Bienvenido

Si eres amante de la lectura, tiene todas las llaves que te puede dar este humilde blog para continuar en tu viaje.

Pruebas

viernes, 29 de enero de 2010

En vía del reconocimiento del Heavy Metal como religión

De acuerdo, a las informaciones emitadas por EFE, Londres, 26 de enero. Un grupo de aficionados al movimiento heavy metal anda en las lindes de ser reconocido como religión oficial en el Reino Unido. Un grupo de fieles seguidores, de este moviemiento o género música que tiene elementos del rock and roll, tambien del blue y de la música clásica, característico por su detrindente ritmo, logrado gracia a los toques enfurecidos de las guitarras distorcionadas, baterias con doble pedal y bajos muy pronunciado.

A través de Facebook, los representantes de dicho movimiento quieren, que los seguidores de este tipo de música escriban "heavy metal" en el apartado del censo en el que los ciudadanos británicos son cuestionados acerca de su confesión religiosa.

Una iniciativa similar llevada a cabo durante la última campaña del censo logró que 390.000 personas residentes en el Reino Unido declararan que se fe religiosa era la Jedi, la creencia ficticia creada para la saga cinematográfica de “La Guerra de las Galaxias".

Hasta ahora, unas 10.000 personas se han unido a la campaña que lanzó la semana pasada la revista “Metal Hammer”, entre ellas Biff Byford, líder de la banda Saxon, para oficializar la “fe heavy".
Byford ha sido propuesto por la revista para convertirse en “el embajador para la paz del heavy mundial” si la campaña tiene éxito.

Alexander Milas, director de “Metal Hammer” explicó, en declaraciones difundidas por la agencia local de noticias PA, que “como muchas otras buenas ideas, ésta surgió en un pub".

“La respuesta ha sido abrumadora y no hace más que reforzar la creencia de que el 'heavy metal' sigue fuerte en el Reino Unido, su lugar de nacimiento, y en el resto del planeta. Si los Jedi pueden hacerlo, nosotros también”, manifestó Milas.

“El único requisito para unirse a nuestra campaña -añadió- es que se escuche 'heavy metal' y nuestro mandamiento es- todo a más volumen que el resto".

La Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), organismo encargado de elaborar el censo (el último es de 2001), recordó que aunque hace nueve años hubo más personas que se inscribieron como Jedis que como sijs, esto no convirtió a “la fuerza” en una religión oficial.

HASTA DONDE VAMOS A LLEGARRRRRRRRRRRR

jueves, 28 de enero de 2010

Pat Robertson y Alivaba en el mundo de las maravillas

Solo me queda como respuesta a esta desfachatez y groseria una sonrisa irónica, de cómo a esta altura aun quede merodeando algunos pseudocristianos, que juegan con la ignorancia de la genta, y aun mas, con personas que tienen ciertos estatus en el orden profesional. Será que aun estamos en la edad media o un poco más atrás, donde todos los hechos naturales o “sobrenaturales” que ocurría en la historia del hombre, tenía como única esencia causal a “Dios” u otro ser extrapolado de nuestra orbita. Hasta cuándo dejaran de ser estos pseudocristianos adeptos de ideas ilógicas, que no tienen ningún asidero científico, que solo son transbordados como pluma por el viento, con sus enseñanzas retrogradas y retrasadas, tratando de hacer fértil su semilla, pero que va, solo se encuentran con un grupo de personas muy reducido circundantes a ellos que se oponen a estas aberraciones religiosas, y que en cierto sentido, le entregan todo su apoyo por debajo de la mesa.

Benjamín Franklin fue amonestado por la iglesia, por los avances científicos de la electricidad, porque supuestamente éste entorpecía la manifestación de “Dios” a través de los rayos. La iglesia se alistó con todos los hierros contra Giordano Bruno y Galileo Galilei por sus proyectos científicos. El primero fue quemado en la hoguera y el segundo por su gran trabajo le hizo victima de los celos ofuscados de las mentes más constriñes de su época condenándole a la inquisición en 1633.

¿Seguirán estos grupos de charlatanes vestidos de fariseos engañando al pueblo? Caramba, esto me recuerda el enfoque teodiciano de Gottfied Wilhelm von Leibniz, donde trata de reconciliar la existencia de Dios con la presencia del mal en el mundo, que no es más bien una justificación del mal, para dejar absuelto y redimido a “Dios”. ¿Qué diablos tiene que ver “Dios” con los terremotos, los tsunamis, los ciclones, con las acciones de los hombres? ¿Qué diablos tiene que ver “Dios” con una nación, la cual es la más pobre del hemisferio americano, en decir que lo que pasó hace unas semanas, es porque le ha dado la espalda a “Dios”?. Si todo esto emanó de Dios, según lo que expresa el pastorcito americano, que es mejor no mencionarlo, es mejor ser ateo al dios de este pastorcito, que varias veces se le han ido los estribos y le esta patinando el coco.

Si todo esto es culpa de Dios, qué decir de otras naciones que han tendido la misma suelte de Haití, ¿tendremos que ver dichos acontecimientos en esas otras naciones como un reverso a la obediencia de Dios? Esto es poner en juego la problemática del mal en el mundo con fuente originaria “Dios”. Dios es todopoderoso, Dios es completamente bueno, El sufrimiento existe. Son tres afirmaciones sostenidas por muchos cristianos y hacedores de teologías. David Hume: “Las viejas preguntas de Epicuro continúan sin tener respuestas: ¿Quieres Dios evitar el mal pero no puede? Entonces es impotente. ¿Puede, pero no quiere? Entonces es malévolo. ¿Si puede y quiere? Entonces, ¿por qué existe el mal? Pero dejemos el tema de la teodicea para otra ocasión.

Recuerden “Dios” tiene mucho trabajo, para que lo estén culpando de todo lo que ocurre en la tierra, culparon a Jesús los judíos de todo ocurrido en su época, y aun siguen los cristianos poniendo como autor principal de los acontecimientos naturales a “Dios” ¿serán que quieren crucificar una vez mas a Jesús o a “Dios”

Analizen estas dos últimas imagenes . ¿Esta Dios aquí o no?, si esta en ellas demen sus conclusiones.


miércoles, 27 de enero de 2010

¿Dónde está Dios? El problema del sufrimiento humano

La afinidad con la cual dicho escritor aborda el tema del sufrimiento, hace que su enfoque sobre dicho tema sea visto como un proyecto del agnosticismo. En reiteradas ocasiones, no deja a la sombra cual es su modelo de pensamiento para tratar el tema. El escrito es una respuesta a las tantas interrogaciones que se formula el hombre, y sobre todo, las cuestiones que en esos relámpagos que le ofrece el pensar de sus alumnos al impartir clase en la universidad, se propone a darle respuestas a aquellos docentes ávidos de saber el umbral mismo del sufrimiento, respuestas las cuales en ocasiones se la proporciona, pero que en desarrollo mismo, se ve desarmado al no tener la respuesta como en las matemáticas el por qué dicho sufrimiento, ya que por lo general, sus alumnos siempre buscan la respuesta a la determiniacion del libre alberdrio, pero mas luego, el responde con una pregunta, y los fenómenos naturales, cuál sería la suelta dicho acontecimientos.

A tomar el escrito, me propuse a ver algo diferente, claro sin dejar a un lado los meritos que tiene dicho escritor. Hace un planteamieto sobre la teodicea propuesta por Leibniz uno de los grandes intelectuales y eruditos del siglo XVII, donde traza en un extenso ensayo una reconcilicion de la existencia de Dios con la presencia del mal en el mundo, donde acento en claro que no es mas bien que una justificacion del mal, imbuyendo un modelo necesario, para dejar absuelto y redimido a Dios. La teodicea, fue utilizado como título de una de sus obras: «Ensayo de Teodicea. Acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal» Cabe enfatizar, que este termino en la actualidad ha sido suplantado por lo que llaman teología natural o teología racional. “Los filosofos y teologos que han discutido el problema de la teodicea a lo largo de los años ha ideado una especie de problema lógico que es necesario resolver para explicar el hecho de que exista sufrimiento en el mundo. El problema implica tres afirmaciones que parecen todas ser ciertas, pero que, al mismo tiempo, parecen contradecirse entre sí. Esas afirmaciones son las siguientes:

  1. Dios es todopodero.
  2. Dios es completamente bueno.
  3. El sufrimiento existe.
A estas tres afirmaciones, nuestro escritor asienta algunos cuestionamientos que son necesarios desarrollar. Discusiones que van a la pura determinación de Dios en cuanto a ser todopoderoso, en su condición de eliminar todo sufrimiento del mundo, siendo este al autor de todo lo creado. David Hume: “Las viejas preguntas de Epicuro continuan sin tener respuestas: ¿Quieres Dios evitar el mal pero no puede? Entonces es impotente. ¿Puede, pero no quiere? Entonces es malevelo. ¿Si puede y quiere? Entonces, ¿por qué existe el mal?

Otros temas se encuentran diseminados por todo el libro. Temas sobre el planteamiento del mal y el sufrimiento a partir de los escritos del pentateuco, históricos y proféticos. Hace un tratamiento especial al caso más notable en cuanto a sufrimiento que le haya pasado a una persona, como es el caso de la vívida historia de Job, de cómo Job viéndose como un títere en las manos de dos seres sobrenaturales juegan a quien servir “Los hombres, en general, no son sino marionetas maltratadas por un titiritero”, Dios deja a la suelte de Satan realiza todo los males habidos y por haber en la vida de este hombre. Es decir, ¿tiene sentido el sufrimiento?, atendiendo a lo planteado por los libros de Job y Eclesiastes.

Un tema especial son las concepciones apocalípticas del sufrimiento, es decir, el apocalipticismo judeocristiano, donde desarrolla los antecedentes del pensamiento apocalíptico. Navega por la visión nocturna de Daniel y su interpretación. Deja en claro cuales son las creencias fundamentales del apocalipticismo, donde tiene como base: El dualismo, el pesimismo, la vindicación y la inmanencia. Jesús como profeta apocalíptico, Pablo y las epistolas que abordan el sufrimiento, el apocalipsis de Juan, todo estos son temas finales de su libro.

El noveno capítulo, que es la conclusión, deja en claro cual es su ultima razón para explicar la presencia del sufrimiento en el mundo, que a diario nos fulmina, física y psicológicamente, donde los diarios, la televisión, los medios electrónicos son la cara cruel de como la pasan millones de personas, ya sean, con la presencia de terremotos, ciclones, sunamis, las olas del terrorismo, la muerte de cientos y cientos de soldados, donde la guerra no es de ellos, las muertes de millones de niños por falta de alimentación, la muerte de millones de personas por enfermedades, la poca asistencia de los gobiernos en el rescate del sistema de salud, entre otras advertencias del inhumano rostro del sufrimiento que se ve plasmado en un niño. “He aquí otra escena que me impresionó. Fijate en ella, aun en el pecho de su madre temblorosa, y alrededor de ella los turcos. Se les ocurre una broma: acariciando el bebe consiguen hacerlo reir, uno de ellos apunta sobre él su revolver. El niño rie y tiende sus manecitas para coger el juguete, el artista aprieta de pronto el gatillo y le rompe la cabeza” Los hermanos Karamazov de Fiodor Dostoyevski.

“pienso, que tambien debemos esforzarnos por hacer del mundo el mejor lugar posible para otros, bien sea que signifique visitar a un amigo en el hospital, dar mas dinero a las organizaciones de beneficiencia locales o las iniciativas de ayuda internacionales, trabajar como voluntario..... Hemos de vivir la vida plenamente y ayudar a que otros tambien puedan disfrutar de los dones de la tierra.. Al final, quiza no tenga soluciones difinitivas para todos los problemas de la vida. Acaso no sepamos muchos porqués y paraqués. Pero simplemente porque no tengamos una solución al sufrimiento no significa que carezcamos de formas de responder a él. Nuestra respuesta debe ser trabajar por aliviar el sufrimiento siempre que nos sea posible y vivir la vida tan bien como podamos”

“No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas, míralo a la cara y con la frente bien levantada” Friedrich Niezsche

lunes, 25 de enero de 2010

Libros que no acabé de leer

Existen diferentes y muy variadas razones para no acabar un libro. Desde la muy salvaje de perderlo o que nos sea sustraído durante su lectura, como me pasó con Viaje al fin de la noche, de Céline, en una pensión de Lisboa, hasta el que dejamos de lado voluntariamente, con pleno conocimiento de causa. La razón más extraña que conozco le pasó a un viejo colega: tuvo que dejar inacabada Plataforma, de Houellebecq, porque se le quemó, ¿y cómo se puede quemar un libro? Pues sí, dormía en un balcón, el libro cayó al primer piso sobre una estufa y se convirtió en ceniza.

También puede uno dejar un libro por considerar que ya se acabó, aun cuando falten por leer cien páginas, como me pasa con frecuencia, la última vez con América, de James Ellroy. Estos libros, por lo general llenos de retruécanos, lo muestran todo en la primera mitad y el resto ya es sólo seguir y seguir, entre episodios similares y frases ingeniosas, pero sin un motivo preciso. Los hay también de extrema densidad que se resisten a ser leídos de un tirón, y entonces uno los deja por un tiempo y vuelve y avanza otro poco, y los deja de nuevo; esto me pasa con novelas como La decisión de Sofía, de William Styron, que voy leyendo hace como diez años y nunca termino, o con El Maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, que leo en dosis pequeñas, y sobre todo con las obras de Osvaldo Lamborghini, que son tan salvajes, duras y atroces que sólo puedo avanzar una página o página y media al mes, máximo. ¿Para qué sentir urgencia de acabarlas en los libros si, al fin y al cabo, en la vida las historias no tienen principio ni fin?, como recuerda Graham Greene al principio de El fin del romance

Tampoco es necesario acabar de leer ciertos libros. Uno lee un poco y ya se da cuenta de qué es lo que hay dentro. Como en la cocina: con un plato de sopa basta, no es necesario tomarse la olla entera para disfrutarla a fondo. Esto me pasa con las extraordinarias narraciones de Philipe Sollers, uno de mis autores favoritos del que jamás he terminado un libro. Más que una historia, lo que hay es precisamente un sabor, una temperatura especial o un estado de ánimo, y uno recurre a él para eso, para tomarse un plato. Da lo mismo leer ciento veinte o doscientas páginas, el sabor es el mismo. Igual me ocurre con Thomas Bernhard. Su dureza con la vida, su malestar al borde del cabreo con todo lo humano, contienen ese sabor áspero que por un tiempo nos hace ver el mundo con frialdad, como si se tratara de un gigantesco hormiguero. Son novelas sin historia. No es una prosa que corre en sentido horizontal y por ello no es necesario leerlas hasta el final para estar en ellas.

Releo y noto que no me he referido a los libros malos. En mi experiencia de lector hay dos tipos de libros malos: los que son, por decirlo así, intrínsecamente malos e insuficientes, y los que lo son de un modo correcto, con una estructura bien apuntalada. Hay libros malos que están muy bien escritos y éstos a la larga son los peores, pues suelen tener muchos lectores que creen que la lectura fácil es la verdadera literatura. Los editores los llaman "literatura comercial de calidad". Estos libros, más que no acabarlos, lo que se debe hacer es jamás empezarlos.

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) es autor de Necrópolis, V Premio de Novela La Otra Orilla. La Otra Orilla. Barcelona, 2009. 464 páginas. 20 euros.

jueves, 21 de enero de 2010

Nobel a Obama: un premio merecido

El premio Nobel de la Paz otorgado al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene importantes significados dentro y fuera de los Estados Unidos de América. Adentro, es una sonora cachetada a la creciente campaña de odio, mentira y maledicencia orquestada contra Obama por la extrema derecha norteamericana y encabezada por demagogos televisivos como Rush Limbaugh.

Un grupo extremista ha pedido el asesinato del presidente Obama. Otros, más comedidos, han alegado que Obama no nació en Estados Unidos, y que su padre es de Kenia, ofuscando el hecho de que Obama nació en Hawai, que su madre es de Kansas y que la nacionalidad la otorga el lugar de nacimiento.

Semejantes mezquindades son magnificadas por insensateces ideológicas: Obama es un racista a la inversa, odia a la raza blanca y obligaría a los blancos a sentarse en la última fila de los autobuses. Y más: Obama es "socialista" porque quiere abrir la seguridad médica a quienes no la tienen (como sucede en casi toda Europa). El elogio de Gordon Brown al sistema público de salud en Inglaterra prueba, sin duda, que el primer ministro inglés es un rojillo peligroso.

Sobra decir que estos ataques no son gratuitos. Explotan la vieja disputa entre la federación y los Estados, el "elitismo" y el "populismo", Hamilton y Jefferson, pero le añaden un elemento perverso de calumnia, maledicencia y, ya se ve, racismo que no osa decir su nombre.

Sólo que, además del hecho político interno de deslegitimizar a los críticos de mala fe (los de buena fe son bienvenidos), el Nobel a Obama tiene un efecto internacional mayúsculo. ¿Por qué se premia a Obama, señalan algunas objeciones, a sólo nueve meses de su inauguración cuando aún faltan más de tres años de su presidencia?

La respuesta es que, en menos de 300 días, Barack Obama ha transformado el escenario internacional a favor de la paz y la diplomacia.

En vez de atacar primero, en nombre de la atroz doctrina del "ataque preventivo" -proclamada y aplicada por George Bush hijo, Cheney y Rumsfeld-, Obama le ha dado prioridad al diálogo y a la negociación. Si éstos fracasan, no será por culpa de Estados Unidos, sino, en su caso, de Irán, Corea del Norte, Siria, Israel o Palestina.

En su discurso de El Cairo, Barack Obama abrió las puertas cerradas del diálogo con el mundo árabe. A Palestina e Israel les ha instado a negociar seriamente, cumplir los tratados vigentes y proponer políticas de progreso para un nuevo tiempo. Ha aislado a Netanyahu y su pretensión nuclear contra Irán.

Pero a Irán le ha ofrecido negociar el tema, al tiempo que critica la política represiva interna de Ahmadinejad y al ayatolá Jamenei, aliándose de hecho con la sociedad democrática emergente de Irán, país destinado a ser la gran potencia del Oriente Medio.

A Irak, Obama le ha dado manos libres para organizarse internamente y llegar a un acuerdo nacional entre chiítas, suníes y kurdos.

Y en Afganistán, al momento de escribir este artículo, se discute la política a seguir entre dos tendencias: la militar del general McChrystal o la del vicepresidente Biden.

En el centro del debate, el presidente Obama y el secretario de la Defensa, Gates, optarán por una solución. Acaso no la mejor, aunque no hay solución mejor cuando el enemigo, el talibán, es una guerrilla invisible, el Gobierno central un espejismo corrupto, la realidad política la de un confeti de caciques y el peligro de la creciente presencia del talibán en el vecino Pakistán.

La política europea de Obama, por otro lado, respeta a los Gobiernos en el poder, no le concede privilegios indebidos a los países vecinos de Rusia (Polonia, Chequia), pero le hace saber a Moscú que la Guerra Fría terminó y que todos los temas están sobre el tapete para una nueva política de convivencia sin debilidades.

El gran problema es China y su poderosa paradoja: la economía emergente más poderosa y el régimen político más autoritario. Sospecho que ante Pekín sólo una política es posible: tratar con el actual Gobierno y respetar la inevitable evolución de China hacia un régimen más democrático, más acorde con la realidad de la economía y la sociedad modernas de un país con milenios de historia sobre las espaldas.

Enumero toda una serie de realidades que aún no encuentran solución final, ni la encontrarán, sospecho, jamás, porque son parte de un mundo en evolución constante. Esto es lo que Obama ha entendido. En vez de aplicarle al mundo un cancel de fierro concebido por y para una sola nación, Estados Unidos de América, Obama admite la diversidad política, económica y cultural de los demás y ofrece tratar con ella, dialogar y negociar en vez de dictar e invadir.

¿No es éste un cambio fundamental de las relaciones exteriores? ¿Y no merece su iniciador, Barack Obama, un premio por lo ya logrado que es también un incentivo para lo que aún falta?

Nota. Los enemigos de Obama lo atacaron porque fue a Copenhague y no obtuvo los Juegos Olímpicos para Chicago. ¿Lo elogiarán porque, en cambio, irá a Oslo a recibir el Premio Nobel?

Carlos Fuentes es escritor.

miércoles, 20 de enero de 2010

La fe filosófica

La fe filosófica (Der Philosophische Glaube)

"Nuestro tema es la fe filosófica, el fundamento de este pensar nuestro. Es un tema ilimitado. La fe filosófica, la fe del hombre que piensa, tiene siempre la nota de que sólo es en alianza con el saber. Quiere saber lo susceptible de saberse, y verse a sí mismo totalmente"

Karl Theodor Jaspers (1883-1969), psiquiatra alemán y filósofo. Desde muy temprana edad mostró un gran interés por los estudios filosóficos, independientemente de sus estudios de psiquiatría. Cabe enfatizar que una gran mayoría de comentaristas, al momento de concebir una referencia de este gran pensador siempre lo coligan mas a sus estudios filosóficos que a los estudios psiquiátricos, sobre todo a la filosofía existencialista, quien partiendo de la sombra que le sirven como escudero se afinca en el existencialismo de Nietzsche y Kierkegaard. La filosofía que manufacturó, trazó el camino que debe conducir la existencia humana hacia la trascendencia como comunicación ilimitada o aperturada idefinidad, que constituye el origen, el sentido y el fin de esta existencia.

La fe filosófica, este libro, es una colección de conferencias emitidas en la Universidad de Basilea en julio de 1947 a invitación de la Fundación Académica Libre de la Faculta de Historia y Filosofía. Esta cofradía de conferencias está ataviada de un lenguaje simbólico, todo al estilo de la filosofía alemana, en su agudo contraste entre lenguaje lógico y un lenguaje intrincado de símbolos bien llevados, y ese lenguaje del habla coloquial, donde el pensamiento plasmado induce a la dilación de una lectura continua, en ese sumario de ir ordenando las concepciones del autor. De todas las conferencias que tenía ideadas, la quinta no logró disertarse, la cual trataba: Sobre filosofía e infilosofía.

“Si preguntamos de dónde y hacia dónde hemos de vivir, tendremos seguramente la contestación: de la fe en la revelación, pues fuera de ella sólo hay el nihilismo” Estas son las primeras líneas que le dan inicio a su primera conferencia: El concepto de fe filosófica. La primera delimitación del concepto fe filosófica es ante el saber. Esta primera conferencia está delimitada por conceptos que trasciende por todo el escrito. La fe y saber. Un tema ilimitado. ¿A dónde dirigir nuestra vida? Y, ¿Cuál debe ser en definitiva el contenido de ésta?, preguntas a las cuales hace sus aseveraciones inmediatas, donde ni la fe por revelación, ni tampoco la ciencia, pueden ser respuestas contundentes a dichas preguntas, pues ambas prescinde de la filosofía.

Dividido el planteamiento de la cuestión en seis conferencias: El concepto de fe filosófica, el contenido de la fe filosófica, el hombre, filosofía y religión, filosofía e infilosofia (demonología, divinización del hombre, nihilismo), y la filosofía del porvenir.

En su planteamiento, establece lo disímil entre creer de saber. Ejemplo como los de Bruno y Galileo son claros. El primero creí y el segundo sabía. Bruno se retractó de sus tesis, más no de las decisivas para él, sucumbiendo en la hoguera por salvaguardar su fe, llevándolo a ser martí, mientas que Galileo se retractó de la teoría de que la Tierra se mueve alrededor del Sol y luego se inventó la acertada anécdota que después formuló esta frase: Pues se mueve. Bruno expresa una verdad de fe, como Galileo expresa una verdad de conocimiento. Bruno se mueve a través de la verdad vital, incondicionada, mientras que Galileo apuesta a la verdad ahistórica, intemporal, incondicionada. Ahora bien, ¿Es la fe un pre-estudio del saber, algo que va más allá del saber? ¿Es un tipo de saber en general, o más bien refiere a un origen irracional? Si es un saber, ¿Cual podría ser su validez como saber, bajo qué criterios? ¿Es cuestión subjetiva u objetiva? El pronunciamiento de Jaspers en cuanto a su aclaración filosófica del concepto, trae consigo una cadena de preguntas y aparentes soluciones que recorren toda la obra: la verdad, el hombre, la liberta, el saber mismo, el espíritu, la trascendencia, siendo esta última la que existe más allá del mundo del tiempo y el espacio. Esta formulación ultima, como expresión máxima de la no-objetividad ha llevado a muchos filósofos a establecer que Jaspers se volcó al monismo, aunque siempre tuvo claro el reconocimiento de los conceptos de subjetividad como objetividad.

Dejado aquí nuestro comentario, dejamos que sea usted el jurado, mientras decida navegar por las páginas de este apreciado libro. Fe, saber, vida, hombre, trascendencia, subjetividad, objetividad no son temas ocultados por los comentarios del pasado, sino un claro ejemplo hasta donde Jaspers puede darnos algunas pinceladas filosóficas de los mismos.

“El hombre sólo llega a su propio ser por conducto del 'otro', jamás por el solo saber. Llegamos a ser nosotros mismos sólo en la medida en que 'el otro' llega a ser él mismo, a ser libres sólo en la medida en que 'el otro' llega a serlo. De ahí que desde mis años de colegial la cuestión de la intercomunicación humana fuera para mí el problema central, por lo pronto práctico, luego filosófico, de nuestra vida. Todos los pensamientos podían, en definitiva, juzgarse según el supremo criterio de si promovían o trababan la intercomunicación humana y la verdad misma podía ser apreciada en función de lo que unía a los hombres y del grado en que ella posibilitaba auténticamente esta unión. "

viernes, 15 de enero de 2010

El hijo de Cela gana el pleito contra Marina Castaño por su herencia

La fundación del escritor y las sociedades de su viuda deberán devolver 5,2 millones de euros.- La decisión es recurrible.

Un juez de Madrid ha condenado a una de las sociedades de Marina Castaño (viuda del escritor Camilo José Cela) y a la Fundación gallega que gestiona el legado del autor a resarcir económicamente al único hijo del Nobel, Camilo José Cela Conde. Según la sentencia a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el fallo condena a la sociedad Letra y Tinta S.L (creada por Castaño) a devolver más de 3,9 millones de euros al demandante. Así mismo, condena a la Fundación sita en Iria Flavia a abonar a Cela Conde algo más de 1,1 millones de euros. En total, según el juez, Cela Conde tiene derecho a recibir 5,2 millones de euros. Estas cifras han sido confirmadas por Miquel Capellà, abogado del demandante. Ambas entidades condenadas deberán correr además con las costas del proceso. La decisión es recurrible en un plazo de cinco días ante la Audiencia Provincial de Madrid.

Cela Conde, con su denuncia de 2006, expresaba su desacuerdo con lo recibido en virtud de la última voluntad de su padre, que situaba a Marina Castaño como principal heredera. El único legado que recibió el demandante se limitaba a un lienzo de Joan Miró (El cuadro rasgado) que, según dijo su padre, tenía "un valor incalculable", con lo que daba por zanjada cualquier futura reclamación de su hijo.

"A mi padre le hicieron llegar a sus últimos días en situación de teórica indigencia", señaló a EL PAÍS Cela Conde en 2004. Daba así a entender que el entorno del escritor distribuyó el patrimonio del mismo de tal forma que su hijo no llegara a recibir la porción (dos terceras partes) de la herencia que le correspondía por ley, (la denominada legítima). Esa tesis es la que viene a sostener el fallo judicial conocido este viernes, que cifra en una cantidad de 5,2 millones de euros los "derechos legitimarios" de Cela Conde. El juez considera que el valor del cuadro de Miró no cubre esa cantidad y lo fija en 100.970 euros.

La sentencia además declara nulos los contratos de cesión de derechos de explotación de la propiedad intelectual que el Nobel firmó con las sociedades Palabras y Papeles (en 1996) y Letra y Tinta (en 1997). El juez fija en más de 3,9 millones el valor de dichos derechos de explotación. Además, la sentencia obliga a que los beneficios que Letra y Tinta haya generado desde la muerte de Cela sean reintegrados al montante que debe recibir el hijo del escritor.

El escrito también declara nula la donación que el Nobel realizó a la fundación que lleva su nombre y cuyo valor asciende a 3,7 millones de euros. Para el juez dicha donación "es inoficiosa en cuanto excede la cuota disponible". En total 1,1 millones de ese montante deben ser devueltos a Cela Conde.

Una fundación en caída libre

Tras la muerte de Cela en 2002, su fundación ha entrado en una espiral de problemas económicos y laborales. Dotada con un presupuesto anual de 550.000 euros, atraviesa graves dificultades financieras. Ha pasado de 15.598 visitantes en 2002 a 3.062 en 2008. Tres de sus cuatro trabajadores despedidos en abril de 2009 presentaron querellas ante los juzgados. Los empleados denunciaron además el estado de deterioro del legado del escritor.

En la sede de la fundación, tal y como relataba EL PAÍS en una información de septiembre de 2009 , hay libros, recuerdos del Nobel y cuadros de su colección se almacenan hacinados, muchos sin inventariar. Hay un miró en un baño, y pinturas muy valiosas (incluidas dos tablas del siglo XIII) sobre radiadores que alcanzan los 65 grados.

ANDREU MANRESA - Palma de Mallorca - 15/01/2010

El País

martes, 5 de enero de 2010

Para siempre en la Alhambra

Publicadas las cartas que Washington Irving escribió desde Granada

El escritor norteamericano Washington Irving forma parte de la Alhambra como representante de los viajeros románticos que visitaban la ciudad en una época en la que el orientalismo y el subdesarrollo de la región atraían a quienes querían dar un paso a atrás en el tiempo. Fueron cientos los viajeros alemanes, norteamericanos e ingleses que visitaron Granada y otros lugares de Andalucía. Entre ellos, el nombre de Washington, el nombre de Washington Irving prevalece con fuerza

Desde hace unos días, el escritor se ha convertido en un visitante eterno a la Alhambra. Una escultura de bronce, realizada por el artista Julio López, le recordará para siempre en el bosque del monumento. Con ello se pone el broche de oro al programa de conmemoraciones del 150 aniversario de la muerte del autor de Cuentos de la Alhambra, organizado por el organismo autónomo que gestiona el conjunto nazarí.

Uno de los últimos actos realizados con motivo de la onomástica ha sido la publicación de un libro titulado Cartas de la Alhambra en la colección Plural de la editorial Tinta Blanca. En el volumen, el catedrático Antonio Garnica ha reunido las 37 misivas que el escritor estadounidense envió a sus familiares y amigos desde la ciudad durante sus dos estancias. La correspondencia de Irving, traducida también por Garnica, ha sido contextualizada y relacionada con Cuentos de la Alhambra y con los diarios del viajero. Es la primera vez que las cartas granadinas del autor son traducidas desde que fueron encontradas en la Universidad de Harvard.

Fue durante su primera visita a la ciudad, entre el 9 y el 20 de marzo de 1828, cuando Irving se alojó en una pensión y conoció a Mateo Jiménez, guía de la Alhambra que había nacido en el monumento y que desde niño había escuchado las leyendas sobre cada uno de sus rincones, que el escritor fue apuntando en un cuaderno y que finalmente le sirvieron para escribir el libro que le dio fama universal. De este periodo, el libro recoge dos cartas largas y profundas que el escritor envió a Antoinette Bolviller, de quien siempre estuvo enamorado. "Miré por última vez a Granada desde el punto más alto en el camino de Padul, donde el desgraciado rey Boabdil lloró cuando se despedía para siempre de su ciudad", escribe nostálgico en una de sus misivas.

Otra carta importante fue para su jefe, Everett, para aclarar diferentes asuntos relacionados con el viaje. Por aquellos días, Irving ya era un escritor en ciernes que había concluido una biografía por encargo sobre Cristóbal Colón.

Ya en su segunda estancia, en la que pudo instalarse en las habitaciones de la Alhambra que hoy llevan su nombre, quiso indagar sobre el pasado y la historia de la ciudad. "Es una singular fortuna poder vivir en este lugar romántico e histórico que tiene tanto impacto en la imaginación de los lectores en cualquier parte del mundo", escribió desde sus habitaciones a sus hermanos, Ebenezer, Edgar, Sarah, Catherin y Peter, a quienes envió varias cartas. También recibieron noticias suyas el príncipe Dolgorouki, el pintor David Wilkie o su editor.

En opinión de Javier Villoria, especialista en la figura de Washington Irving, el libro tiene "algo de prohibido, porque se trata de leer la correspondencia personal de un visitante". Por otra parte, considera las cartas como "indispensables" para comprender mejor Cuentos de la Alhambra.

Para el editor de la obra, Miguel Mateo Pérez, el autor se presenta como "una persona respetuosa con la gente del lugar. Granada, en el primer tercio del siglo XIX, era una ciudad muy atrasada y pobre, e Irving sintió compasión por algunos con los que se relacionaba y correspondió a tanta generosidad recibida con sus maravillosos cuentos", concluye.

FERNANDO VALVERDE - Granada - 05/01/2010

El País

domingo, 3 de enero de 2010

Leyendas literarias

Los ríos han sido siempre los amables compañeros de viaje de los hombres en esta tierra hostil y la literatura ha crecido en sus orillas como crecen, pongamos por caso, los huertos y los palmerales en las riberas del Nilo. Más aún: la literatura ha cobrado tanto peso en algunos escenarios fluviales que, a estas alturas, inconcebible nombrar, por ejemplo, el Misisipi sin hablar de Mark Twain, o el Drina sin mentar a Ivo Andric. Algunos escritores han despojado casi de su carácter de accidente geográfico a los ríos para transformarlos en leyenda literaria. Cuando llegué al río Congo, en 1998, en mi bolsa viajaba Corazón de Tinieblas, de Joseph Conrad (la traducción del título, más exacta que las que se suelen usar, se la debo a Mario Muchnik). No hubo mejor compañero de navegación que la inquietante novela del escritor anglopolaco, una narración en la que los recovecos insondables del alma humana se enredan con las lianas de la selva, sobre el paisaje de un río atroz en donde la civilización ha sido capaz de imponerse al primitivismo y la barbarie. Marlow, el narrador vagabundo álter ego de Conrad, describía así el escenario: "Una corriente vacía, un gran silencio, una selva impenetrable. No había ninguna alegría en la luz del sol. Sentí un peso intolerable, la presencia invisible de la corrupción victoriosa, las tinieblas... Y hay en todo ello una fascinación, la fascinación de lo terrible". En ese paisaje abominable, un personaje antes civilizado, Kurtz, sufre la destrucción de sus principios y de su propia naturaleza de nombre inteligente. "¡El horror!", es su grito final, poco antes de morir. Y Marlow lo juzga así: "Su mente seguía siendo perfectamente lúcida, pero su alma estaba loca...".

Recuerdo mis días a bordo de Akongo-Mohela, el transbordador en el que remontaba las aguas del río entre Kinshasa y Kisangani, como una mezcla de pesadilla y fascinación, tal era el grado de peligro que los pasajeros corríamos, con partidas de soldados incontroladas en las selvas y el río, y tanta la belleza que nos rodeaba. En el río Congo percibí esa extraña e inexplicable comunión entre el horror y la belleza que ha fascinado a tantos escritores, entre ellos al propio Conrad, y que resume muy bien en sus Elegías del Duino el poeta Rilke: "Todo ángel es terrible". Nunca hubo un río tan literario como el Congo de Conrad. Navegar el Congo casi me cuesta perder la vida, a manos de un grupo de soldados drogados y borrachos. Pero no olvidaré nunca una naturaleza que hoy sigue tal cual la describía Marlow: "Remontar aquel río era como volver a los inicios de la Creación, cuando la vegetación estalló sobre la faz de la Tierra y los árboles se convirtieron en reyes".

Casi me mata también, a causa de una grave malaria, otro río hermoso y perverso: el Amazonas. Aquí la belleza se humilla ante la atrocidad: estremecen la miseria de los habitantes de sus orillas, el genocidio disfrazado de avance de civilización que sufren sus etnias indígenas, la codiciosa y pertinaz agresión sobre su naturaleza, la historia de una explotación que pesa sobre sus gentes desde los días en que comenzó a extenderse la recolección del caucho y la malignidad de un "hábitat" fecundo en la propagación de temibles enfermedades letales para el hombre. El Amazonas no es un río para disfrutar ni la Amazonía un marco apropiado para una literatura amable. La mejor novela que, en mi opinión, se ha escrito sobre el universo amazónico es, por el contrario, de signo trágico: La vorágine, del colombiano José Eustasio Rivera. Cuando yo recorrí el río recordaba, casi como si las llevara clavadas en la memoria, las palabras con que Arturo Cova, protagonista de la narración, comienza su relato: "Antes de que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia". Y es cierto que allí sientes la Violencia -con mayúscula- como si fuera la esencia singular de la vida amazónica. El Amazonas me dictó un libro cargado de melancolía y miedo que no pude titular de otra manera que El río de la desolación.

¡Qué distintos el Congo y el Amazonas a ese Yukón que corre entre Canadá y Alaska para desembocar en el mar de Bering! En el verano, el aire es limpio, los días luminosos y las noches frescas. Remar sobre sus aguas supone una inyección de entusiasmo, un chute de vitalidad. Pero ¡ojo con sus terribles inviernos! Jack London recorrió aquellas latitudes cuando era casi un chaval, un jovencísimo minero en busca de fortuna, a finales del siglo XIX. Años después, dedicó sus mejores narraciones a recrear el universo del Yukón de los días del Gold Rush, la carrera del oro. En una de ellas escribía: "La Naturaleza tiene muchas artimañas para convencer al hombre de su finitud: el incesante fluir de las mareas, la furia de la tormenta, la sacudida del terremoto, el largo retumbar de la artillería del cielo... Pero la más estremecedora y terrible de todas es la pasividad del silencio blanco. Cesa todo movimiento, el aire se despeja, los cielos se vuelven de latón; el más pequeño susurro parece un sacrilegio y el hombre se torna tímido, asustado del sonido de su propia voz. El temor a la muerte, a Dios y al Universo se apodera de él; y también su esperanza en la resurrección y la vida". De nuevo la literatura... Y así, cuando recorres aquellos espacios de naturaleza virgen, puedes evocar el verbo vigoroso de London mezclando en tu corazón y en tus oídos el aullido del lobo con los ladridos eufóricos del perro Buck, o el sonido de los pasos de Malemute Kid en los bosques primigenios con el grito agudo del águila de cabeza blanca. Escuchas la llamada de lo salvaje en territorios en los que, todavía hoy, un hombre puede disfrutar de la soledad sin otra presencia humana que la suya en más de cien kilómetros a la redonda.

Hace unos años escribí en uno de mis libros: "Yo creo en el alma singular de los ríos. En cierto modo, nos hablan, y no siempre lo que nos dicen posee un significado benigno. Lo he sentido en todo momento cuando los he navegado. Los ríos han estado, en un par de ocasiones, a punto de matarme y luego, con cierto desdén o algo de generosidad, me han perdonado la vida. Pero también me han enseñado mucho sobre los hombres y sobre mi mismo". Recorrerlos es una buena razón para escribir y, al tiempo, no es una mala manera de disfrutar de la vida mientras vamos a dar a ese mar de Jorge Manrique "que es el morir".

Javier Reverte (Madrid, 1944) es autor de El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá. Plaza & Janés. Barcelona, 2009. 544 páginas. 22,90 euros.

El Pais

sábado, 2 de enero de 2010

Jesús no dijo eso

Tratar de descifrar el pasado de los verdaderos textos que alojan los libros de Nuevo Testamento, es procurar hacer un camino a ciegas por montañas de años que la historia ha dado al hombre en su obrar de dejar plasmado lo mas cercano a la indudable historia de Jesús y sus seguidores mas inmediatos. No se conservan ningún texto del Nuevo Testamento en su estado original. Ahora bien, se han preservado miles de manuscritos que ha sido de viga para el desarrollo de la crítica textual del Nuevo Testamento, para al menos, aproximarse a los textos originales. Es tarea de la crítica textual intentar reconstruir, utilizando los criterios científicos a las manos, el texto más próximo al original, a partir de los manuscritos y fuentes externas que se conservan.

Desde muy atrás, los libros se realizaban a través de las copias que estaba a mano de escribas profesionales y no, y que no fue algo ajeno a los libros del Nuevo Testamento, por tal razón, a la hora de los críticos textuales realizar su labor han de tomar esas copias, que mas bien, son copias de copias. Ahí esta el gran dolor de cabeza de la crítica textual de reconstruir el Nuevo Testamento a partir de copias de copias, de copias de copias, muchas de ellas con elementos que trae grandes dificultades, como: letras confusas, manuscritos deteriorados entre otros elementos. Los críticos textuales tienen diversos principios metodológicos para llegarse al mejor manuscrito según el criterio: el criterio de antigüedad, preferencia de lectura más difícil, preferencia por la lectura más breve, atestación múltiple, preferencia de la lección no armonizante entre otros criterios.

Mi objetivo por ahora no es hablar sobre crítica textual, sino del libro: Jesús no dijo eso de Bart D. Ehrman. “Aprender griego fue una experiencia sumamente emocionante. Los principios básicos del idioma se me dieron bastante bien y siempre estaba ansioso por saber más. No obstante, en un nivel mas profundo, el estudio de esta lengua fue también una experiencia perturbadora, tanto en términos personales como para mi concepción de las Sagradas Escrituras”. Siendo este uno de los principales impuso que tuvo el escritor para escribir este libro, no es de menos mencionar, las variantes de experiencia que tuvo entorno a sus años en el cristianismo. Nace en una época conservadora a mediado de los 50. De familia que iba a la iglesia episcopal de Lawrence, Kansas, todos los domingos. Su madre era quien inculcaba las enseñanzas de la Biblia. “La Biblia tenía un lugar muy especial en casa, sobre todo mi madre, que ocasionalmente nos leía pasajes y se preocupaba por verificar que hubiéramos entendido sus historias y sus enseñanzas éticas (aunque no tanto sus doctrinas)”

Acercándonos un poco mas al texto, el libro “Jesús no dijo eso” esta compuesto por siete capítulos, que van desde los comienzos de la escrituras, pasando por los copistas de los primeros escritos cristianos, los textos del Nuevo Testamento: Ediciones, manuscritos y diferencias. Búsqueda de los orígenes: Método y descubrimientos. Originales que importan. Alteraciones del texto por motivos teológicos. Los mundos sociales del texto. Conclusión: cambiar las Escrituras. Escribas, autores y lectores.

De acuerdo a mi apreciación, el autor no me ofrece nada nuevo. Las informaciones que sustentan sus críticas las encontramos en otros textos que han servido de soporte para su presentación. Ahora, hay algunas informaciones que se deben considerar, no todo el libro es información sobre información. Este escritor nos proporciona algunos ejemplos sobre algunos pasajes de la Biblia, donde nos muestra los motivos que llevaron a los copistas a realizar dichas alteraciones, motivos que van desde la formación teológica de los copistas y su contexto histórica, desde la mala formación de ser un escriba no profesional, hasta las influencias de algunos copistas por los constantes debates y controversias durante los siglos II y III “ en el sentido de que podemos dar por sentado que la mayoría de los escribas que modificaron sus copias lo hicieron de forma semiconsciente o con buena intención. Lo cierto, no obstante, es que una vez que alteraron sus textos, las palabras de éstos se convirtieron, literalmente, en otras palabras, y estas palabras alteradas, como era inevitable, incidieron en la interpretación de los lectores posteriores.” Entre otros factores menos relacionado a las controversias teológicas, como: el papel que desempeñaban las mujeres en las primeras iglesias cristianas, la oposición a los judíos y la defensa del cristianismo contra sus adversarios paganos

“como señalé al comienzo de este libro, empecé a ver el Nuevo Testamente como un libro muy humano. El Nuevo Testamento, tal y como lo conocemos, entendí, era el producto de manos humanas, de las manos de los copistas que se habían encargado de trasmitirlo” “Mi opinión personal al respecto es que ello seria ir demasiado lejos. No significa que niegue que existan dificultades para la reconstrucción de unos originales que puedan revelarse insuperables. Un ejemplo simple de ello: si Pablo dictó su Epístola a los Gálatas y el escriba que tenía como secretario oyó mal una palabra porque alguien en la habitación tosió, la copia (original) ya contenía un error. Cosas mas extrañas se han visto. Con todo más allá de los imponderables, el hecho es que tenemos manuscritos de cada uno de los libros del Nuevo Testamento, todos ellos son copias de manuscritos anteriores que eran a su vez copias de copias; y la cadena de trasmisión tiene que terminar en algún punto, en ultima instancia, en un manuscrito obra de un autor o de un secretario del autor…. Por tanto, al menos en este sentido, no es absurdo continuar hablando de un texto original”.

Uno mas que ha sido cómplice de la conspiración de mis lecturas del momento. Se lo recomiendo