que hay una honradez intelectual en el grafitero que algunos artistas socialmente aceptados no poseen”. 

• DESMENUZA EL ESPAÑOL

El futuro está en América

Para Pérez-Reverte, “venir a América es como inyectarse vitaminas” porque sostiene que el español de España “se está contrayendo” en cuanto a vocabulario,  mientras que en Latinoamérica “eso no está ocurriendo”. 

“El futuro del español es americano, no peninsular”, subrayó Pérez-Reverte, quien apoyó su afirmación en la “osadía” fruto del “mestizaje de países como Argentina” o la influencia del inglés. 

Por ello, el padre del capitán Alatriste defiende en la Real Academia el uso de las marcas regionales en las entradas del diccionario, en favor de la “unidad” del español, y reconoce que cada vez se utilizan “más palabras americanas”. 

El escritor ha defendido de forma constante la evolución del idioma, y no son pocas las ocasiones que se rinde ante la riqueza de léxico del continente americano, particularmente el Argentino (donde pasa largas temporadas), y de México, un país que estima, dadas las constantes visitas que realza a la Feria Internacional del  Libro que se celebra en nuestra ciudad. 

Este amor se ha visto reflejado en múltiples obras, entre ellas, ''La reina del Sur'', una de sus novelas más celebradas (e incluso adaptada a canciones y a la televisión), y cuya historia bebe directamente de la cultura mexicana.

sábado, 26 de abril de 2014

Operación ‘encontrar a Cervantes’

Este lunes, 28 de abril de 2014, al cabo de cuatro siglos, el novelista universal Miguel de Cervantes, quien fuera rescatado de sus captores otomanos por 500 escudos en Argel en 1580, espera un rescate postrero: el de sus restos mortales. Pero no van a ser frailes trinitarios quienes acometan su segunda liberación. En esta ocasión va a ser un prestigioso equipo científico el que intente recuperar lo que pueda quedar de los despojos del genial escritor.
El georradarista Luis Avial, el antropólogo forense Francisco Etxeberría y el historiador Fernando Prado emprenden a partir de ahora la primera fase, la de detección, que será seguida de otras de excavación y análisis, encaminadas al hallazgo de los restos, sepultados hace cuatro siglos en el interior del antiguo templo del convento de las Trinitarias, entre las calles de las Huertas y de Lope de Vega de Madrid.
Ya están dispuestos los aparatos termográficos para escudriñar muros y paramentos; las antenas de 400, 900 y 1500 megaherzios del georradar con los que poder batir con frecuencias electromagnéticas el espacio acotado del subsuelo; también los potentes sensores térmicos y los dispositivos de reconversión de croquis lineales a mapas tridimensionales.
HEBER LONGÁS / EL PAÍS
El entusiasmo del equipo de científicos encargado de seguir el rastro del escritor quedó retratado ayer durante la conferencia de prensa de presentación del proyecto en el madrileño museo de San Isidro. Una cita a la que acudió más de un centenar de medios, muchos de ellos internacionales.
Cervantes fue inhumado en una sepultura situada, según se sabe, en un perímetro que delimita un espacio de unos 300 metros cuadrados, casi con toda certeza subterráneo, bajo la actual iglesia conventual, pero en otro templo precedente. La búsqueda se ampliará no obstante a una superficie mural de extensión análoga donde proseguirá la exploración, por si los restos hubieran sido tabicados en un nicho.
Los huesos no podrán ser analizados por su ADN, al no quedar descendencia directa
Uno y otro espacio configuran, sin embargo, un ámbito relativamente limitado, que estimula a los investigadores y les permite mantener la esperanza de dar con los restos óseos del escritor, ya que en vida tuvo una acusada lesión en la mano izquierda, posiblemente una artrosis derivada del solapamiento del carpo y el metacarpo, así como otra tangible en el esternón, dañado y probablemente combado por una pelota de arcabuz recibida en la batalla de Lepanto, en 1571.
Con estas singulares lesiones óseas, verdaderos rastros para la investigación forense, fue sepultado el genial padre del Quijote el 23 de abril de 1616, presumiblemente amortajado con el tupido sayón de la Venerable Orden Tercera franciscana, a la que pertenecía y que, si se conserva siquiera algún jirón, bien podría brindar otra importante pista.
La tarea propiamente técnica se acomete de una manera indirecta. En una primera etapa no se plantea tanto la búsqueda directa de restos óseos, cuanto la de todo tipo de cavidades, hendiduras y oquedades, ya que son estas las que señalan el camino seguido por los enterradores hasta depositar los cadáveres bajo tierra.
El georradar empleado para detectar los huecos existentes en paramentos y subsuelo es un aparato que emite ondas electromagnéticas, medidas en unidades denominadas megahercios, radiaciones que son proyectadas bajo tierra, en esta ocasión a una profundidad no superior a los cuatro o cinco metros, ya que las sepulturas de la época no solían adentrarse más. No obstante, la existencia de una cripta subterránea en las inmediaciones de la sacristía actual del templo permite abrigar esperanzas suplementarias sobre el hallazgo.
Las ondas del georradar, cuando topan con un obstáculo, son rechazadas y remiten al punto emisor una señal que las recoge, y las convierte en líneas que, a su vez, son transformadas en un croquis tridimensional que va perfilando los espacios u oquedades así detectados.
Fachada de la iglesia de las Trinitarias en la calle Lope de Vega donde se encuentra el sepulcro de Cervantes. / CARLOS ROSILLO
En cuanto a los muros, donde también podrían hallarse restos, van a ser tratados con sensores de infrarrojos, la tarea que marcará el arranque de la actuación que, al parecer, no se prolongará más de una semana y media.
Una vez detectadas todas las cavidades existentes en el espacio tratado, será ya fácil ubicar la presencia de restos óseos, detección mucho más fácil aún si se da la circunstancia de que los huesos no estén mezclados al modo en que lo son en las fosas comunes. Algunos estudios previos realizados sobre el espacio conventual madrileño prevén la existencia de entre seis y nueve enterramientos de otros tantos cadáveres en esa misma zona (otros informes hablan de 15).
El principal desafío que se presenta para el georradar es la relación inversa existente entre el grado de resolución tridimensional obtenido de una exploración y el nivel de penetración donde se impacta con sus radiaciones. Es decir, cuanto más superficial es la oquedad buscada, mayor resolución se obtiene con una frecuencia más alta, aunque dicha resolución disminuirá a medida que se profundice. Por ello, la frecuencia a emplear en la ocasión presente será de unos 900 megahercios, proporcionada por una antena de esa potencia, y no por otras de entre 1.000 y 1.500, que, pese a procurar mayor resolución superficial, si se emplearan a mayor hondura impedirían definir bien los objetos detectados. Por cierto, en la zona de trabajo no pueden utilizarse teléfonos móviles, ya que emiten a frecuencias de entre 700 y 800 megahercios, semejantes a las del georradar, por lo cual podrían interferir en su actuación.
Otro de los retos a afrontar consiste en las alteraciones del subsuelo que hayan podido ser realizadas a lo largo de los 400 años que nos separan de la sepultura del cadáver de Miguel de Cervantes. Sin embargo, cualquier anomalía espacial en un trayecto subterráneo, por ejemplo, un túnel sellado o cuyo recorrido haya quedado truncado, siempre y cuando no se presente por debajo de los tres-cuatro metros, será detectada por el georradar. La detección de metales con formas redondeadas o lineales resulta muy sencilla, pero cuando se trata de materiales como los que en esta ocasión se buscan, es decir, huesos disgregados —que son de naturaleza semejante a la de la caliza— la señal que rebota al georradar emisor es muy débil. En ese caso, cabe confundir la procedente propiamente de huesos descompuestos con las que reenvían raíces de plantas o fragmentos de madera de ataúd: estos son los principales enemigos de este tipo de exploración del subsuelo.
El georradarista Luis Avial, responsable de la exploración en el convento de las monjas trinitarias, cuenta con experiencia dilatada en el ámbito de este tipo de búsqueda: más de 120 fosas de la Guerra Civil detectadas, así como numerosos otros cometidos que le han sido encomendados por jueces, policías y Guardia Civil para el hallazgo de cadáveres enterrados tras otros episodios criminales más recientes. El forense Francisco Etxeberría, que preside la asociación Aranzadi, dedicada a indagaciones vinculadas a la medicina legal, muchas de ellas relativas a fosas de la contienda civil, posee asimismo un extenso palmarés. Por ejemplo, el Gobierno chileno le encomendó oficialmente el examen del cadáver del presidente constitucional Salvador Allende, muerto durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet en septiembre de 1973; también le encargó que examinara el del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda, cuya muerte, acaecida poco después, inicialmente se atribuyó a un envenenamiento.
El historiador Fernando Prado, genealogista, ha desplegado numerosas gestiones ante organismos oficiales, incluidos el Arzobispado y la Academia Española, hasta conseguir hacer viable la investigación sobre los restos de Miguel de Cervantes, que cuenta por fin con el aval de la Delegación municipal de Las Artes de Madrid y con el apoyo directo de la alcaldesa, Ana Botella.
La duración de esta primera fase puede prolongarse hasta una semana o semana y media, ya que así lo exigiría el procesado de los croquis lineales, según anuncia Luis Avial. “Esta exploración va a ser la más intensa de cuantas de este tipo se han realizado en España con georradar”, señala. La segunda y la tercera fases, de excavación y análisis propiamente forense, en caso de ser viables por el hallazgo tangible de restos, podrían implicar plazos bastante más largos.
Algunos estudiosos de la figura de Cervantes han sugerido que la pérdida de la localización exacta de sus restos dentro de las Trinitarias —a pesar de la proyección universal de la figura de Cervantes, protegido además por mecenas poderosos, como el VII conde de Lemos— puede haberse debido a una suerte de damnatio memoria. Es decir, a un olvido oficial basado en razones políticas, como las que le obligaron a rescatar para sí el primigenio apellido familiar, Saavedra.
Según un reciente estudio a punto de publicación por parte de un profesor de la universidad alcalaína, Cervantes fue amigo de un testigo directo del asesinato de Juan de Escobedo, secretario privado de Juan de Austria, poderoso militar hermano natural de Felipe II e hijo asimismo de Carlos I, rey de España y Emperador. Aquel testigo directo del asesinato de Escobedo, crimen político por antonomasia, fue estoqueado y muerto en Madrid inmediatamente después de presenciar el homicidio, hecho que acarrearía a Miguel de Cervantes graves peligros y proyectaría sobre él nuevas tribulaciones.
El Pais

viernes, 25 de abril de 2014

Memorias de Neil Young: El sueño de un hippie

Desde la estepa canadiense al pináculo de la gloria pasando por algunos infiernos, pocas santidades y muchas patologías: la narración de una vida inenarrable.  
Infancia esteparia, sueño californiano, Buffalo Springfield, Crosby y sus colegas, Crazy Horse... Ácidos, copas, escándalos, mujeres, acordes inextinguibles, desacuerdos... Regresos, vueltas y revueltas... Ésas son las claridades, ¿pero qué hay detrás o debajo de las sombras?
 Neil Young es una leyenda en ejercicio, una figura insoslayable del canon roquero desde los ya lejanos sesenta y además un enigma. Al menos hasta ahora. Porque el muy esquivo sujeto, aquejado tal vez de una brusca simpatía, decidió cierta mañana mostrarnos el sanctasanctórum de sus recuerdos e intimidades. Ese improbable experimento confesional es este libro: una voz cantante escrita de puño y letra (no hay fantasmas por medio) que nos presenta el calidoscópico panorama de una vida y una música ejecutadas hasta la médula, que nos conduce desde las nieves de Ontario a los edenes hawaianos pasando por las calles alucinadas de Los Ángeles en los albores de la gran turbulencia. Estamos, pues, ante el «relato definitivo» (tópico por una vez justificado) de un viaje obstinadamente inenarrable o, como afirma un crítico sin duda perspicaz, ante «la historia del rocanrol abierta en canal, en primera persona y en presente de indicativo».
Capítulo uno

Broken Arrow Ranch, primavera de 2011

La familia Young: padre Neil, madre Pegi
Hijos Amber y Ben 

     Arranqué la cinta adhesiva de la caja de cartón. En el suelo había un montón de papel de regalo. Ben miraba desde la silla y Amber y Pegi estaban sentadas a mi lado. Con cuidado, extraje de la caja un objeto pesado. Estaba envuelto enmás papel de regalo y en una capa gruesa de un material protector esponjoso. Entonces lo vi: un intercambiador de locomotoras con un distintivo hecho amano de Lionel. Curiosamente, no era un Lionel de verdad. Debía de tratarse de un prototipo.
     En la caja había una nota escrita de puño y letra por Lenny Carparelli, uno de los numerosos italoamericanos vinculados de una forma u otra a la historia de Lionel, una empresa de la cual todavía poseo una pequeña parte. Leí la nota. La maqueta era de la General Models Corporation. Era un intercambiador bien bonito y se trataba del prototipo que Lionel había empleado para crear su propiamaqueta. Tal como indicaba la nota, eso había sucedido antes de que los pleitos empresariales y los secretos profesionales se hubieran adueñado por completo delmundo de la creatividad y del diseño.
     En vacaciones, Pegi siempre me regala objetos para coleccionista de Lionel; tengo una amplia colección de rarezas expuestas en una cristalera en una habitación con una enorme pista para trenes. No se trata de una pista normal, pues el paisaje lo forman tocones de secuoya, que hacen de montaña, y musgo para los prados. La red de ferrocarriles ha pasado por un momento duro, tras lo cual se ha producido una sequía. El trabajo en las vías férreas, antes realizado por equipos de chinos infatigables, ha quedado abandonado. Ahora unas máquinas de vapor chinas caras y detalladas de Lionel cruzan las vías. Mi red de ferrocarriles es en cierto modo histórica, pues en ella se idearon y desarrollaron a partir de cero los sistemas de sonido y de control de comandos de Lionel. Luego se ajustaron sobre ella los prototipos y se creó y probó el software para, de nuevo, volver a reprogramarse y probarse en infinidad de ocasiones. En suma, un auténtico quebradero de cabeza, diríase, todo lo relativo al desarrollo de esos componentes electrónicos. La historia arranca, en este punto, con el nacimiento de Ben Young.

Vivir y escribir con una bala en la cabeza

“Cuando en 1995 me fue diagnosticado el párkinson me sentí muy infeliz. Entré en una fase en la que estaba enfermo, a disgusto y repasando continuamente los errores que había cometido en mi vida. Mi primer impulso fue ignorarlo. Después vino el momento de la verdad: ¿a quién decírselo?. ¿Amigos, familiares, editores? Si lo hacía público sería etiquetado para siempre como 'El escritor con párkinson' ¿Quién necesita algo así?”. De esta manera cuenta a EL PAÍS el escritor Martin Cruz Smith (Reading, Pensilvania, 1942) su lucha contra los efectos más indeseables de una enfermedad que cambió su vida, no su trabajo, y que no hizo pública hasta noviembre de 2013, con la publicación de Tatiana, su última obra hasta la fecha que ahora publica en España ediciones B (traducción de Javier Guerrero). 
Smith debutó con Gorki Park en 1981, un auténtico best- seller del thrillerde espías con adaptación cinematográfica incluida y que le dio la fama como escritor de novelas de espionaje en plena guerra fría. Tatiana es la octava novela de la protagonizada por Arkady Renko y se inicia con la muerte de un hombre que porta una libreta con notas esenciales para el futuro de Rusia pero que nadie más puede leer. ¿Un juego? ¿Una casualidad? ¿Una alusión a su enfermedad?. 
“El menor de mis problemas es lo que la mayoría de la gente habría considerado el mayor: la incapacidad física para escribir con precisión y rapidez. Pero ahí tuve en mi mujer, Em (de Emily) a alguien dispuesto no solo a ser mis manos sobre el teclado sino también un cómplice intelectual que ha sido mi primer editor durante décadas”. Em es quien teclea en esta conversación con el autor de Gorki Park realizada en la proximidad tecnológica y la distancia geográfica que separa Madrid del norte de California, donde Smith vive y trabaja. 
Para sus apariciones en público ideó una postura con la mano en la barbilla, estilo pensador de Rodin, para no llevarlas siempre en los bolsillos
Disimular una enfermedad que provoca evidentes síntomas físicos es complicado. Para sus apariciones en público ideó una postura con la mano en la barbilla, estilo pensador de Rodin, para no llevarlas siempre en los bolsillos. Las alucinaciones, que se han reducido, no le suponen ningún problema. “Para un escritor, tener alucinaciones es redundante”, asegura con el humor de quien está acostumbrado a minimizar un mal.
Renko, un policía tan perdido en la Unión Soviética como en la Rusia actual, honesto y obstinado, criticado por sus jefes por idealista, es un hombre que no porta pistola porque eso le haría perezoso y absurdo y le llevaría siempre por la solución más sencilla de los problemas. Pero, además, tiene una bala alojada en la cabeza, un mecanismo de acción retardada que puede acabar con su vida en cualquier momento. “Mi mayor problema eran los temblores” asegura Smith “pero fueron aliviados en parte gracias a una operación llamada “Estimulación profunda del cerebro” demasiado horrible para ser descrita pero tremendamente efectiva. Ahora, Arkady y yo tenemos una bala en la cabeza. ¿Coincidencia? Una pregunta inquietante”, remata con malicia sin aclarar la cuestión.
La Rusia más negra
Smith, que reconoce la influencia de los suecos Maj Sjowall y Per Wahloo y del clásico Simenon, estuvo a punto de no poder acabar su anterior novela, Tres estaciones, publicada en 2010 durante uno de los peores momentos de su enfermedad y cuando no era de conocimiento público. Ahora, a los 71 años se siente con fuerza y critica la deriva gore del género negro en la actualidad. “La víctima ya no es solo asesinada. Ahora es decapitada, destripada…” asegura un escritor que no utiliza casi la violencia a pesar de situar sus novelas en uno de los parajes más violentos sobre la Tierra. 
“En 1973 estaba investigando sobre un detective estadounidense en Rusia cuando me di cuenta de que lo más interesante era escribir sobre un detective ruso en Rusia. Después del colapso de la Unión Soviética Rusia sigue cambiando y creo que merece la pena seguir escribiendo sobre ello”, cuenta con un halo de pesimismo cuando se le pregunta por la Rusia actual. La clave está, siempre, en la esperanza. ¿Pueden existir personajes como Arkady u otros luchadores activos por la verdad y la democracia, o al menos por cierto sentido de la justicia, que pueblan sus libros? “Por supuesto”, contesta, “la prueba la encontramos en Anna Politkovskaya, la periodista en la que está inspirada Tatiana”.
La obra ha recibido excelentes críticas en EE UU por ser, sobre todo, un excelente vehículo literario para contar los problemas, presentes y eternos, de Rusia. No faltan oligarcas corruptos y corruptores, un Estado monstruoso e ineficiente y una violencia soterrada y perpetua. Y luchadores por la dignidad como Arkady Renko. “Renko está cansado, pero nunca estará exhausto. Debe cuidarse mejor”, finaliza. Nunca sabremos si esa frase es de Smith o autoría de Em, la otra mitad de este hombre y de su lucha por ser un escritor corriente y sin etiquetas y seguir en la brecha.
El Pais

jueves, 24 de abril de 2014

Miguel de Unamuno. Biografia



Sino la más completa, es una de las biografías mas completa de Miguel de Unamuno,  tras pasar unos 45 años sin publicarse una. Miguel de Unamuno, el pensador más prolífico de la generación del 98, independientemente de no reconocerse así mismo de la misma.  De Unamuno se podría decir muchas cosas, pero basta solo con dar unas hojeadas a esta grandiosa biografía escrita por el matrimonio francés Jean-Claude Rabaté y su esposa Colette, para tocar los bordes de la vida de este hombre que fue una constante construcción de la creación literaria y la polémica.


"Yo, a veces, no puedo romper la leyenda que han tejido alrededor de mí. Estoy encapullado, indefenso en ella; y mis historias contarán mi vida como el mundo la ha visto, no como la he vivido"  


El mapeo recorrido desde sus orígenes y su entorno familiar hasta su muerte, nos lleva a la conclusión que la oceánica documentación para forjar esta biografía fue toda una labor titánica realizada por los autores, solo con el fin de que Unamuno viva a través de sus palabras y el lector extraiga sus propias conclusiones. Es una redefinición de la personalidad intelectual donde están estrechamente ligada la vida política y cultura en la España que siempre defendió de los trujes políticos y mercenarios de la sociedad.


"Unamuno es un ser encerrado en su leyenda y un ser lleno de paradojas, porque para él, las paradojas formaban parte de la vida"



1. EN UN PUEBLO DE LA MANCHA CUYO NOMBRE ES MADRID...


En este mes de septiembre de 1880, cuando llega Miguel a la capital para estudiar Filosofía y Letras, la dulce imagen de Concha lo acompaña; también lo habita el recuerdo doloroso de la abuela materna Benita, muerta a los sesenta y ocho años de apoplejía el 9 de febrero del mismo año. Ya añora su patria chica, pero a la vez le excita la perspectiva de descubrir la Villa y Corte y está «henchido de ilusiones» (VIII, 151).

Con todo, a primeras horas de la mañana, el contacto inicial con esta capital que le parece gigantesca -cuenta entonces con cuatrocientos mil habitantes- es penosísimo y esta primera sensación, sin duda afianzada por la angustia ante lo desconocido, «forma la base de las impresiones todas que va sucesivamente recibiendo de la corte » 2 . Al salir de la estación del Norte, sube por la cuesta de San Vicente y mientras se dirige hacia la Puerta del Sol bajo la pálida luz matutina, Madrid se le aparece como una ciudad gris, triste y sola, sucia, deprimente y trasnochadora. Para él, es como «un pobre mochuelo sorprendido por la luz del sol, una pobre mujerzuela de vuelta de un baile fangoso» y no se encuentra a gusto entre «caras extrañas, cataduras tristes, mendigos de retirada, los últimos trasnochadores y los madrugadores primeros, los detritus del vicio y de la miseria, y el trajineo de la basura».

Salman Rushdie derrota al Real Madrid y al Bayer de Munich

Salman Rushdie es otro. Ya no es el de hace 25, 15 o 10 años que estaba secuestrado por el miedo ante la amenaza de que lo mataran los islamistas radicales tras publicar, en 1988, Los versos satánicos. Ahora es más feliz. Eso dice. Dicharachero, incluso. Se vio en La Noche de los Libros de Madrid, firmando ejempalres de sus libros, primero, en la Plaza de Callao; y luego ante unas 300 personas que lo escucharon en la Casa de Correos, en la Puerta del Sol, el edificio del reloj, el de las campanadas. Casi hora y media en las que con su conversación derrotó al Real Madrid y al Bayern de Munich, que jugaban casi a la misma hora en el estadio de fútbol Santiago Bernabeu de la capital española.
Tras caminar por el centro, charlas con los lectores y firmar libros, el escritor británico de origen indio (Bombay, 1947) se sentó a hablar de Tiempo, soledad, autoengaño, alegría, amistad, islamofobia, cobardía, religión y, claro, literatura, inspiración y el Yo. Lo hizo, distendidamente, a partir de su autobiografía Josep Anton. Memorias del tiempo de la fatua(Literaturas Penguin Random House), en un encuentro moderado por Juan Cruz y Gabriel Albiac.
Autor de obras como Hijos de la medianoche (Booker de Booker en sus 25 años en 1993) no le sorprendería que su libro más editado en el futuro fuera uno infantil que escribió para su hijo de dos años, titulado Harun y el mar de las historias escrito en 1990. En pleno remolino hacia los infiernos del miedo y su séquito de terrores. “Fue en el peor momento de mi vida pero cuya escritura fue alegre, porque incluso,pensé, por primera vez, en escribir algo con un final feliz porque era para mi hijo”, cuenta el escritor.
Una prueba más de que la inspiración es caprichosa. ¿Cómo afectó esa situación de inestabilidad su creación? Rushdie empieza por reconocer que el interior de un escritor es “bastante turbulento” y lo que le sucedió a él fue que el exterior se volvió turbulento. “La imaginación de un autor siempre es turbulenta, llena de tristezas, alegrías, y eso uno lo acepta. Pero a mí lo que me sucedió fue que a eso se sumaba la tormenta exterior que interfería con mi vida interior y corría el riesgo de dañar esa conversación interior”, recuerda el novelista. Sabe que algunos creen que sí altero el resultado de su obra y para otros no. Él es de los segundos.
El escritor Salman Rushdie pasea por la Plaza de Callao, en Madrid. / KIKO HUESCA (EFE)
En aquellos años de amenaza, el Tiempo adquirió otro sentido, otra dimensión. Tendía a abolirse, a autodestruirse. “El tiempo que se mueve hacia adelante es el adversario a derrotar”, es lo primero que atina a decir. Es el tiempo en que acecha la soledad. Tanto que, bromea el autor, dice que esa autobiografía debió titularla 12 años de soledad, y todos ríe por el homenaje al recién fallecido Gabriel García Márquez, y sus Cien años de soledad.
El autoengaño y la ceguera electiva de no querer ver lo que hay delante es otro problema del ser humano y la sociedad, para él. Ya no solo porque cuando ocurrió su amenaza de muerte todos pensaron que era un caso aislado, excepcional, y no un florecimiento de una amenaza generalizada sobre el mundo por parte de algunos islamistas, sino por casos como el cambio climático.
Todo eso, miedo, tiempo corrosivo y soledad, fueron combatidos o tuvieron como escudo la amistad. “No hubiera sobrevivido sin el apoyo de ellos”, admite. Neutralizaron los bombardeos de odio que llegaban del exterior. “La religión es un absurdo, pero es lo que está pasando”, afirma Rushdie. Hay que defender los derechos de las personas, de todas las creencias, pero son eso, creencias. Por lo tanto, se puede discutir y criticar con humor o no, son solo ideas. Tiene que ser posible decir que no me gusta o que aborrezco tus ideas, sin que esto suponga una amenaza. Una cosa es criticar las ideas y otra atacar a las personas”.
Existe hoy la tentación, advierte Salman Rushdie, de jugar con las religiones y tener el mismo comportamiento que se tuvo con el comunismo, de exculpar, suavizar y relativizar sus consecuencias y la presión y el daño que pueden hacer a la sociedad y las personas.
El Pais