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Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

sábado, 30 de agosto de 2008

Breves de literatura

Monumento a Carlos Fuentes en el Centro Histórico

Una enorme escultura dedicada al autor de La región más transparente será uno de los grandes símbolos de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

El escultor Vicente Rojo trabaja en lo que será una de las puertas del Centro Histórico, la misma que la Comisión de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución dedicará como homenaje al escritor Carlos Fuentes, con motivo de su 80 aniversario. (Milenio Diario)

En Die Box, Gunter Grass elude hablar de su participación en las SS nazis

Las expectativas que despierta la nueva obra del premio Nobel de Literatura 1999, Günter Grass, son grandes. Die Box es lanzada a la venta este viernes en Alemania con un tiraje de bestseller: 150 mil ejemplares.

En la antesala del lanzamiento, muchos se preguntan si el influyente escritor de 80 años dará a conocer detalles de su biografía, hasta ahora ocultos, como lo hizo dos años atrás con Pelando la cebolla, donde confesó su pertenencia a las SS nazis en las postrimerías de la guerra, cuando tenía 17 años. (La Jornada)

Cubana gana premio de Cuento Julio Cortázar

La escritora cubana Polina Martínez Shviétosova ganó el VII Premio Iberoamericano de Cuento “Julio Cortázar” de 2008, que otorgó, además, menciones a dos argentinos y otras dos cubanas, informaron hoy a Efe fuentes de la Casa de las Américas.

Martínez obtuvo el galardón por su relato Skizein (Decálogo del año cero), mientras que el argentino Oliverio Coelho recibió la primera mención por Sun-Won. (El País)

Benedetti presentará su nuevo libro

Todo está a punto para la presentación, hoy, del nuevo libro de Mario Benedetti, Testigo de uno mismo, en el Centro Cultural de España en Montevideo, que acogerá también un homenaje al poeta por este “penúltimo” testamento literario.

La presentación del libro se completará con lecturas de los nuevos poemas de Benedetti, un documento visual y canciones compuestas a partir de los versos del escritor, “una figura clave” para entender la literatura latinoamericana, dijo la directora del Centro Cultural de España, Hortensia Campanella. (Milenio Diario)

Juan Goystisolo regresa a la novela

El escritor Juan Goytisolo regresa a la novela con El exiliado de aquí y allá, que Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores se dispone a publicar cinco años después de Telón de boca, su anterior obra de este género. En su nueva novela, que Goytisolo presentará en Madrid dentro de una semana junto al escritor argentino Alberto Manguel, el autor barcelonés retoma el extravagante personaje del Monstruo del Sentier de Paisaje después de la batalla, obra publicada en 1982. (El País)

viernes, 29 de agosto de 2008

En el eco de unos monjes

Amena conversación entre monjes....

"Porque de tres cosas depende la belleza: en primer lugar, de la integridad o perfección, y por eso consideramos feo lo que está incompleto, luego, de la justa proporción, o sea de la consonancia, por ultimo, de la claridad y la luz, y su efecto, decimos que son bellas las cosas de colores nítidos. Y como la contemplación de la belleza entraña paz, y para nuestro apetito lo mismo es sosegarse en la paz, el bien o en la belleza"

"El animo sólo está sereno cuando contempla la verdad y se deleita con el bien que ha realizado, y la verdad y el bien no mueven a risa. Por eso Cristo no reía(ummm.La risa fomenta la duda".

"No todo lo que es propio del hombre es necesariamente bueno.La risa es signo de estulticia. El que ríe no cree en aquello de lo que ríe, pero tampoco lo odia.Por tanto reírse del mal significa no estar dispuesto a combatirlo. Y reírse del bien significa desconocer la fuerza del bien, que se funde por si sola"

martes, 26 de agosto de 2008

La fe está en la mochila


A fin de alistarnos en la materia de la fe, la libertad y autonomía de pensar que subyace en cada uno lo que quiera y a quienes debemos considerar como fieles de la religiosidad, aunque sean de distinta opinión, hay que determinar qué es la fe, ese granito de letras, que ha sido herramienta del devenir religioso durante siglos. A fragmentar los rasgos escriturísticos, debemos partir en definir diciendo que radica simplemente en pensar de Dios tales cosas, que ignoradas, destruye la obediencia a Dios, y que, puesta esta obediencia, se las presupone necesariamente.


Los hombres pueden, no obstante, equivocarse por sencillez de su espíritu, y la Escritura no condena, por su ignorancia, sino solo la contumacia y terquedad. Aun mas, esta se deriva necesariamente de la sola definición de la fe, ya que toda sus partes puede ser deducidas, a menos que metamos o enclavemos de por medio nuestros gustos, a partir del fundamento universal. Ahora bien la fe no exige expresamente dogmas verdaderas, sino los necesarios para la obediencia, esto es, tales que confirmen el animo en el amor al prójimo, ya que solo por él ( por hablar de Juan) cada uno está en Dios y Dios está en cada uno.


La fe de cada individuo debe ser tenida por piadosa o impía únicamente en razón de la obediencia o de la contumacia y no en razón de la verdad o falsedad, y como nadie duda que el temperamento humano es de ordinario muy variado y que no todos se contentan igualmente con todo, sino que las opiniones tutelan de diversa forma a los hombres, puesto que las que suscitan en uno devoción, despiertan en otro la risa y el desprecio, se sigue que a la fe universal, no pertenece a ningún dogma sobre el que pueda darse alguna controversia entre los hombres honrados. Los dogmas controvertidos pueden ser piadosos para uno e impíos para otros, ya que hay que juzgarlos únicamente por las obras.


Por tal razón, la fe no exige tanto la verdad cuanto la piedad y sólo es piadoso o salvífica en razón de la obediencia, y que por consiguiente, nadie es fiel mas que por la obediencia. Por tanto quien muestra la mejor fe, no es necesariamente quien muestra las mejores razones, sino quien muestra las mejores obras de justicia y caridad. Cuán saludables y necesarias son estas doctrinas en la Iglesia y Estado para que los hombres vivan pacíficamente y en concordia, y cuántas y cuán grandes causas de perturbaciones y crímenes evita, lo dejo al juicio de todos.

lunes, 25 de agosto de 2008

Borges, el gran ganador

Borges, para ser un escritor tan celebrado, tan universalmente adoptado, es una figura que se sale del molde. Es intelectual, pero no es progresista, ni siquiera se acerca a la centro izquierda y Borges, sus opiniones quedaron hoy muy lejos de lo que se considera políticamente correcto. Es latinoamericano, pero muy temprano en su producción literaria adoptó -tal como propone en el ensayo "El escritor argentino y la tradición" y a diferencia de quienes cultivaron poéticas más locales como el realismo mágico- todos los temas universales y toda la tradición occidental como fuentes válidas (en pocas palabras, su tesis al respecto es que la literatura argentina no necesita incluir gauchos y pampa para ser profundamente argentina: lo es fatalmente). Para terminar, Borges no ha escrito novelas, sino textos que suelen ganarse muchos menos adeptos: cuentos. Y los escribió de un modo conceptual, irónico, abundando en citas falsas y verdaderas, por lo que demandan de su lector cierto grado de cultura y mucha concentración.

Y, sin embargo, a pesar de estas excepciones, Borges es el autor en lengua hispana del que más llama la atención que no haya recibido el Premio Nobel. Y es, además, el autor argentino por antonomasia. Y genera algo, propio de los clásicos, que muy pocos provocan: nadie deja de sentir que leerlo (independientemente de que su literatura nos atraiga o no) es algo que cualquier lector que se precie debe encarar en algún momento de su vida.

Por eso no es raro que, en una reciente encuesta del diario El País, Borges haya resultado el escritor latinoamericano más influyente para 100 escritores en lengua española de la actualidad (entre quienes estaban, por ejemplo, Carlos Fuentes, Santiago Gamboa, Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Carlos Monsiváis, Ana María Matute y Rosa Montero). Sumando los votos, el previsible primer lugar es para Cervantes. A él le siguen muchos autores clásicos que fácilmente podemos ubicar en una lista así, como Proust, Kafka y Dostoievsky. Entre los nacidos en América Latina, sin embargo, no han ganado autores que son fijos en cualquier podio: García Márquez, Vargas Llosa o Rulfo, sino Borges.

¿Qué piensan ustedes de la literatura de Borges? ¿Les gusta? ¿Les resulta excesivamente distante y conceptual? ¿Cuáles seleccionarían, en caso de que su obra les guste, como sus libros predilectos? Entre los géneros que Borges practicó, ¿prefieren sus cuentos, sus poesías o sus ensayos?

Y, por otro lado, ¿qué libros les cambiaron la vida a ustedes? Puede relacionarse esta pregunta con la encuesta anterior (las 10 mejores novelas) pero no necesariamente: la selección de esta vez puede incluir contenidos de otros géneros y, además, una y otra son preguntas algo distintas: lo que más nos gusta hoy en día no necesariamente es lo que más nos modificó como lectores, como escritores o como personas.Borges, para ser un escritor tan celebrado, tan universalmente adoptado, es una figura que se sale del molde. Es intelectual, pero no es progresista, ni siquiera se acerca a la centro izquierda y sus opiniones quedaron hoy muy lejos de lo que se considera políticamente correcto. Es latinoamericano, pero muy temprano en su producción literaria adoptó -tal como propone en el ensayo "El escritor argentino y la tradición" y a diferencia de quienes cultivaron poéticas más locales como el realismo mágico- todos los temas universales y toda la tradición occidental como fuentes válidas (en pocas palabras, su tesis al respecto es que la literatura argentina no necesita incluir gauchos y pampa para ser profundamente argentina: lo es fatalmente). Para terminar, Borges no ha escrito novelas, sino textos que suelen ganarse muchos menos adeptos: cuentos. Y los escribió de un modo conceptual, irónico, abundando en citas falsas y verdaderas, por lo que demandan de su lector cierto grado de cultura y mucha concentración.

Y, sin embargo, a pesar de estas excepciones, Borges es el autor en lengua hispana del que más llama la atención que no haya recibido el Premio Nobel. Y es, además, el autor argentino por antonomasia. Y genera algo, propio de los clásicos, que muy pocos provocan: nadie deja de sentir que leerlo (independientemente de que su literatura nos atraiga o no) es algo que cualquier lector que se precie debe encarar en algún momento de su vida.

Por eso no es raro que, en una reciente encuesta del diario El País, Borges haya resultado el escritor latinoamericano más influyente para 100 escritores en lengua española de la actualidad (entre quienes estaban, por ejemplo, Carlos Fuentes, Santiago Gamboa, Almudena Grandes, Eduardo Mendoza, Carlos Monsiváis, Ana María Matute y Rosa Montero). Sumando los votos, el previsible primer lugar es para Cervantes. A él le siguen muchos autores clásicos que fácilmente podemos ubicar en una lista así, como Proust, Kafka y Dostoievsky. Entre los nacidos en América Latina, sin embargo, no han ganado autores que son fijos en cualquier podio: García Márquez, Vargas Llosa o Rulfo, sino Borges.

¿Qué piensan ustedes de la literatura de Borges? ¿Les gusta? ¿Les resulta excesivamente distante y conceptual? ¿Cuáles seleccionarían, en caso de que su obra les guste, como sus libros predilectos? Entre los géneros que Borges practicó, ¿prefieren sus cuentos, sus poesías o sus ensayos?

Y, por otro lado, ¿qué libros les cambiaron la vida a ustedes? Puede relacionarse esta pregunta con la encuesta anterior (las 10 mejores novelas) pero no necesariamente: la selección de esta vez puede incluir contenidos de otros géneros y, además, una y otra son preguntas algo distintas: lo que más nos gusta hoy en día no necesariamente es lo que más nos modificó como lectores, como escritores o como personas.

viernes, 22 de agosto de 2008

La impotencia de la razón


La impotencia de la razón: el hombre ante un reto


Blaise Pascal (1623-1662) matemático, físico y filosofo religioso francés. Quien hiciera grandes aportes a las ciencias naturales y aplicadas, propiciando grandes avance de invención y construcción de las calculadoras mecánicas y estudios precursores de la teoría matemática de la probabilidad e investigaciones sobre los fluidos, enunciaba el tema de la impotencia de la razón ante la textura eminentemente paradójica de la existencia, tema que será retomado por filósofos como Kierkegaard o Nietzsche.

Impotente para resolver las paradojas existenciales (¿Por qué he nacido en vez de permanecer en la nada? ¿Por qué he nacido en esta época y no en otra anterior o posterior?, la razón fabrica valores que toma por verdades, ilusionándose sobre los poderes del espíritu al que sobreestima: “no hay entre vosotros verdad ni justicia” comenta Mounier, “la costumbre y la fuerza reinan y, después, se disfrazan de justificaciones”. En efecto como dice Pascal “solo somos mentira, duplicidad, contrariedad, y nos escondemos y nos disfrazamos a nosotros mismo” como se percibía Harry Haller, personaje de la novela El lobo estepario del escritor alemán Herman Hesse: “Uno encuentra en si mismo un hombre, esto es, un mundo de ideas, sentimientos, de cultura, de naturaleza dominada y sublimada, y a la vez encuentra allí al lado, también dentro de si, un lobo, es decir, un mundo sombrío de instinto, de fiereza, de crueldad, de naturaleza ruda, no sublimada”.


Denunciando la tendencia que tienen los hombres a idolatrar la verdad como si fuera una entidad independiente de nuestro espíritu, Pascal subraya no la nulidad de la razón, sino su incapacidad para crear verdades para hacer surgir axiomas imbatibles , cuando lo único que hace es adherirse a ellas. Se trata de asentir y de acreditar que lo que no entendemos no es, por eso mismo, absurdo, irracional e ilógico, dado que hemos desertado a toda pretensión de alcanzar la verdad. En este sentido como más tarde clamaran los existencialistas, la verdad no anida jamás en un concepto, en una intuición, sino en la vida misma. “Nos sentimos impotentes, infructuosos e incompetentes, para probar, una impotencia invencible ante cualquier dogmatismo. Asumimos una idea de la verdad, invencible ante todo escepticismo”. De esta forma, la convicción de que existe la verdad, objeto y substancia de nuestra búsqueda y que se dispersa tanto a la certeza como a la duda, nos impulsa a rechazar la existencia de lo absurdo. El hombre se percibe a si mismo dividido entre la idea de que lo incompresible no es absurdo y la idea de que nada es absolutamente verdadero, debe, pues, perpetrar una elección, es decir, posesionarse y asumir un reto.


Este hombre pascaliano se muestra y modela como un ser de riesgo. Jamás seguro de nada, a no ser que es una criatura de Dios, el hombre debe vivir con una dualidad que se le ha vuelto inherente. Ni el dogmatismo, que enuncia dogmas o verdades eternas, ni el escepticismo, que duda de todo, consigue agenciar una sola verdad. Por eso, el hombre es un ser que elige, condenado a vivir su vida como un reto: creer o no creer en Dios. La fe en Dios no cura al creyente de la desproporción inherente a la existencia terrestre, en la que, obligado a elegir a causa de la brevedad de su vida, el hombre no puede librarse de la muerte que le espera al final del camino. Esta correlación entre la desesperación y la fe, que se apoyan mutuamente, a la falta de la certeza de la verdad, será la piedra angular del existencialismo cristiano: lo trágico de la existencia reside en esta paradoja irreducible, según la cual, la fe, lejos de curar la desesperación, la conforta. “de lo contrario, matiza Mounier, “solo sacaríamos de nuestra miseria una satisfacción seca y sin dolor, que no nos haría lanzar tantos gritos”.


jueves, 7 de agosto de 2008

Descubierto el teatro donde debutó Shakespeare

Un hallazgo arqueológico a las puertas del East End londinense podría reconducir el clásico peregrinaje de millones de turistas por la ruta shakespeariana, hoy enmarcada en la localidad natal del Bardo, Stratford-upon-Avon, y en una réplica del teatro Globe a orillas del Támesis.

Las excavaciones en la base de un edificio del este de la ciudad han desenterrado los pilares de lo que podría ser una institución del siglo XVI, conocida como El Teatro, donde el inmenso dramaturgo debutó como actor y estrenó sus primeras obras.

El entusiasmo de los responsables del Museo Arqueológico de Londres es tan grande como obligadas las precauciones: es imposible, según la jefa de la excavación, Jo Lyon, sentenciar que los restos localizados correspondan a la sede donde se representaron por primera vez Romeo y Julieta o Ricardo III. Pero su ubicación, al norte de la antigua ciudadela medieval, y la forma poligonal de la estructura, alimentan las expectativas.

El barrio de Shoredicht, hoy gran bastión de la modernidad londinense, fue el terreno elegido en 1576 por el empresario James Burgage para construir una de las primeras salas teatrales de la capital (The Theatre). Allí se fogueó el joven Shakespeare antes de que una disputa por el local forzara a la compañía a trasladar el escenario al sur del río, donde se levantó el Globe.

El país.

martes, 5 de agosto de 2008

Aun Leteo sigue muerto

No me he olvidado del blog. Estoy inmerso en Guerra y Paz de Tolstoi. Vaya novela esta. Mas luego, le escribiré sobre algún tema interesante.

Nos veremos mas.....